Anna

Anna by lakriticona  

“La vida no nos pertenece, nos atraviesa”

   

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Leía y pensaba: “No puede ser”. Pasaba páginas, confirmaba que sí, que era, y me consolaba: “Tranquila, ya pasará esto y comenzará lo bueno, empezará Niccolo Ammaniti”. El problema fue que nunca lo hizo. Que terminé Anna y seguí preguntándome dónde estaba Ammaniti. Malditos libros que escriben los escritores por complacer a una editorial. Malditas editoriales que publican sólo por un apellido, sin mirar la calidad. Aquí se unen ambas cosas: la falta de ideas y la falta de calidad. ¿Resultado? Lo que parece: un truño.

Me es difícil hablar del libro. Anna. De lo que va es de una enfermedad que acaba, casi, con al especie humana en la tierra, pero sólo matando adultos. O sea, algo así como Los cuatro jinetes del apocalipsis (novela genial de Stephen King, en la que no dejas de pensar y comparar, por cierto, y El señor de las moscas). Vale, eso es lo único que pasa. El planteamiento. Una chica, Anna, que se enfrenta con  ello. Lo que ocurre, la muerte de sus padres, el rapto de su hermano, su búsqueda de una solución, su primer amor, deberían ser apéndices de la trama pero, oh, son la historia. En realidad no pasa nada. Ni Anna evoluciona ni la historia tampoco. Cierras el libro exactamente como lo empezaste.

“Nadie parecía haberse salvado. Y si alguien se había salvbado, ya no estaba allí”

Repito, la comparación con Apocalipsis de King es inevitable. Y lo deja muy mal. Aquel es un libro sublime. Un referente de esta temática (te guste o no). Este es un libro que morirá en seguida. Ojalá Ammaniti se arrepienta de haberlo escrito, me hará seguir creyendo en él. Muchas veces lo pienso. A Carmen Laforet se la criticó, mucho, por haber escrito sólo Nada (o, más bien, nada a la altura de Nada). Ja. El libro no sólo es la huella del existencialismo de Sastre en España o el primer Premio Nadal en España (cuando los Premios Nadal de verdad descubrían nuevas voces, autores, formas de escribir), es una novela fabulosa, de esas que dejan huella (si no la has leído, para lo que estés haciendo y corre a por ella; te enamorará). Pues eso, a lo que iba, si yo hubiera escrito Nada jamás habría escrito nada más. Lo juro. Una novela tan perfecta, tan intensa, tan todo… Me dedicaría a mirar cómo los ejemplares (mil habría comprado, seguro) cogían polvo en mi estantería mientras me tocaría, orgullosa, el ombligo.

Para que te toque la lotería no hace falta comprarlo todo, con un número te vale. Eso sí, ha de ser bueno. Nada lo es. Buenísimo. Nada, una novela cuyo peso, según he leído, lastró a su autora, Carmen, que trató siempre de igualar el eco que había causado aquella, su primera novela. Que pasó. Que no la igualó. No la sé, pero imagino la frustración (no hay nada peor, ni actores, ni futbolistas, ni artistas, como un escritor frustrado) de esa mujer. Intentando imaginar otra Andrea, sin ser capaz. ¿Para qué? No hacía falta. De verdad. Insisto: yo escribo un cuento como la novela de Nada y me retiro. Ya. Lo logré. No haré nada mejor. Por eso me da rabia los escritores (y editoriales) que se aprovechan de sus fans. ¿Te gusta este libro? Pues toma el siguiente. No tengo idea, pero tengo que escribir para aprovechar el tirón. Lo que suele salir son lentejas duras, rancias, insípidas. Da igual, como te gustaba aquel…, pues lo compras. Pero el lector no es bobo. Al contrario, si algo le fastidia es que le engañen, que jueguen con él. Perdono que Carmen no escribiera otra Nada pero no debería perdonar, jamás, que Ammaniti firme semejante esperpento lleno de nada. Todo el libro es un infinito comienzo.

Tardé una semana en leerlo. Cuando lo logré, cuando lo acabé, lo cerré preguntádome: ¿Qué demonios he leído? No era capaz de contarlo. Pues eso es Anna, un libro que sólo ocupa un hueco en la librería, lleno de nada. No es el Ammaniti de Te llevaré conmigo. No es Ammaniti a secas. Ni siquiera se reconoce en él su escritura. Un bluf. Absoluto.

   

Te gustará: No sé, dímelo, yo todavía estoy preguntándome si algo hay en ese libro que te pueda gustar.

No te gustará: Nada. Es una historia hueca, que no avanza y en donde ni siquiera está la maravillosa manera que tiene Ammaniti de escribir. Horrible, es horrible el libro.

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