Marineros que surcan los cielos

marineros que surcan los cielos Vicent J. Martínez  

“El universo es tan inmenso que parece presuntuoso intentar explicarlo. En efecto, las escalas cósmicas de distancia y tiempo son descomunales. Remarcan, por su contraste clamoroso, nuestra pequeñez y lo efímero de nuestra existencia. Habitamos un planeta que gira alrededor de una estrella ordinaria, semejante a cien mil millones de estrellas más en nuestra Galaxia (…). La vida humana es muy breve en comparación con el devenir cósmico (…). Si una persona vive cien años, este lapso representa, en la historia del universo, un intervalo de tiempo equivalente al que espera una persona cualquier día hasta que un semáforo cambia de color, en comparación con la duración de su propia vida”

 

Lo que esperas un semáforo. Eso son cien años de nuestras vidas para el universo. Un grano de arena en una playa kilométrica. Un copo de nieve en la Artántida. Eso somos. Y, en cambio, tan importantes nos creemos. Cuando era niña, iba a todas partes con un atlas gigante. Me pasaba las horas mirando los planetas. El sol. Mercurio. Venus. La tierra. Marte. Júpiter. Saturno. Urano. Neptuno. Plutón. De niña soñaba con ser astrónoma y recitaba los planetas de carrerilla, a todas horas. Aún siento un vértigo inmenso cuando pienso en el universo, en que no somos más que motas de polvo, que nuestro venerado sol no es más que otro punto de luz que brilla en el cielo y que, un día, se apagará y cuando ese día llegue nadie recordará El Quijote, ni a Anna Karerina, ni a Shakespeare, ni al descubridor Colón. Más…

El Alquimista

El alquimista Paulo Coelho lakriticona  

“Si lo que tú has encontrado está formado por materia pura, jamás se pudrirá. Y tú podrás volver un día. Si fue sólo un momento de luz, como la explosión de una estrella, entonces no encontrarás nada cuando regreses. Pero habrás visto una explosión de luz. Y esto solo ya habrá valido la pena”

 

Tengo un amigo que una vez me dijo que todo el mundo se ha leído/recomienda tres libros: Los renglones torcidos de Dios, Los pilares de la tierra y El alquimista. Cuando él me lo dijo, hace diez años, yo no había leído ninguno. Ahora sólo me falta el de Los pilares de la tierra, libro que, reconozco, me da un poco de pereza, aunque luego lo leeré y me encantará, pero a priori, me dan para atrás las cosas que le gustan a todo el mundo. El Alquimista es el último que leí y me ha gustado (pero tampoco me ha vuelto loca). Es bello, de esos que te pintan una sonrisa, que te hacen creer en el ser humano, creer a secas. Te descubre que, a veces, tenemos las cosas más increíbles ante nosotros y no las vemos, cegados por los neones, las prisas, las ganas de más, más y más. Te revela que, a veces, necesitamos perderlo todo para volver a empezar, para empezar de verdad. Más…

El sentido de un final

El sentido de un final Julian Barnes lakriticona

“Nuestra vida no es nuestra, sino sólo la historia que hemos contado de ella. Contado a otros, pero, sobre todo, a nosotros mismos”

  

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Cuando me regalaron El sentido de un final, temblé. La sinopsis (cuatro amigos del colegio, una tragedia, la mirada desde la vejez al pasado) me recordó terriblemente a un libro cuyo título no recuerdo que me horrorizó hace unos cuantos años y no fui capaz de terminar cuando sólo me quedaban diez páginas por lo absurdo que era hacia donde se encaminaba. Creo, de hecho, que lo dejé una primavera en un banco, para que buscara él sólo otros ojos que comprendieran su relato, a los míos, completamente disparatado. No recuerdo su título, gracias a Dios que lo olvidé, pero sí que eran cuatro amigos que se conocen en un internado o un colegio, que uno vive una tragedia y que luego… Bueno, en fin, que no voy a dedicarle ni una palabra más a aquel que, por supuesto, con El sentido de un final de Julian Barnes poco más tiene que ver salvo eso, cuatro amigos, un colegio, una tragedia, la vejez. Más…

La casa que amé

La casa que amé Tatiana de Rosnay lakriticona

“Nadie recordará la calle Chidebert, la calle Erfurth, la calle Saint-Marthe. Nadie se acordará del París que nosotros, usted y yo, amábamos”
 

Tatiana de Rosnay escribió un libro precioso, La llave de Sarah, publicado en España en 2008 y llevado al cine en 2010. Aquella llave encerraba un terrible y desolador secreto. La llave de Sarah era un libro espeluznante, sobre el genocidio nazi, desde los ojos de una niña, Sarah, que se hace mayor de repente la manaña de 1942 en la que los gendarmes franceses la apresan con su madre y la llevan al Velódromo de Invierno mientras ella aprieta fuerte esa llave de metal contra el pecho, el símbolo de la vida que ya nunca volverá, su deber más inmediato, su gran secreto. Aquel libro me gustó. Es entretenido y te mantiene alerta, en tensión, desde las primeras páginas. Está bien armado y, sobre todo, cuenta una historia. La casa que amé es, sin embargo, un pluf. Totalmente. Sí, serviría para que los habitantes de la Francia de finales del siglo XIX recuperaran sus raíces, olieran, sintieran y tocaran su París, pero poco más. A mí particularmente, del libro sólo me han interesado las últimas diez páginas. El resto, todo decepción. Más…

El lamento del perezoso

El lamento del perezoso Sam Savage lakriticona   

“Fuera, por la calle, se acerca una sirena, pasa, va dejándose de oír, se convierte en un insecto, se muere. Noche, vaciedad, pero silencio, no”

 

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Sam Savage me impresionó hace seis años con Firmin. Ese ratón que al nacer se alimentó de letras, de los libros guardados en la estantería más alta de una librería, para marcar su sino. Ya nunca podría llevar una vida de ratón, sin más. El amor por la cultura, por Fred Astaire, por los libros me caló hasta el tuétano. Y mientras él soñaba con la vida que no le pertencía, su mundo se derrumbaba hasta convertirse en polvo, cenizas esparcidas en el viento, nada. Firmin es uno de mis libros referencia. Uno de esos diez que te marcan, que volverías a leer una y otra vez hasta saber todas sus frases de memoria. Si no lo habéis leído, deberíais hacerlo ya. La persona que lo cierra es diferente de la que lo empezó. Y todo por ese ratón, tan pequeña cosa y a la vez tan grande, que te enternece, que te cala. Más…

La caja negra

La caja negra Michael Connelly lakriticona

“Siempre hay un elemento en particular que hace que lo demás cobre sentido. Si lo encuentras, te ha tocado la lotería. Es como hallar la caja negra de un avión”

  

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Así como la novela histórica no me gusta, reconozco que me como las novelas policíacas. Desde niña me atrajeron los thrillers, la resolución de los crímenes, descubrir que el asesino no siempre es el mayordomo, los grandes misterios que se desenredan tirando de un hilillo, a priori, un hilillo sin más, suelto. De hecho, soy experta en el programa Crímenes Imperfectos. Los he visto todos. Pues bien, La Caja Negra es el segundo libro de Michael Connelly que cae en mis manos y, aunque me parece bueno, arma bien la trama, sorprende, atrapa, me ha resultado demasiado lento. Más…

Nada se opone a la noche

Nada se opone a la noche Delphine de Vigan lakriticona
  “En el rostro de Manon vi lo que estábamos viviendo y que la muerte es irremediable”

 

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Durante días me detuve ante el escaparate de la librería al salir de yoga, al ir a pilates, al regresar del banco. El título de un libro, Nada se opone a la noche, y una foto, la de la mujer de su portada, me hipnotizaban, tiraban todos los días de mis pies y me detenían durante diez minutos ante la pequeña librería de paredes verdes y una estantería de novedades que oscilan entre Chejov, Murakami, Reverte y otros nombres de escritores que desconocía y por tanto me atraía (ni rastro de María Dueñas ni Julia Navarro, por cierto, con todos mis respetos). Más…