El lamento del perezoso

El lamento del perezoso Sam Savage lakriticona   

“Fuera, por la calle, se acerca una sirena, pasa, va dejándose de oír, se convierte en un insecto, se muere. Noche, vaciedad, pero silencio, no”

 

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Sam Savage me impresionó hace seis años con Firmin. Ese ratón que al nacer se alimentó de letras, de los libros guardados en la estantería más alta de una librería, para marcar su sino. Ya nunca podría llevar una vida de ratón, sin más. El amor por la cultura, por Fred Astaire, por los libros me caló hasta el tuétano. Y mientras él soñaba con la vida que no le pertencía, su mundo se derrumbaba hasta convertirse en polvo, cenizas esparcidas en el viento, nada. Firmin es uno de mis libros referencia. Uno de esos diez que te marcan, que volverías a leer una y otra vez hasta saber todas sus frases de memoria. Si no lo habéis leído, deberíais hacerlo ya. La persona que lo cierra es diferente de la que lo empezó. Y todo por ese ratón, tan pequeña cosa y a la vez tan grande, que te enternece, que te cala. Más…

La caja negra

La caja negra Michael Connelly lakriticona

“Siempre hay un elemento en particular que hace que lo demás cobre sentido. Si lo encuentras, te ha tocado la lotería. Es como hallar la caja negra de un avión”

  

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Así como la novela histórica no me gusta, reconozco que me como las novelas policíacas. Desde niña me atrajeron los thrillers, la resolución de los crímenes, descubrir que el asesino no siempre es el mayordomo, los grandes misterios que se desenredan tirando de un hilillo, a priori, un hilillo sin más, suelto. De hecho, soy experta en el programa Crímenes Imperfectos. Los he visto todos. Pues bien, La Caja Negra es el segundo libro de Michael Connelly que cae en mis manos y, aunque me parece bueno, arma bien la trama, sorprende, atrapa, me ha resultado demasiado lento. Más…

Nada se opone a la noche

Nada se opone a la noche Delphine de Vigan lakriticona
  “En el rostro de Manon vi lo que estábamos viviendo y que la muerte es irremediable”

 

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Durante días me detuve ante el escaparate de la librería al salir de yoga, al ir a pilates, al regresar del banco. El título de un libro, Nada se opone a la noche, y una foto, la de la mujer de su portada, me hipnotizaban, tiraban todos los días de mis pies y me detenían durante diez minutos ante la pequeña librería de paredes verdes y una estantería de novedades que oscilan entre Chejov, Murakami, Reverte y otros nombres de escritores que desconocía y por tanto me atraía (ni rastro de María Dueñas ni Julia Navarro, por cierto, con todos mis respetos). Más…

Dime quién soy

Dime quien soy Julia Navarro lakriticona

“Cómo podía ser que aquella joven rubia, de aspecto etéreo y aparentemente despreocupada, hubiera vivido tan peligrosamente”

 

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Mi hermana me recomendó vehementemente este libro. Y a mí me hace ilusión porque ella, aunque ahora devora libros casi al mismo ritmo que su hermana mayor, no lo hace desde hace mucho, así que el libro de Julia Navarro estaba el primero en mi lista del debe después de ser uno de los regalos de Navidad que con más ilusión me entregaron. A ver. A mí la novela histórica no me apasiona. La historia no se puede cambiar. Pasó lo que pasó. Y punto. Podemos elucubrar, inventar ficciones alrededor de un hecho, pero ese hecho en sí jamás variará. Por eso casi todas las novelas históricas, al final, me decepcionan. Esta de Julia Navarro está bien. Engancha. La trama, como en la mayoría de los best-seller, está tejida como si fuera una gigante muñeca rusa que siempre deja lo mejor de un capítulo para el siguiente. Pero… Más…

Baila, baila, baila

 

Baila baila baila Murakami lakriticona 

“Despiertas una emoción que ha estado latente durante mucho tiempo. Una emoción que sentí a los trece, catorce, quince años…”

 

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En Baila, Baila, Baila me parece estar ante un Haruki Murakami que se desnuda ante el lector. Pocas veces lo he sentido tan nostálgico. Le lees y te parece oír ese tictactictac invisible en cada una de sus palabras, en cada una de sus paginas. Y sus letras, su estilo, se meten en tu cabeza y dentro me queda una sensación de perdida, de tristeza, terrible, como si ese tictactictac hubiera salido del libro y se hubiera comido todo lo demás. Más…