Middlesex

 Middlesex Jeffrey Eugenides lakriticona 

“Se despidió de todo: del polvoriento olor a podrido y de las moreras que flaqueaban la pared, de los escalones que ya no volvería a subir y también de aquella sensación de vivir por encima del mundo”

 
Middlesex. Una vez más, lo que me atrajo fue el título. Y el Premio Pulizter. Después de La Carretera me compró los Pulizter por si encuentro otra joya descomunal e inolvidable. La sinopsis, reconozco, no me atraía demasiado, nada. Eso de la historia de la humanidad y la historia reciente estadounidense mezclado con un lío de sexos, así, en principio, me parecía un poco rollo. Novedades y otras novelas por leer la fueron bajando en la columna de libros pendientes que hace malabarismos al lado de mi radiador. Pero hace dos semanas, cuando leí El año en que me enamoré de todas, un personaje recomendaba al protagonista su lectura. Le decía aquello de: “¿No lo has leído? ¡No me puedo creer que no hayas leído Middlesex!”. Y claro, yo miré hacia el radiador y dije: “Ha llegado tu turno”. Adelantó al resto por la derecha y sin carné. Más…

Los diecinueve mejores libros que he leído… (hasta el momento) y III

Los diecinueve mejores libros de mi vida III lakriticona

13. La tía Julia y el escribidor

Cuando viajo, me gusta eso de comprarme un libro en el punto de partida para que sus letras me adormezcan, o estremezcan, o despierten. Así, cada uno de mis viajes tiene nombre de novela. Uno a León hace dos años se llama Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa acababa de ganar el Premio Nobel. Me alegré. Nunca había leído nada suyo, pero siempre estaba ahí, entre mis deberes para mañana. Al día siguiente de que le dieran el Nobel me compré La Fiesta del Chivo. Si otro año más no le habían dado el premio a Milán Kundera, al menos se lo habían dado a alguien que conozco y me apetecía descubrir. La Fiesta del Chivo al principio me costó, pero según fui pasando páginas, me atrapó de tal manera que se convirtió en uno de los mejores libros que me leí aquel año. Vargas Llosa es un maestro a la hora de cerrar las historias. Qué bueno. Un genio. Travesuras de la niña mala fue el segundo libro suyo que me leí… E hizo de aquel viaje en autobús a León el mejor de mi vida. De hecho, si aquí pongo el libro de La tía Julia y el escribidor es porque éste se lo dejé a alguien y no lo encontré para poder hacer la foto (otro libro obra-de-arte, divertido, emocionante, precioso), pero la niña mala es de quien, en realidad, os quiero hablar. Recuerdo que leí tres cuartas partes de aquella historia muy lejos de aquel asiento incómodo. De Chile a París. De Londres a Madrid pasando por Japón. Me enamoré y desenamoré tantas veces como el protagonista de esa Chilenita malvada, que iba y venía. A veces quería gritarle: “Aléjate de ella. ¿No es que es una egoísta? ¿No ves que no te quiere?”. Otras, me enternecían sus pequeños gestos de cariño. Reí y lloré. Sonreí y me enfadé mientras Castilla corría de sur a norte al otro lado de la ventana. Desde el principio a la última página, Travesuras de la niña mala fue una aventura fascinante. Y, el final de la novela, una vez más, redondo. Cuando lo cerré, me agarró la nostalgia. Creo que hasta yo me había enamorado un poquito de aquella Chilenita traviesa y mala. Más…

Los diecinueve mejores libros que he leído… (hasta el momento) II

Los diecinueve mejores libros II de lakriticona

6. La hojarasca

Cuando lo abrí me impregnó el olor a almendras de su primera página. Así huelen los cadáveres de García Márquez. Un puñetazo en el estómago. Un fuerte olor a almendras… Y esa hojarasca a los pies de la compañía bananera que trae consigo todos los desperdicios del ser humano. Gabriel García Márquez es uno de mis escritores favoritos (y seguro que también el de muchos de vosotros). He leído unas ocho veces Cien años de soledad. De hecho, Cien años de soledad estaría en este lugar, pero como muchos la habréis leído ya quiero intentar descubriros un García Márquez que aún no hayáis probado. Aunque sé que eso es muy difícil porque no sólo habréis leído ya Cien años de soledad. También El coronel no tiene quién le escriba, y Crónica de una muerte anunciada, y El amor en los tiempos del cólera, y Vivir para contarla (otra de mis favoritas)… Cualquier novela de García Márquez es un clásico. La hojarasca es, quizá, una novela menos conocida. A mí, por lo menos, nadie me la recomendó. Cuando un escritor me gusta, leo toda su obra. Así llegué a este libro que me desgarró el alma. Es melancólico y abrumador. Os animo a subiros al tren de la compañía bananera que todo arrasa a su paso… Yo siempre que pienso en García Márquez dos títulos me vienen a la cabeza al instante: Cien años de soledad y… La hojarasca. Más…

Los diecinueve mejores libros que he leído … (hasta el momento) I

Los cinco mejores libros de mi vida lakriticona

Me lo dijo ayer mi amiga Carmen Colino. Haz una lista de diez tweets con tus diez libros favoritos. He intentado dejarlo en diez, pero me ha sido imposible. Son diecinueve. Ni si quiera he podido dejarlo en quince. Aquí tenéis mi lista. Si me fuera a una isla desierta estos serían los libros que me llevaría. Y alguno me falta, eso siempre, pero estos son los diecinueve primeros que se me han venido a la cabeza. Aviso a navegantes: me gusta la literatura que desgarra, las historias tristes, esos libros que cuando los cierras eres otra persona. Aquí os dejo aquellos que me han marcado. que representan cada una de las fases de mi vida. Espero descubriros alguna historia que no hayáis leído aún y que, como a mí, os cambien. Hoy los primeros cinco. Más…

El año en que me enamoré de todas

El año que me enamoré de todas Use Lahoz lakriticona

“Desde la cocina escuché los primeros acordes de ‘Friday I’m love’ y no pude contenerme”
 

Lo primero que me gustó fue el título. El-año-en-que-me-enamoré-de-todas. Me encantó. Sugiere como una bola de discoteca, las luces de neón y una buena y divertida canción de The Cure. Es un título que habla solo. Te dice: “Léeme, que te lo vas a pasar bien”. Después está lo del Premio Primavera de Novela. Apuesta por autores jóvenes. Abre puertas. Me gusta. El primero lo ganó Rosa Montero, mi escritora favorita española, con La hija de caníbal. Años después, Lucía Etxeberría con una novela, De todo lo visible, lo invisible, que marcó la relación más tormentosa de mi vida, como si aquel libro que leí en octubre, antes de todo, hubiera sido el mapa de aquel amor que quemaba y que, casi, destruye. Y El año en que me enamoré de todas, en efecto, ha cumplido, pero sin más. Lo leí en apenas dos días. Lo devoré. Necesitaba algo entretenido y bien escrito. Una historia que me atrapara y que pudiera leer tranquilamente, abstraída en el metro. Que me hiciera volar un poco después del tortuoso penar por el infierno literario que fue leer Las Ardillas de Central Park están tristes los lunes. Más…

Las ardillas de Central Park están tristes los lunes

Las ardillas de Central Park están tristes los lunes lakriticona Katherine Pancol

 
“Antes de conocerte creía que había amado, pero sólo me había enamorado. No puedes decidir dejar de amar. Amas durante el resto de tu vida… Y ésa es la única diferencia”

 
Hoy me siento un poco Boyero. Me explico. Jamás olvidaré aquella crítica que hizo sobre La piel que habito de Almodovar (la podéis leer aquí). Aquella frase lapidaria: “No he tenido oportunidad de revisar esta película desde que la padecí hace varios meses en la última edición de Cannes. Recurro por ello a la hastiada memoria”. ¿Imagináis por dónde van los tiros, no? No puedo con Katherine Pancol. De verdad, no puedo. Aún recuerdo cómo me gustó Los ojos amarillos de los cocodrilos. Veía ese libro en el Metro y me intrigada. Leía la sinopsis de su contraportada y crecía el misterio. Lo compré y fue el mejor libro de aquel verano… Lo leí del tirón en la playa. En un día. Mi cuerpo estaba ahí, bajo el sol, pero mi cabeza no. No, no. Mi mente volaba a París, se metía en la piel de Josephine, se enamoraba con ella, se irritaba con Iris, tenía ganas de pegarle un tortazo a Hortense. Sólo la parte de Marcel Gorzs se me hacía un poco pesada. Pero poco. El libro me gustó. Lo recomendé. Lo regalé. Lo alabé. Y me compré impaciente El vals lento de las tortugas. No, qué digo lo compré. No me lo compré… ¡Pagué 22 euros por ese libro! Es decir, tiré 22 euros a la basura. ¿Y ahora con Las ardillas de Central Park? Pues ahora también. Más…

La transmigración de los cuerpos

La transmigración de los cuerpos Yuri Herrera lakriticona

“Vicky no podía entender. Vicky era hermosa y estaba acostumbrada a cruzar una habitación con paso firme, jalar de los huevos a quien se le antojara y arrojarlo a su cama sin que le sorbiera el seso. Nunca había tenido que esforzarse para tener con quien coger, y eso a él le daba un poco de lástima, así como le daban lástima los que no saben lo que se siente al ver una gran ciudad por primera vez porque han crecido en ella, o el que no recuerda lo que es sentirse guapo por primera vez, o por primera vez besar a alguien a quien parecía imposible besar; no sabe de milagros”

 

Lo primero que me llamó la atención de La transmigración de los cuerpos fue el rojo intenso de su portada. Yuri Herrera. Nunca había oído hablar de este autor mexicano. Tuve el libro en las manos un par de veces antes de decidirme a comprarlo. Al final me convenció un dependiente majísimo de La Central. “Te sorprenderá su capacidad para crear personajes”, me dijo. La clavó. Más…