Basada en hechos reales

Basada en hechos reales by lakriticona  

“La realidad tiene los cojones de ir mucho más lejos”

 

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Es la primera vez que hago esto, que escribo sin terminar de leer. Cuarenta páginas me quedan, sólo cuarenta. Pero no quiero que se terminen, que se acabe Basada en hechos reales. Es como si deseara que un agujero negro me atrapara y me engullera, así siempre me quedaría por terminar un libro de Delphine de Vigan. La descubrí hace cuatro años con Nada se opone a la noche. Ella, de hecho, es el germen de este blog. Mi necesidad de hablar de esta autora francesa, de su escritura, de lo que en mí despierta. Todo comenzó así. Aquella noche de febrero en la que terminé Nada se opone a la noche y necesité volcarlo en Facebook (alguien me dijo: “Con todo lo que lees, ¿por qué no haces un blog? Lo maduré unos días. Lo comencé a la semana; cuatro años después aquí sigo, es mi felicidad). Hoy Delphine supone un nuevo algo. Escribir sin terminar una novela. A mí particularmente no me sorprende. Es mi escritora favorita. Nadie como ella. Basada en hechos reales es una muesca más. Y eso que, al principio, este libro no me gustaba.

Al principio, me costó meterme en la historia. Ella, Delphine, la escribe en primera persona y habla del bloqueo (no se sabe si real o no; yo me inclino porque real) que sufrió tras escribir Nada se opone a la noche, esa novela que no sólo me la descubrió a mí, también al mundo. Nunca pensó que el altavoz sería tal. Jamás. Contando las miserias de su familia, sin esconder nada, ni nombres ni tragedias. El poso que eso deja suele ser brutal después, en el día a día de quien escribe. Quien lee sólo devuelve el libro a la librería y ya. Quien escribe debe enfrentarse a lo que sus palabras provocan, remueven. Esta resaca fue para Delphine más allá: le costaba agarrar una pluma, sentarse ante un ordenador, enlazar tres palabras seguidas.

“El punto de demencia de alguien es la fuente de su encanto”

La primera vez que habló de las sensaciones de un escritor ante el folio en blanco, ante el boqueo, me hizo llorar. Siempre lo consigue esta francesa, llegarme al corazón, agitármelo, con las palabras adecuadas. Y eso que en ese momento aún me costaba reconocerla. Me encanta como escribe Delphine, con esas frases cortas que tanto me llegan, que tanto me recuerdan a mí. Ella escribe como a mí me gustaría escribir. O como yo escribo, pero peor. Pero esa no estaba, no la encontraba. Cien páginas y esa Delpine de los cuatro libros anteriores (Nada se opone a la noche, Días sin hambre, No y yo y Las horas subterráneas) se escondía.

El día que me topé con su libro en el stand de novedades de una librería me puse a saltar como si estuviera sola. Grité. Bailé. En general me da bastante igual qué piense la gente de mí. Ese día, seguro, creyeron estaba loca. Iba por la calle besando el libro. Llevaba tanto esperando. Pero tantooo… Estuve (estoy) a punto de comprarme en francés aquellos que aún no se han editado en España para leérmelos, aunque de ese idioma sólo sepa una palabra, ‘bonjour’, y seguro que hasta la pronuncio mal. Tanto me gusta Delphine. Así.

Y, sin embargo, Basada en hechos reales no me estaba gustando. Nada. Era horrible. Me sentía rara, extraña. Si ella ya no me gusta, ¿qué será para mí leer?, me preguntaba. Pero seguí, claro que seguí, y la historia me atrapó como un velo que te echan encima. Delphine había tejido una fina tela de araña a mi alrededor y ahora apretaba. La historia gira en torno a su bloqueo y a L., un mujer que de pronto aparece.

“Las cosas o acaecían en el momento o no tenían lugar”

Al principio, piensas, en atracción, en tensión sexual no resuelta. Luego eso se diluye. La primera parte se hace densa, insisto, pero cuando empiezas a ver cosas extrañas en L. no puedes dejar de leer. Yo no sé si después de este libo comenzaré a escribir. Debería. Me ha hecho pensar muchas cosas. Cosas enmaralladas con esa trama que va in crecendo y que, a punto del climáx, hoy abandoné en mi mesilla: necesita escribirla, contarla ya. Quiero terminarla. Lo necesito. Y, sin embargo, me freno. No quiero que se acabe. No todavía. Atravesaré un desierto hasta que volvamos a encontrarnos y, ahora mismo, no siento mis pies preparados para ello, Delphine. Leería una palabra cada día, sólo una, para que no se gastara, para que fuera como si un agujero me hubiera atrapado, me engullera, con una cuenta pendiente: tú. Ay.

  

No te gustará: Si te apasiona Delphine de Vigan. Si vives un bloqueo como escritor.

No te gustara: Si empiezas a leerla por esta novela por Nada se opone a la noche, al principio descoloca.

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2 Comments

  1. Sé bien lo que es esa sensación de no querer terminar un libro. Es maravillosa, aunque sepas que el libro se terminará.

    Tengo el libro, no he leído nada de De Vigan pero está claro que tendré que empezar por “Nada se opone a la noche” ¿no?

    Un abrazo

    • Ana! Cuánto tiempo! Cómo estás? Espero que fenomenal. Me alegra mucho leerte! He estado un poco out, absorbida por el trabajo. Sí. Por favor. Lee ‘Nada se opone a la noche’, me encantará saber qué opinas, a partir de ese libro, De vigan se convirtió en mi escritora favorita. Beso gigante

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