Carta de una desconocida

Carta de una desconocida lakriticona

  

“Todo existía sólo si tenía relación contigo, toda mi vida sólo tenía sentido si se vinculaba a ti”

 

Carta de una desconocida. Durante meses leía ese título en muchas partes. En recomendaciones, en escaparates de librerías, en las listas de esos libros que todo el mundo debería leerse. Ahí estaba la novela de Stefan Zweig. Siempre. La noche en la que lo comencé lo vi en un blog. Una chica hablaba de las diez novelas que todo el mundo debería leer antes de morir (no apunté su nombre y ahora no soy capaz de encontrarlo para que podáis leer su reseña). Sus gustos encajaban con los míos. En esa lista estaban Tokio blues (Murakami), Saber perder (David Trueba), novelas que yo he leído y que me han gustado mucho. El segundo título era esta Carta de una mujer desconocida. Recordé que lo tenía en el debe. Treinta y cinco minutos después (es muy cortito, sólo 38 páginas en eBook) lo cierro entre lágrimas.

Porque Carta de una mujer desconocida es una de las novelas más maravillosas que jamás cayeron en mis manos. Este relato epistolar, esta larga carta que una mujer le escribe al amor de su vida, al motor de cada una de sus células, cuando va a morir, para que él sepa, para que él recuerde. Porque él, R., quien recibe esta carta no sabe quien es ella, no la recuerda. “Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste…“, ese es el comienzo de esta triste carta y el punto de partida del libro. Veinticuatro palabras que ya insinúan todo lo que está por venir. La historia de un amor secreto que quema al que lo siente y es imperceptible para quien lo provoca. Algo más que un amor y una obsesión. La suma de esa suma. Una vida dedicada, perdida en el dolor y la ignoracia del otro.

Un relato sin nombres que habla precisamente de eso: el amor visto desde las dos orillas de un río que nunca se llegará a juntar. Uno ve, el otro mira. Uno siente, el otro pasa por encima.

Cualquier persona que lo lea encontrara ente sus líneas un amor de su vida no correspondido. Esos ratos que sólo cuentan cuando le ves. Y los otros, cuando no, el tiempo lento, el tiempo perdido, el de la basura. La alegría desmedida de tener cerca su cuerpo, aunque no te mire, aunque no te hable, estáis en el mismo lugar y dimensión, en ese momento en el que algo, o todo, puede pasar, esa burbuja que sólo puede pinchar la realidad.

Ella, que escribe con su hijo muerto al lado, dejando como testamento una carta que relata toda su vida entornó a esa persona epicentro de su vida desde los 13 años. Alguien para quien ella fue invisible hasta cuando dejó de serlo. Qué historia tan triste. Pero a la vez fascinante, tierna, real. 38 páginas. A veces no hace falta más. Esta historia de Zweig es el ejemplo. Un relato corto que contiene una de las historias más tristes y sentidas de la literatura universal.

¿Qué huella dejamos en los demás sin que seamos conscientes? ¿Cuántos recuerdos de nosotros mismos hemos repartido por el mundo sin que ni nosotros tengamos la cuenta de ellos? ¿Cuántas cosas de nosotros a veces quedan grabadas en la cabeza de los demás y en cambio han desaparecido de nuestra memoria?

Carta de una desconocida es un libro tan real que remueve. Te hace mirar para adentro. Y te ves. A ti misma, en otra vida, hace dos, caminando por la calle en la que el vivía, feliz solamente de pensar que podías encontrártelo, que podía asomarse a su venta y verte. O esos días en los que mirabas el calendario y lo odiabas por no retirar todos sus lunes. Y los martes. Y los miércoles. Los días de una obsesión como la de esta desconocida en torno a alguien que nunca quiso y, lo que es peor, que ni siquiera recuerda.

Fabulosa. A mí, particularmente, me ha encantado. Ahora entiendo porque la veía en los escaparates, en esas listas de libros que todo el mundo debería leer, ahora lo entiendo, sí.

Te gustará si: Te gustará. Es tierna, está bien escrita y no sobra nada. Es muy cortita. Se lee en nada. Y remueve. Muchísimo. Si te lo quieres comprar, puedes hacerlo pinchando aquí. Ultra recomendable.

No te gustará: Es un libro muy chiquito pero lleno de fuerza. Te gustará. No lo dudo.

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6 Comments

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  2. Hummm Esta vez no. La lectura que hago de este relato es el de una mujer que ha creado un mundo virtual, imaginario, ideal, casi hasta un nivel e intensidad enfermizo y que no ha hecho nada para concretarlo cuando tuvo las oportunidades. Entiendo el momento, la época y las circunstancias. Pero, salvando las distancias y las obvias diferencias, en algo me hizo acordar a la Alex Forest de Glenn Close en “Fatal Attraction”, incluso, tampoco carece de crueldad su relato al insistirle hasta el cansancio “mi hijo, TU hijo”, echándole en cara su frivolidad y miopía (si hasta el mayordomo la reconoció!!!) y para peor ella, termina muriéndose de… gripe.

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