El malentendido

Malentendido

   

“En la playa, el pasado verano, Francette solía jugar a sumergir las manos en el mar para coger un poco de espuma; al cerrarlas, gritando de felicidad, echaba a correr hacia ella con toda la fuerza de sus piernecitas. Pero cuando volvía a abrirlas, sólo encontraba un rastro de agua… Entonces se echaba a llorar, pobre mujercita, y volvía a empezar. Pues eso era el amor”

   

El Malentendido es la última novela de Irene Némirovsky que se ha publicado en España. No es su mejor novela, pero de nuevo es una obra magistral que traza con una precisión brutal la psicología de los personajes. Nadie define como ella, nadie dibuja a los personajes tan de carne y hueso. Y no tiene piedad. Consigue plasmar con precisión todos los recovecos del alma humana, con sus miserias y miedos tan palpables como las virtudes. Némirovsky consigue meter al lector dentro de sus cabezas, como si, en efecto, fueran carne y hueso y, eso que leemos, pensamientos al aire. Más…

La transmigración de los cuerpos

La transmigración de los cuerpos Yuri Herrera lakriticona

“Vicky no podía entender. Vicky era hermosa y estaba acostumbrada a cruzar una habitación con paso firme, jalar de los huevos a quien se le antojara y arrojarlo a su cama sin que le sorbiera el seso. Nunca había tenido que esforzarse para tener con quien coger, y eso a él le daba un poco de lástima, así como le daban lástima los que no saben lo que se siente al ver una gran ciudad por primera vez porque han crecido en ella, o el que no recuerda lo que es sentirse guapo por primera vez, o por primera vez besar a alguien a quien parecía imposible besar; no sabe de milagros”

 

Lo primero que me llamó la atención de La transmigración de los cuerpos fue el rojo intenso de su portada. Yuri Herrera. Nunca había oído hablar de este autor mexicano. Tuve el libro en las manos un par de veces antes de decidirme a comprarlo. Al final me convenció un dependiente majísimo de La Central. “Te sorprenderá su capacidad para crear personajes”, me dijo. La clavó. Más…

Marineros que surcan los cielos

marineros que surcan los cielos Vicent J. Martínez  

“El universo es tan inmenso que parece presuntuoso intentar explicarlo. En efecto, las escalas cósmicas de distancia y tiempo son descomunales. Remarcan, por su contraste clamoroso, nuestra pequeñez y lo efímero de nuestra existencia. Habitamos un planeta que gira alrededor de una estrella ordinaria, semejante a cien mil millones de estrellas más en nuestra Galaxia (…). La vida humana es muy breve en comparación con el devenir cósmico (…). Si una persona vive cien años, este lapso representa, en la historia del universo, un intervalo de tiempo equivalente al que espera una persona cualquier día hasta que un semáforo cambia de color, en comparación con la duración de su propia vida”

 

Lo que esperas un semáforo. Eso son cien años de nuestras vidas para el universo. Un grano de arena en una playa kilométrica. Un copo de nieve en la Artántida. Eso somos. Y, en cambio, tan importantes nos creemos. Cuando era niña, iba a todas partes con un atlas gigante. Me pasaba las horas mirando los planetas. El sol. Mercurio. Venus. La tierra. Marte. Júpiter. Saturno. Urano. Neptuno. Plutón. De niña soñaba con ser astrónoma y recitaba los planetas de carrerilla, a todas horas. Aún siento un vértigo inmenso cuando pienso en el universo, en que no somos más que motas de polvo, que nuestro venerado sol no es más que otro punto de luz que brilla en el cielo y que, un día, se apagará y cuando ese día llegue nadie recordará El Quijote, ni a Anna Karerina, ni a Shakespeare, ni al descubridor Colón. Más…