La última noche

La última noche James Salter lakriticona 

“El perro no estaba fuera ni en su coche, no formaba parte ya de su vida: desaparecido, extraviado, su nombre tal vez aparecería algún día en un verso, aunque lo más probable era que nadie lo recordara, salvo ella”

  
Si te gusta Raymond Carver, te gustará La última noche. A mí particularmente, Carver me encanta, por lo que James Salter ha sido todo un descubrimiento. La última noche es un compendio de diez relatos con una esencia común, las relaciones entre hombres y mujeres, el deseo, el amor, contados con una frialdad precisa y muchos silencios que te atrapan. Cuando lo leía, pensaba una y otra vez en Carver, en cómo me gusta, y en cuánto me recordaba Salter a Carver. Más…

Middlesex

 Middlesex Jeffrey Eugenides lakriticona 

“Se despidió de todo: del polvoriento olor a podrido y de las moreras que flaqueaban la pared, de los escalones que ya no volvería a subir y también de aquella sensación de vivir por encima del mundo”

 
Middlesex. Una vez más, lo que me atrajo fue el título. Y el Premio Pulizter. Después de La Carretera me compró los Pulizter por si encuentro otra joya descomunal e inolvidable. La sinopsis, reconozco, no me atraía demasiado, nada. Eso de la historia de la humanidad y la historia reciente estadounidense mezclado con un lío de sexos, así, en principio, me parecía un poco rollo. Novedades y otras novelas por leer la fueron bajando en la columna de libros pendientes que hace malabarismos al lado de mi radiador. Pero hace dos semanas, cuando leí El año en que me enamoré de todas, un personaje recomendaba al protagonista su lectura. Le decía aquello de: “¿No lo has leído? ¡No me puedo creer que no hayas leído Middlesex!”. Y claro, yo miré hacia el radiador y dije: “Ha llegado tu turno”. Adelantó al resto por la derecha y sin carné. Más…

Baila, baila, baila

 

Baila baila baila Murakami lakriticona 

“Despiertas una emoción que ha estado latente durante mucho tiempo. Una emoción que sentí a los trece, catorce, quince años…”

 

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En Baila, Baila, Baila me parece estar ante un Haruki Murakami que se desnuda ante el lector. Pocas veces lo he sentido tan nostálgico. Le lees y te parece oír ese tictactictac invisible en cada una de sus palabras, en cada una de sus paginas. Y sus letras, su estilo, se meten en tu cabeza y dentro me queda una sensación de perdida, de tristeza, terrible, como si ese tictactictac hubiera salido del libro y se hubiera comido todo lo demás. Más…