Del color de la leche

Del color de la leche by lakriticona 

  
“Quiero volver a casa’./ ‘No te estás perdiendo nada’./ ‘Sí’./ ‘¿Qué?’./ ‘A ti”

 

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Me ha gustado mucho este libro de Nell Leyshon. Es dulce y a la vez amargo. Triste con matices alegres. Se lee en nada. “No le sobra ni una letra”, como me avisó mi querida White Pony. Y tenía toda la razón. El libro tiene un aire a Las chicas de campo de Edna O’Brien. Quizá por su temática, similar, aunque aquel es mejor, araña más. Aquí la protagonista es también una chica inocente, enfrentada demasiado joven con el mundo adulto, como metáfora de cuántas veces en la vida nos liberamos de unos grilletes sólo para encadenarnos a otros aún más fuertes. Está escrito a modo de diario y, de verdad, consigue que te la creas. A ella y a su historia. Te dan ganas de abrazarla, como a la Andrea de Carmen Laforet en Nada. Esa pena te despierta.  A mí llegó, una vez más, gracias a La Central. Esta vez recomendación de Luis, compañero del librero de Los Ojos Verdes.

Una mañana que pasé por allí me lo recomendó sin ningún tipo de duda. “Es lo mejor que me he leído en meses”, me dijo. No dudé y lo compré. Gracias a Luis he descubierto libros maravillosos como Intento de escapada. Y acertó, claro. Una vez más. La protagonista se llama Mary, tiene el pelo del color de la leche y una pierna mala, medio coja, medio deforme. Mary es dulce, honesta, sin pliegues. Despierta una ternura tremenda. Es tan de verdad… Mary no lo ha tenido fácil. Vive en una granja, con un padre amargado por no tener hijos varones y una madre que calla, con tres hermanas que poco tienen que ver con ella y un abuelo que apenas se puede mover pero es el único que sabe dar cariño. Todos son analfabetos. En el campo no hace falta saber leer. Tampoco hay tiempo. Con días llenos de sol a sol de cosas por hacer. Vida sencilla. ¿Por qué mala? ¿A ojos de quién? ¿Para quién?

“Desde que me quedé sin dioses, creo ferozmente en las pequeñas coincidencias”

Pero un día, el padre le dice a Mary que se irá a servir a casa del vicario, que tiene a su mujer enferma y debe cuidarla. A la familia le pagarán por ella. Y Mary no quiere, pero acepta. Y comienza la segunda parte de la historia. Cuando Mary de pronto descubre como en el campo están siempre ocupados de verdad y el resto de personas nos buscamos ocupaciones estúpidas para llenar nuestro tiempo. Mientras, las sombras van creciendo a su alrededor, la tensión pegajosa, la tormenta por venir. Porque sí, ahora tiene unas botas, y ropa nueva, y otra muda, y una cama para ella sola, pero ¿cuál es el precio a pagar?

Sí, lo que pensáis. Brutal.

   

Te gustará: Es un libro que no necesita mucho para dártelo todo. Te hace pensar. Cómo vivimos nuestras vidas. Lo que nos ata. Cómo somos libres. Cómo no. Cada vez que lees la

No te gustará: Quizá haya a quien le pueda parecer un pelín aburrida la historia en sí. Porque las cosas que pasan ocurren más dentro que fuera. Pero no sé. A mí por lo menos me pasó.

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