Deseo de año nuevo (a 21 de enero)

2018   

No valen excusas, pero estas son mis razones…

  

Perdón una vez más por desaparecer. Tengo el blog cada día en mi cabeza. Las fotos, los libros que contar, el escribir, el estar. El año pasado fui un Guadiana. Iba y venía, no estaba más que estaba. Hay varias razones, aunque a mí misma me he obligado a estar aquí una vez por semana. Porque me gusta. Porque es tanto el cariño que he recibido de ti, que estás al otro lado. Las cosas buenas (M. Eu.). Pero, reconozco, varias cosas me ponen siempre la zancadilla. La primera ahora mismo: intenté entrar y no podía, había olvidado la contraseña. Parece imposible, pero la que yo recordaba que era ya no lo era. Una rayada que me confirma eso, que llevo mucho tiempo lejos.

La primera es mi propio ordenador. Que ahora le da por no reconocer el Photoshop que uso, por el antivirus. Os juro que es horrible, pero ho-rri-ble, recortar las fotos. De los slide, las cinco fotos con frases que dan la bienvenida ni hablamos. Primero perdí la letra que utilizaba. Después, cuando la encontré, soy incapaz de poner el fondo gris. Cada vez que los hago, tengo que “apagar” el antivirus una hora, para que me deje. Quizá lo hago a la quinta, o la sexta, o yo qué sé. Un infierno.

Después es el SEO. El p… SEO. Cuántas cosas, por obligación, tienen que escribirse en las tripas. Que si palabras clave, descripción en 160 caracteres, etiquetas, enlaces a otras entradas, negritas en palabras clave, palabras clave a secas… Buf. Un horror. Se tarda más en eso que en lo que de verdad importa, el contenido, las entradas. Para mí es un suplicio. No es leer y volcar, es leer, volcar y dedicarse a escribir para un ordenador, aunque yo en realidad sólo quiero escribir para ti, o para mí misma. Antes apuntaba al final de una libreta los títulos que iba leyendo, los autores y las fechas, para tener un control, para saber cuánto leía (50, 60 libros al año), ahora aquí se queda. Y lo comparto. Con vosotros. Y cuánto me llena. ¿Qué coj… es eso de escribir para un ordenador? Y, sin embargo, es necesario. La realidad de la vida digital. Manda Google, no las palabras.

Muchas veces, cuando voy a una librería y me asaltan los títulos me siento perdida. No sé qué leer, qué puede gustarme, qué títulos se quedarán por siempre a vivir en mí. Me encanta ir a La Central de Callao y encontrarme con Luis, mi librero de gusto iguales, o Nacho, el de Los ojos verdes. Ellos me guían. Y es un alivio. Apartan la paja. Por eso yo nunca quiero faltar aquí. Poder ayudar a alguien a encontrar el grano, o más bien ‘su’ grano. Descubrirle un libro. O un autor. Que vaya a una librería y sepa qué título será para él. Esa es mi mayor gratificación. La razón por la que este diario de libros jamás bajará su telón.

La tercera zancadilla son las propias fotos. Encontrarlas, saberlas y tener tiempo para hacerlas. Ya no me basta disparar a la portada y subirla. Tengo que contar algo, o al menos intentarlo. Llevo un mes con La casa entre los cactus, de Paul Pen, en el bolsillo, esperando pasar por el edificio acristalado de Matadero para hacer la foto. Parece que nunca encuentro el momento. O si lo tengo, justo, he sacado el libro del bolsillo.

La cuarta, la imposibilidad de leer vuestros comentarios. La pestaña de comentarios, ahora mismo, me grita en un círculo en naranja que hay 16.695. Es mentira. Casi todo es spam, y de viagra, ¡de viagra!, en serio. No sé cómo poner un filtro efectivo que evite que todo eso pueda pararse. Lo intenté un día con un Plugin. Pero a la vista está que no lo logré. No os leo. Si me escribís, aquí no os leo. Se pierde en esos miles de spam (en todo caso, estoy en lakriticona@gmail.com, y ahí no entra spam).

Total, tanto para esto, el silencio, tantos meses apagada. Pero sigo aquí, leyendo. Y con ganas de contároslo, a pesar de mi antivirus, del SEO, de las fotos, de los p… anuncios de Viagra. Perdonadme. Y gracias por estar, por seguir, aunque yo tanto falte.

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*