El Alquimista

El alquimista Paulo Coelho lakriticona  

“Si lo que tú has encontrado está formado por materia pura, jamás se pudrirá. Y tú podrás volver un día. Si fue sólo un momento de luz, como la explosión de una estrella, entonces no encontrarás nada cuando regreses. Pero habrás visto una explosión de luz. Y esto solo ya habrá valido la pena”

 

Tengo un amigo que una vez me dijo que todo el mundo se ha leído/recomienda tres libros: Los renglones torcidos de Dios, Los pilares de la tierra y El alquimista. Cuando él me lo dijo, hace diez años, yo no había leído ninguno. Ahora sólo me falta el de Los pilares de la tierra, libro que, reconozco, me da un poco de pereza, aunque luego lo leeré y me encantará, pero a priori, me dan para atrás las cosas que le gustan a todo el mundo. El Alquimista es el último que leí y me ha gustado (pero tampoco me ha vuelto loca). Es bello, de esos que te pintan una sonrisa, que te hacen creer en el ser humano, creer a secas. Te descubre que, a veces, tenemos las cosas más increíbles ante nosotros y no las vemos, cegados por los neones, las prisas, las ganas de más, más y más. Te revela que, a veces, necesitamos perderlo todo para volver a empezar, para empezar de verdad.

El viaje de ese pastor sin nombre podría ser la historia de cada uno de nosotros y ese viaje hacia nuestros sueños. El Alquimista en realidad es una metáfora, una enseñanza de vida, un libro que te cuenta que al final vivir no es más que eso, disfrutar el presente, el hoy, el ahora, el ya, ese instante que ahora mismo está y, a la vez, ya se esfumó. Cada día, un ladrillo, un pasito más en el viaje hacia ese sueño que todos tenemos y muchos obviamos cegados por todas las cosas que en realidad no tienen más importancia que esa explosión de luz tan brutal como momentanéa de la que habla Paulo Coelho al referirse a esas historias de amor que te matan pero en realidad no dejan cicatriz alguna.

Hace años, otra amiga me envió por correo una nota que describía esas pequeñas cosas que nos hacen la vida mucho más feliz pero que, de tan pequeñas que son, las sentimos como míseras motas de polvo en nuestro día a día. Decía algo así como Baila siempre como si nadie te estuviera viendo y hablaba precisamente de eso: nos pasamos la vida corriendo por llegar a ningún sitio, preocupándonos de tonterías que, una vez pasa el tiempo, ni te importan ni, ni siquiera, las recuerdas.

Y, mientras, la poca importancia que le das a aquello que te alegra el día, que te lo llena.

Chorradas como caminar, sentir el sol en la cara y cerrar los ojos. Algo tan nímio como pisar la calle una tarde de mayo y tocar el verano. O tan especial como ese beso en el que piensas y te sube un suspiro por el estómago. O esa canción que te encanta y que hace mucho tiempo que no escuchas. O aquella que aún no conoces. O una llamada. Quizá él, o ella, o ese amigo del que hace tanto que no sabes. O sentir cómo un abrazo es capaz de detener el giro del mundo. O algo tan tonto como que la tostada no caiga del lado de la mermelada cuando tienes prisa. O esas veces en las que escuchas un concierto mientras barres la casa y el palo de la escoba se convierte en el mejor micrófono. O aquellas en las que una película de Audrey Hepburn es la mejor compañía cuando planchas tres montañas de ropa. O cuando caminas por caminar. O cuando ríes por reir. Así, sin más. Qué tonterías, verdad. Pero como nos llenan.

El Alquimista de Paulo Coelho me ha hecho pensar en todas esas cosas. Pensar en que a veces nos acomodamos en una vida que en realidad ni nos llena ni es para nosotros, y pasan los días, los meses, los años…, días, meses y años en realidad vacíos de nada. Por eso pienso que se necesitarían muchos libros como éste para escuchar más al corazón y menos a la codicia.

Es cortito. Se lee del tirón. Sencillo, pero con cosas tan maravillosas como el significado de esa palabra Maktub que habla de lo que está escrito, del destino.

Yo lo leí en apenas un viaje de cuarenta minutos de metro y llegué a casa con ganas de seguir leyendo. Me dejó una sonrisa en la boca. Me hizo creer en que todavía hay esperanzas para todo. Y lo recomendaré. Pero con menos intensidad de cómo lo hago cuando descubro que alguien no se ha leído Los renglones torcidos de Dios.

Te gustará si: Es un libro amable, que habla de la bondad del ser humano. De esos que se leen en nada y te dejan sonrisa.

No te gustará si: Esperas una obra maestra redonda sesuda o intensa.

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5 Comments

  1. Leí este libro cuando estaba en la Universidad y me cambió la forma de ver la vida, enhorabuena por tu blog y aupa Atleti siempre!!! te sigo de cerca desde que cubrías al equipo. Un beso guapetona, da gusto encontrar profesionales tan implicados.

    • Joe, no sabes qué ilusión me ha hecho tu mensaje. De mis tiempos del Atleti, un honor que me leyeras entonces y que me leas ahora. Muchísimas gracias por tus palabras. Me han llegado al alma. Un besote

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