El año sin verano

El año sin verano by lakriticona

“La vida es literatura y todos somos, en cierta medida, escritores”

 

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Me ha gustado mucho El año sin verano. Es un libro que me prestó Jorge, un compañero del periódico, y que cogí sin expectativas. Ni a favor ni en contra. Me sonaba haber leído alguna vez en Twitter a su autor, Carlos del Amor, y que era periodista de algún sitio, pero tampoco lo ubicaba demasiado bien (trabaja en TVE). En las primeras páginas me sorprendió, una grata sorpresa. Y esa sensación fue creciendo a medida que las pasaba y me iba metiendo en la historia, porque este es un libro ideal para leerselo de vacaciones. Entretenido, una historia de amor misteriosa que te lees en nada. El protagonista, además, es ideal. Le coges cariño. Te lo crees. Y eso hoy en día me parece complicado. Que un libro te resulte de verdad. No sé. Me ha gustado mucho.

Carlos del Amor me ha parecido un autor honesto y su libro, como si estuvieras ante las páginas de un diario. El único fallo, para mí, es que quizá empieza mejor que acaba. Nunca olvidaré su principio, pero leí El año sin verano hace dos meses y soy incapaz de recordar cómo acababa. Sólo sé que no me gustó demasiado, que pensé que no estaba a la altura del resto de la novela. Eso sí, también recuerdo que lo primero que hice al cerrarlo fue buscar en la Wikipedia cosas sobre los protagonistas. De veras pensé que eran reales.

“Se había informado bien de que el pasado es más difícil de olvidar que los pretéritos”

El año sin verano comienza en un verano reciente. El de hace un par de años. Cuando en junio hacía un frío que pelaba y los medios, y la gente, y todo el mundo, comenzaron a hablar de que ese 2013 sería otro verano sin verano (como el de 1816). Recuerdo perfectamente aquel año. Por eso me fue muy fácil ponerme en la piel del personaje. Al instante. Una identificación que seguro que le pasará a muchos lectores porque recordarán exactamente qué hacían aquel junio en el que los pantallazos de las aplicaciones del tiempo llenaban los time line de Facebook. Carlos, el protagonista, casi solo en un Madrid de agosto, un día encuentra unas llaves en las escaleras. Son las de la portera y, claro, a Carlos le sale la vena periodista y entra en una casa que le turba de siempre y encuentra una historia de amor que recuerda al realismo mágico de García Márquez y un asesinato de ayer a resolver hoy.

El año sin verano resulta un libro tierno, bonito, escrito desde el corazón. Y no me suena cursi. Se nota que a Carlos del Amor la escritura le sale del dentro. Y a ti lector te deja una sonrisa triste. Cómo va encajando las piezas, cómo va contándote sus historias de poquito a poquito. De algunos personajes sólo lees tres páginas. Pero sobra. Consigue que te identifiques. Hacerlos reales. El autor arma la trama con viajes entre ayer y hoy, con rimas de Bécquer  y hasta noticias de periódico.

“Es increíble la cantidad de cosas que suceden mientras nosotros dormimos”

El año sin verano es uno de los libros más entretenidos que he leído este año. No tiene más pretensión que contarte una historia triste de manera dulce. Ay, cómo necesita leer algo así. Leer y disfrutar leyendo. Que la voz del autor se abriera paso en mi cabeza y me guiara, como en un tango.

Avanza la historia y El año sin verano pasa de grata sorpresa a buen libro. Me gusta cómo va mezclando las historias y los personajes. No te pierdes. Y sólo tienes ganas de seguir leyendo. Lástima el final. Que hay dos. Pero (para mí) ninguno está a la altura de lo que has leído hasta ese momento.

 

Te gustará: Es tierno y bonito. Ideal para llevártelo de vacaciones o leértelo en un viaje.

No te gustará: El final.

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2 Comments

  1. Pingback:Todo lo que nunca te dije y El año sin verano en lakriticona.com | la Kriticona

  2. Yo también he enlazado algunos libros maravillosos. Destaco uno: ‘La Soledad’, primera novela de Natalio Grueso, director del Teatro Español. Me entró por los ojos por su bellísima portada, aunque no tiene nada que ver con el libro, que es excelente. Trata sobre esa amiga-enemiga que es la Soledad, con mayúsculas, que unas veces te ama y otras te destroza. Esta presente en todos los capítulos, plagados de personajes que ya son inolvidables para mí, como el recetador de libros, el contrabandista de palabras, el pianista del lago, el cazasueños… o de lugares casi mágicos, como el burdel de Dorsoduro. Creo que es una obra maestra, escrita con primor. La he disfrutado, me ha atrapado desde la primera línea hasta la última. ¡Qué pena, llegar al punto y final de un gran libro! También se queda uno, un poco, con la sensación de soledad cuando termina de leer una obra como ésta. Primorosa, melancólica, graciosa.
    Y ahora estoy embebido con ‘El año que vivimos peligrosamente’, un libro sobre corresponsales de guerra, de los que tengo una auténtica colección (ficción y realidad) y por los que siento especial debilidad. Desde ¡Territorio Comanche’ hasta ‘Los gritos del silencio’. ‘El año que vivimos peligrosamente’ es una obra maestra, una novela sobre periodismo, sobre el amor, sobre el desarraigo del camarógrafo enano que acompaña al protagonista, enamorados ambos de la misma mujer. Al cámara le interpreta en la película del mismo nombre (otra joya, que yo disfruté antes que el libro) por una mujer, que ganó el Óscar. La película es de Peter Weir, un fabricante de emociones: además de ‘El año que vivimos peligrosamente’ me gustaron muchísimo ‘Gallipoli’ y ‘Único testigo’, la película de las miradas, como la calificó una amiga muy querida por mí.
    Me quedo con tus sugerencias, Kriticona.
    Ángel Cruz

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