El corazón de las tinieblas

El corazón de las tinieblas lakriticona blog    

“Vivimos como soñamos… solos”

  

La primera vez que escuché su título, El corazón de las tinieblas, pensé: “Ese libro ha de ser maravilloso”. Ese título, de hecho, es uno de los más hermosos que he escuchado en la vida (Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, es otro). Ese contraste entre corazón y tinieblas encierra misterio. Todo lo que sugiere en cinco letras… No sé qué esperaba al abrirlo pero aún iba al colegio la primera vez que lo intenté… Y me aburrió profundamente el relato de ese marinero que cuenta su viaje por el río Congo hacia el centro de la mismísima locura y depravación humana. Creo que no pasé de la tercera página.

La segunda vez que lo intenté fue hace once años. Aún me acuerdo de aquel día. Yo hacía el master de El País y recuerdo a mi compañero (y fantástico escritor también, por cierto, Fede Durán) entrando a saltitos en la clase con El corazón de las tinieblas bajo el brazo. “Illa, tienes que leer este libro. Es absolutamente brutal. Me ha encantado”.

Y, si venía de Fede, era palabra de maestro. Aquel año comencé a leer (y entender) muchos clásicos gracias a su guía y consejo.

Pero tampoco.

Leí poco más de tres páginas, pero poco. Que no, que no era capaz de entender la historia Warlow, ni tampoco me interesaba demasiado. Me aburría. Me tiré una semana con el libro en el bolso a todas partes hasta que desistí. Desde entonces El corazón de las tinieblas se convirtió en el primero de la lista de esos libros que sabía que debía leerme pero no había sido capaz.

Y eso que sabía que fue la inspiración de Francis Ford Coppola para hacer Apocalypse Now (película que aún no he visto, también en mi lista de debes cinéfilos). Y eso que escuchaba hablar del Señor Kurtz y me intrigaba ese personaje, la mística a su alrededor. Y eso que sé que El corazón de las tinieblas es un libro de lectura difícil (a prori) y, sin embargo, referencia para tanta gente. Y todo esto no puede ser casualidad. Eso es porque este libro tiene algo.

Por eso este verano decidí volver a intentarlo y, no será uno de los libros de mi vida, pero me ha gustado. De hecho, cuando lo empecé y llegué a la tercera página pensé: “¿Y por qué la primera vez no fui capaz de pasar de aquí…?”.

El relato de Josep Conrad es interesante y enseguida te mete en la acción. Crees escuchar con tus propios oídos el relato de Marlow en esa noche oscura de mar. Cómo logra hacerse con ese barco para atravesar el río. Sus ansias de llenar de nombres los huecos en blanco de los mapas. La brutalidad y suficiencia con la que Europa miraba todo aquello que no era Europa.

Las primeras dos partes de la novela son eso. El viaje de Marlow por el río Congo. Cómo describe el horror del colonialismo. Lo perverso y sucio que puede llegar a ser el corazón del ser humano, aún más oscuro que ese río que parece tragarse el alma de los hombres. Aquí, allí, sólo importa el Marfil. Su precio da igual. Marfil. Marfil. Marfil. Arrasar pueblos, costumbres y seres humanos en su caza es un mal menor, una simple mosca molesta que se aplasta y se acabó.

Marfil. Marfil. Marfil. Más. Más. Más.

Conrad lo escribió en 1899, después de pasar seis meses en un Congo desvastado por el imperialismo europeo. Como si fuéramos mandíbulas gigantes que mastican, destruyen y aniquilan, que todo lo que deja el hombre a su paso es maldad, maldad infinita y mierda. En eso pensaba mientras lo leía.

Masca, masca. Mierda, mierda. 

En el relato de Conrad parece hacerse el silencio cuando cita por primera vez al Señor Kurtz. El mejor de los empleados de la compañía. Ese capaz de convertir el pan y el vino en marfil. El que nunca baja sus estadísticas. Aquel del que todos hablan (y muchos envidian). Una figura cuasi mágica cuya aparición esperas, al principio con interés y al final con ansiedad. Tienes ganas de verlo, de escucharlo, de tocarlo, de verlo. Su aparición me parece uno de los momentos de la literatura universal. En medio de esa selva opresiva y terrible. Al final de ese camino de cabezas ensartadas, allá donde lleva el hambre sin frenos ni reglas del hombre… El horror más puro. El horror a secas….

 

Te gustará: El final del libro es como un redoble de tambores. Lo lees con el corazón en un puño. Y eso que yo pasaba cada una de las páginas del libro con miedo, por si me cansaba. Pero a la tercera fue la vencida. Kurtz es fascinante. Si quieres comprártelo, no dudes y pincha aquí.

No te gustará: No es un libro de lectura fácil, a pesar de ser cortito. A mí me costó tener capacidad para entenderlo. No me gustan mucho los relatos de marineros, quizá fue por eso, porque su escritura es sencilla, sin ínfulas ni largas descripciones absurdas.

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Un Comentario

  1. Querida y admirada Kritikona: yo descubrí ‘El Corazón de las Tinieblas’ cuando tenía 24 años, en una temporada crucial de mi vida. Un año en el que leí obras maestras. Entre otras: Relato de un Náufrago y El Coronel no tiene quién le escriba; El Lazarillo; El Túnel, Diarios de Kafka; Nosotros; El Extranjero; El dios de la lluvia llora sobre México (qué recuerdos, que viaje allí, que amiga mexicana aquí…); La Hoja Roja; Crónicas Marcianas…)

    Al contrario que a ti, El Corazón de ls Tinieblas me enganchó desde la primera página. Es un viaje al infierno. En la edición que yo lei se llama ‘La Línea de la sombra’, confieso que no sé por qué. Me gustan los temas marineros, aunque he nacido lejos del mar, en una ciudad que tiene un río modesto. Y me gusta la literatura de viajes, sobre todo Javier Reverte. Y África, por encima de casi todo. Mi padre me hablaba de África y yo dibujé un barco con el que íbamos a viajar al Continente Negro. Yo tenía por aquel entonces unos ocho años. Mi padre no se reía de mí, lo que ya tiene mérito.
    ‘El Corazón de las Tinieblas’ (tienes razón, qué gran título) sí está entre los libros de mi vida. Y ‘Apocalisis Now’ es una de las mejores películas que he visto. Son dos películas, en realidad: los preparativos del viaje al infierno y el infierno en sí mismo, con cambio de ritmo, de fotografía, de todo… Dos películas y las dos magistrales. Una joya. O dos joyas. Cuando la veas, elige la versión primera, no la que añade secuencias descartadas en principio. Lo agradecerás.
    El rodaje fue épico, ciclones destructivos incluídos. Varios actores se negaron a interpretarla. Hay un libro excelente de la mujer de Francis Ford Coppola que narra el rodaje. Imprescindible.
    Ángel, con cariño

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