El francotirador paciente

El francotirador paciente by lakriticona

“Todo el que escribe en una pared tiene algo que decir”

  

Termino El francotirador paciente y tengo sensaciones que batallan. Por un lado me ha gustado mucho. Hacía tiempo que no leía una novela de Arturo Pérez Reverte, y me encantó volver a meterme en sus giros, reconocer sus expresiones, esa manera de escribir que a mí tanto me gusta. Pero, por otro, el final me pareció tan decepcionante que estropea el sentido de lo demás. Como si fuera un graffiti viejo que el tiempo ha desdibujado. Sí, palpas su belleza ulterior, pero te quedas con ganas de más, con ganas de algo. 

Graffiti. Arte callejero. Gritos en paredes. Huídas nocturnas. El francotirador paciente va de eso. Es la historia de Alejandra Varela, Lex, una chica lesbiana con el fantasma de Lita, su ex, siempre latente. Ella, Lita, fue quien le enseñó a leer en las paredes. Ella, Lita, quien le habló de la adrenalina del olor de la pintura. Ella, Lita, que ya no está pero todavía duele. Lex, desde Lita experta en graffiti, debe buscar ahora a Sniper, un graffitero exquivo (cuya figura recuerda a la de Bansky, quizá el más famoso del mundo), de quien apenas se sabe nada (ni siquiera su nombre a ciencia cierta). Ligado a su firma no sólo están los dibujos sobre paredes valoradísimos, buenísimos, impactantes, también una larga lista de chavales muertos. Y es que Sniper propone un reto, pintar en sitios tan peligrosos como imposibles, y ellos lo cumplen, a pies juntillas, aunque les vaya la vida en ello.

“Otra vez advertí aquella sonrisa evocadora en sus labios. Parecida a la mía, supuse. Me recordaba, comprendí. Nos recordaba”

Eso fue lo que le ocurrió al hijo de un rico que ahora busca venganza. Así le llega el encargo a Lex, que acepta y comienza a buscar. Su viaje convierte El francotirador paciente en un recorrido por las calles de Madrid, de Lisboa y Nápoles y cuenta a ritmo de aresol y en clave de thriller el arte urbano (si te apetece descubrirlo puedes comprarlo aquí, en este enlace). En ese sentido me ha parecido muy interesante. No sé si es por deformación profesional (Reverte fue periodista antes que escritor) pero el libro está documentado de pelotas.

Y bien explicado.

Da gusto leerle. No falta nada. No sé cuánto tiempo investigó y se documentó, pero el resultado es exquisito por lo menos para aquellos que leen sin saber nada del graffiti. Y eso que a mí particularmente el arte callejero me apasiona. Me parece la forma de expresión más real y descarnada. Los gritos del mundo que no publican los periódicos como esas frases de amor impresionantes que puedes encontrarte detrás de los baños de cualquier ciudad del mundo. 

Es que a mí me gusta mucho Pérez Reverte. Mucho muchísimo. De siempre. Territorio comanche. El pintor de ballatas. La reina del sur. El maestro de esgrima. Un día de furia… He leído casi todo. Y siempre disfruto. Y en El francotirador paciente había ratos que me parecía estar entre las páginas de El club Dumas, o en la Barcelona llena de secretos y sombras de La tabla de Flandes (dos de mis libros suyos favoritos). O, aunque no haya leído Alatriste, en una de esas historias del Madrid del siglo XVII llenas de acero, traiciones y secretos velados. Eso me encantó. Pero…

“Sólo se es joven en la víspera de la batalla. Luego, ganes o pierdas, has envejecido”

Llegó el final y sentí que éste le pertenecía a otra novela. No sé si es que se precipita o que no me lo creo. El giro final me suena raro. Y yo no lo vi venir (aunque mis compañeros del periódico Carlos Forjanes y Sergio Gómez dicen que se huele desde la primera línea). Me parece, incluso, que traiciona la esencia del personaje principal, como si pensara que ella no podría hacer eso. No sé, me dejó muy fría. Muy: “Ehhh… ¿Y esto?“. Y eso que disfruté mucho del libro antes. Que me entretuvo, que pienso que es ideal para leertelo en unas vacaciones y no pensar. Pero ese final ensombrece. Y, sabes, porque lo sabes, que esta no será nunca considerada como la mejor novela de Pérez Reverte sino más bien al contrario.

  

Te gustará: Es ideal para leer durante unas vacaciones. Entretiene e informa. Thiller sobre graffiti. Sólo Pérez Reverte podía hacerlo y, encima, escribirlo bien. Si te animas, puedes comprarlo en este enlace.

No te gustará: El final. Es indescriptiblemente bluf.

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7 Comments

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  2. Gracias. Perez Reverte es de los escritores infumables para mí. Ya sé, a quién le importa, no? Pues a mí me importa. Qué es lo que no me gusta? No lo sé, he empezado varios y no hay caso. Es más, es columnista destacado del diario LA NACION en Argentina… y ni siquiera sus artículos puedo terminar. Tal vez yo sea un francotirador “impaciente”. Cariño grande desde Buenos Aires, Argentina, casi casi el fin del mundo!!!!

    • A mí me gusta mucho, mucho. Siempre consigue emocionarme y engancharme, aunque esta novela es de las más pobres que he leído suyas. Estoy con Joe Gould, por cierto, MARAVILLOSO! Un beso desde el frío invierno de Madrid!

  3. A mi Perez Reverte tampoco me emociona del todo.. he empezado varios pero siento como una prepotencia rara en la escritura que traspasa las páginas hasta llegar hasta mí.. y eso me acaba por fastidiar el libro siempre..
    Un beso!

  4. Pingback:Vanessa Smith

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