El poder del perro

El poder del perro lakriticona

 

“Soy un agricultor de los campos de muertos. Mi única herramienta para la cosecha estéril que cultivo es la guadaña; mi paisaje, la devastación”

  

Esperaba más de El poder del perro, después de leer en varios foros que, para muchos, había sido el mejor libro que habían leído el año pasado. Me parece muy interesante el mapa del narcotráfico en América latina, Estados Unidos y en el mundo, pero la lectura llegó un momento en el que se me hizo larga y pesada, tantos nombres, tanto plomo, tanta sangre, que las últimas doscientas páginas las leí con menos interés que ganas de acabarlo ya. Creo que es un libro ideal para regalarle a un chico, es como un reportaje largo de los señores de la droga, lleno de acción, pero no sé hasta que punto una chica puede empatizar con la historia. Insisto. A mí se me ha hecho un poco largo. 

El poder del perro, el poder de la droga y como sus hilos sostienen el mundo. De eso va este libro. Un thriller policial crudo y descarnado cuya principal virtud es la bofetada de realidad que supone Porque eso que cuenta, cómo se mueve la droga en el mundo, un mundo en el que están narcos, políticos y policías, pasa, está pasando. La historia abarca treinta años, desde 1975 hasta hoy, y transcurre en muchos lugares desde México a San Diego pasando por Colombia y Nueva York. Aunque el protagonista es el agente Art Keller es un relato coral, desde la piel de muchas personas: los narcos (los Barrera, Tío y sus sobrinos Adán y Raúl), el sacerdote Parada, la puta de lujo Nora, el sicario irlandés Callan, la mafia, pero para mí comienza mejor que termina. La parte mexicana, además, me parece mucho más interesante que la norteamericana. En la última me perdí entre tantas familias, nombres y asesinos. No llegué nunca a enterarme demasiado de la trama.

El estilo de Don Winslow es ácido y directo, sin rodeos ni adjetivos. Lo que pasa, cómo pasa, así lo cuenta.

Hay quien dice que la parte de la mafia es muy al estilo de Mario Puzo, autor de la novela en la que se basó Francis Ford Coppola para hacer El Padrino. Y estoy de acuerdo. De hecho, yo mientras leía, veía escenas de esa película. Quizá es yo no sea lectora de este tipo de historias. No me gustan las películas de acción (alguna sí, pero no por norma).

El poder del perro es una novela que profundiza mucho en la ponzoña del ser humano, entre el remordimiento y la necesidad de venganza, y eso me ha gustado, porque ni los buenos son tan buenos ni los malos, malos, sólo depende del prisma desde el que se cuente (el de Nora y Adán Barrera, para mí, los mejores, los que más me gustaron). Pero eso no quita para que la sensación final que me ha dejado es de decepción, porque había leído que era una novela fascinante y adictiva (de hecho, para mucha gente lo es) y yo no estaba deseando otra cosa que llegara el final, acabarla ya de una vez. Se me ha hecho larga y pesada, como subir al Tourmalet con una bici de patines.

Te gustará si: Eres chico. Por norma general (no es categórico) a ellos les encanta. Buen libro para regalar a un hombre. El polvo entre Pilar Méndez y Fabián es uno de los mejores que yo he leído en un libro jamás.

No te gustará si: Es interesante lo que cuenta, pero para mí le sobran páginas. Hay tramos que se me hicieron muy pesados.

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2 Comments

  1. Es cierto que la parte de ficción es un poco floja, pero yo creo que lo que mas destaca del libro es la investigacion periodistica. Casi todo lo que pasa y casi todos los personajes están basados en hechos reales. Si te pones a buscar en El País, por ejemplo, encontraras casi todo lo que sale en el libro, a veces con un nombre cambiado, otras mezclando dos personas reales en un solo personaje y más de una vez con nombres reales. Eso le da otra perspectiva a la lectura del libro.

    • Ay, Yondas, a mí la parte de América me resultó como subir el Everest en patinete, te lo juro. No me enteraba de nada. No llegué a conectar nunca. Leí sin implicarme, lo reconozco. Nunca lo logré. La otra sí me gustó. Pero llegó a hartarme. Mientras leía pensaba que esos apellidos, que esa historia me sonaba de algún lugar (recuerdo que leí una vez un reportaje en Crónica, de El Mundo) y al terminarlo lo busqué. Aún así, creo que yo soy más de otro tipo de historias… Nunca me han gustado las películas de acción y El Padrino sólo lo vi después de la bronca que me echó tu mujer por no haberlo visto antes…! Así que imagina… :) Besazo!

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