El reino de los murmullos

El reino de los murmullos Carole Martínez lakriticona

      

“Otra cosa es el mundo. En mi celda he sabido cuán vasto y sublime es, he sabido lo mucho que hay por recorrer sin llegar a alcanzar su confín”

   

El reino de los murmullos me ha parecido un coñazo. Siento sonar tan dura, pero en ningún momento me atrapó su historia. Llevaba cien páginas, la mitad, y pensaba: “Aún me quedan otras cien, qué sopor”. Por suerte, se lee rápido y al final mejora. Carole Martínez nos lleva a la época feudal para contar la historia de Esclarmonde, la joven más bella del reino que, el día de su boda, decide ofrecerse a Dios y no casarse con Lothaire. Eso supone su encierro en vida, en una capilla estrecha, con un ventanuco con barrotes como única comunicación con el mundo.

Hay muchísimas referencias religiosas que tendrán algún significado, pero yo, sinceramente, no he pillado ninguna. Quizá es que esté cansada de rollos metafísicos y azúcar literaria. Habrá gente que lea esto y se lleve las manos a la cabeza: “¿Cómo? Si es una tremenda epopeya de las cruzadas y la Tierra Santa”. Pero es que a mí me ha parecido soporífero. Un somnífero literario. Quiero un libro bien escrito. Si topo con uno, además, que me llega al tuétano, mucho mejor. Para mí leer una buena novela es uno de los placeres de la vida y El reino de los murmullos, por desgracia, pasará pronto a ese lugar de la memoria donde guardamos lo que no pesa y, en seguida, se esfuma.

Fijaos qué casualidad. El día que van a meter a Esclarmonde en su celda, el día que la van a enterrar en vida, condenada al ostracismo y al silencio, aunque ya con aura de santa, la violan… Y se queda embarazada, claro, por eso la violan, sino, no la hubieran violado. Su hijo es su contacto con el mundo. Su celda, lugar de peregrinaje porque, esa es otra, sólo su padre conoce el secreto, un padre que la repudia desde su negativa a casarse y que, por ello, cuando ella le entrega el hijo se lo devuelve al día siguiente, con las manos taladradas, en un intento de crucificarle. Un símbolo que, insisto, yo no he pillado. Porque ella, en su celda, viaja a las cruzadas, respira la vida al otro lado del muro a través de los sentidos de su hijo, que entra y sale por los barrotes…

Puff. Tedioso, tópico, aburrido.

Carole Martinez escribe bien, eso es innegable, pero en este caso es la historia la que a mí me falla. No me interesa nada. De hecho, en algunos pasajes desarrollé lo que yo llamo lectura vertical y se conoce, mayormente, como lectura por arriba. Sólo leo la parte central de los párrafos. Si encuentro algo que me interesa, me detengo. Si no, sigo con mi lectura vertical. Hay miles de libros maravillosos esperándome en los estantes de librerías en todo el mundo como para perder el tiempo con una novela que no recordaré pasado mañana. De hecho, lo mejor del libro es quien me lo regaló, mis queridos Ángel Cruz y MariLuz, quizá las personas con las que más me guste hablar de literatura e intercambiar libros, impresiones, imprescindibles.

Eso sí, las cinco últimas páginas del libro están muy bien. Me gustó cómo resolvió la autora esta historia increíble de ciencia ficción y fantasía que, por suerte, ya empiezo a olvidar cómo se titula.

Te gustará si: Si os gusta la literatura religiosa, metafísica.

No te gustará si: A mí me pareció tedioso y aburrido a más no poder. No consiguió atraparme en ningún momento.

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4 Comments

  1. Muchas gracias por tu comentario, Patricia. A mí la historia sí me atrapó un poco, aunque es ciertamente fantasiosa y en algunos casos inverosímil. También es cierto que esa época, la Edad Media, me atrae mucho. Y aunque me confieso ateo, las claves religiosas y la historia de las relegiones siempre me han interesado. Tanto las cristianas como las musulmanas o judías. Nos hemos comprado otra obra de ella (‘Con los Hilos del Corazón’) en una de nuestras andanzas por la Feria del Libro de Madrid. Todavía no lo hemos comenzado a leerla. Aprovecho para recomendar a todo el que acceda a este comentario un libro maravilloso: ‘Lágrimas de Arena’, de una escritora y periodista excelente, que además es compañera y amiga: Patricia Cazón.

    • Veis, por cosas como estas adoro a Ángel Cruz. Más que un compañero. Con Mari Luz, un mentor, un amigo, un apoyo, un maestro de atletismo, olimpismo, periodismo y literatura. Os quiero.

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