Hombres sin mujeres

Hombres sin mujeres by lakriticona.com

   

“Nos equivocamos en el momento de conocernos. La hora y el lugar era correctos. Pero no la fecha”

   

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No sé qué me ocurre con el Murakami relatista que no le pillo el punto. Lo leo, pero sin demasiada emoción o sorpresa, lo dejo en la estantería y pasa, sin huella. No encuentro en sus relatos a ese Murakami que siempre me atrapa y me hace volar, literal, sin drogas, en sus novelas. En aquellas siento a sus personajes, escucho sus canciones, toco sus historias, estoy dentro. Pero cuando escribe cuentos no. Esta vez no fue diferente.

Del Murakami relatista sólo me gustó Al sur de la frontera, al oeste del sol y porque en este libro había un relato maravilloso (no recuerdo cuál, cuando lo leí no escribía este blog, quizá, de hecho, para no olvidar, comencé a hacerlo), no porque me emocionaran especialmente los demás (y me gusta el género, adoro a Cárver, por ejemplo, especialista). Tampoco me gustó demasiado Después del terremoto. Pero tenía esperanzas en Hombres y mujeres. Para qué mentir. Había varias razones para creer.

“Con los años, el lastre del pasado lo abruma a uno. No hay segundas oportunidades”

La primera es que estos siete relatos son lo primero que Haruki escribe en tiempo. O sea, que es nuevo, no una reedición de lo que ya publicado en Japón. La segunda era yo. Y mi cabeza. Que últimamente sólo quiere leer de amor, pero bien contado. Y sin cursilerías, a poder ser. Con Hombres sin mujeres era la mezcla perfecta. El amor desde una mirada suave, y triste, y nostálgica. El amor por Murakami. Y eso siempre llega. A mí, al menos, como la lluvia suave.

Pero miento si digo que recuerdo más de dos relatos. Los leí, bueno, bien, sin más, y pasaron, sin huella. Eso no me pasa con sus novelas. Siempre, algo, se me queda dentro. Pero en este caso sólo me gustó un relato de los siete que tiene el libro: Kino. Pero tiene explicación: es como una novela de Murakami en formato mini. Lo tiene todo. El hombre solitario, la mujer enigmática y resbaladiza, el jazz de fondo, los gatos y un bar solitario, cuya entrada custodia un sauce llorón (de ahí la foto). Un cuento muy Lynch, con lo mejor de Haruki concentrado. Si alguien me preguntara: “¿Por qué te gusta Murakami?”. Le daría a leer este relato para que entendiera. Y, sin embargo, me sigue pareciendo poco, porque este cuento es sólo una parte de esta novela que se ha borrado ya de mi cabeza, a pesar del blog.

   

Te gustará: Ese relato, Kino, el quinto. Concentra todo lo mejor de Murakami en 40 páginas.

No te gustará: Se hace un poco largo. No sé. Las historias en sí están bien, pero no emocionan.

 

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Un Comentario

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