La caza del carnero salvaje

La caza del carnero salvaje lakriticona blog Murakami

   

“-Las células se renuevan cada mes. Ahora mismo está ocurriendo -me respondía, poniendo ante mis ojos el delicado dorso de su mano-. Casi todo lo que crees saber de mí no pasa de ser pura rememoración de algo pasado”

   

Adoro a Haruki Murakami. Ya lo había dicho antes, pero cuando cerré La caza del carnero salvaje repetí una y otra vez durante treinta segundos: “Hijo de puta, hijo de puta…“, expresión que en ese momento contenía toda mi admiración hacia el japonés como algo físico y tangible. Y eso que mi relación con este libro no ha sido idílica precisamente. De hecho, lo compré hace tantos años que ya no recuerdo ni exactamente cuándo. Intenté leerlo tres veces antes de ésta y siempre, en todas, acabó relegado en la columna de los libros que se me atragantan. Sitio del que, por cierto, quizá no hubiera salido jamás. Pero la lectura de Baila, Baila, Baila lo convirtió en un fijo en mi maleta este verano de 2013 en el que, literariamente, decidí llevarme sólo libros a medias y cuya lectura, sabía, era imprescindible. La caza del carnero salvaje era el primero. El único libro de mi idolatrado Murakami que había sido incapaz de leer. Pues ahora ya es, con Tokio Blues, uno de mis favoritos.

La caza del carnero salvaje es un libro raro, rarísimo. De hecho, jamás se lo recomendaría a nadie que está comenzando con Murakami. Para iniciarse en la lectura del japonés es mejor comenzar por algo más real y palpable como Tokio Blues y después sumergirse en el juego de espejos, gatos, hombres solitarios y chicas especiales, pozos en el suelo y universos de dos lunas en el cielo, personajes que parecen salidos de una película de David Lynch (de hecho, así llaman a Murakami, el Lynch de las letras) que propone Murakami en muchos de sus libros y que a muchos lectores no sólo no les gusta, sino que les repele. La caza del carnero salvaje es de esas novelas de Murakami en las que el lector no habituado a su estilo puede perderse y abandonar (casi me pasa a mí que soy lectora voraz de Haruki…) una novela que al principio parece no tener ni pies ni cabeza, pero va in crescendo y termina por aturdirte y encantarte, por removerte profundamente, por fascinarte.

Es curioso, pero La caza del carnero salvaje ninguno de los dos personajes principales tiene nombre. Son un treintañero desilusionado y su amiga. Sólo eso. Un chico y una chica. Y, sin embargo, es tan sumamente sensorial. Puedes sentir su tristeza y su apatía, la de él, su ver pasar la vida al otro lado de la ventana. De pronto, un encargo absurdo y unas orejas perfectas trastocan todo.

La pérdida de las raíces entretejida en la pérdida de la propia juventud sobrevuela sus páginas, aquello que se perdió y ya no regresará jamás, el tiempo devastador que todo lo cambia y se lo come (“En la oscuridad silenciosa de la noche, traté de contener el aliento, en tanto que a mi alrededor la ciudad se disolvía en el paisaje. Las casas se derruían una tras otra, la vía del ferrocarril se oxidaba hasta no ser ni sombra de lo que fue y en los campos de labranza brotaban a placer las malezas. Como una película que se proyectara marcha atrás, el tiempo retrocedía“, dice uno de sus párrafos). Todo eso está ahí y convierte esta novela en una lectura inolvidable, que te deja un poso de melancolía dentro mientras te va atrapando en su trama lynchiana.

La caza del carnero salvaje es una de las primeras novelas de Murakami. Escrita en 1982 fue su secuela, Baila, Baila, Baila (la maravillosa Baila, Baila, Baila), de 1988 y publicada en España hace un año, y el Hotel Delfín y su misterioso hombre carnero los que me empujaron a su lectura inmediata. De hecho, ese es el paso que os recomiendo dar. Empezar con Baila, Baila, Baila y, después, rebobinar con La caza del carnero salvaje. Así la lectura resultará tan redonda y deslumbrante como a mí. Después de Baila, Baila, Baila sentía que debía pisar, oler, sentir, habitar el primer Hotel Delfín, el mugriento y decadente primer Hotel Delfín, para poder entender al completo esa novela, para cerrar el círculo.

Ahora ya no sé cuál de las dos me ha gustado más.

Porque si en Baila, Baila, Baila estamos ante el Murakami más intimista, en La caza del carnero salvaje esa sensación, al final, es tal que abruma. Es una novela que crece tantísimo desde la mitad al final que sólo por eso merece la pena leerlo.

Y, por cierto, mi cineasta favorito es David Lynch. Y alguna vez, al terminar de ver el piloto de Twin PeaksCarretera PerdidaMulholland Drive o Terciopelo Azul, por ejemplo, también dije eso de “Hijo de puta, hijo de puta“. Porque a veces hijo de puta no es un insulto sino la descripción más exacta de profunda admiración.

Te gustará si: Para mí es un libro imprescindible en la obra de Murakami. Intimista, real, único, todo Murakami está en sus páginas. Si te gusta el japonés, debes leerlo. 

No te gustará si: Es un libro que se hace muy complicado, y demasiado raro, sinsentido, para los lectores que nunca han leído Murakami. Nunca empieces por este libro podría provocar que no quisieras volver a leer a Haruki y, eso, claramente, sería un error.

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16 Comments

  1. Sigues sin leer El palacio azul de los ingenieros belgas… Mira que tengo ganas de leer tu comentario y no me das el capricho.
    Un beso muy fuerte desde León

    • Sabes que lo tengo en pendientes. En mi próximo viaje a La Central, lo compraré, seguro. Tú has leído En la orilla? Hazlo. Te encantará. Voy en octubre a León. Desayunamos. Te quiero, amigo!

    • Está ahí, el primero en mi lista del debe, en cuanto vaya a comprar libros será el primero. Antes estaba saldando cuentas pendientes con todos aquellos libros que nunca fue capaz de terminar y sabía que merecían otra oportunidad… Otro beso enorme desde Madrid! Nos vemos en octubre!

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  5. Es lindo saber q a alguien le pasa/paso lo mismo q a mi. Estoy terminando “La caza del carnero salvaje”, lo empece sin saber q era la precuela de “Baila, baila, baila”, libro q me deslumbro y apasiono, como los 5 anteriores q lei de Murakami.
    Abrazo

    • Exactamente eso me pasó a mí. Baila me deslumbró. Pero es que La caza del carnero se ha convertido ya en mi libro favorito de Murakami. Recuerdo leer sus últimas páginas y disfrutar TANTO de su escritura melancólica… Ay. Un abrazo!

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  9. Por si a alguien le interesa vendo mi copia de La caza del carnero salvaje! :)

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  11. deberias leer kafka en la orilla, o al menos no veo la reseña,esta entre los dos mejores sin duda con tokio blues

    el que no me gusto mucho fue al sur de la frontera, tal vez porque es una novela realista y al compararla con tokio blues, pierde por bastante, igual por el momento no he encontrado un libro de murakami que sea “malo”

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