La constelación del perro

La constelación del perro by lakriticona.com    

“Uf, me susurró al oído. Eso, uf. Nos hemos estrellado, ¿eh? Sí, pero en el buen sentido”

  

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Me ha costado leerme La constelación del perro. Es un libro que me habían recomendado mucho y tenía ganas de él. Lo edita, además, Blackie Books, la editorial de Cosas que los nietos deberían saber y de Lolito, por lo que eso era un punto a su favor. Pero… se me ha hecho demasiado largo, a veces farragoso y, aunque a ratos me ha gustado, sólo tenía ganas de acabarlo para poder empezar otra novela que me atrapara de verdad. Creo, sinceramente, que este libro de Peter Heller sería un mucho mejor si tuviera 400 páginas menos.

La constelación del perro trata sobre un tema manido pero no por ello no interesante: el apocalipsis. Sólo quedan dos (al menos dos sanos) Hig, nuestro protagonista, y Bangley, su compañero, un tipo huraño, obsesionado con las armas. Viven en un antiguo aeropuerto desde el que Hig viaja con su avión, al que llama La Bestia, y su perro Jasper para otear si aún queda vida en la tierra. Pero no hay. O mejor dicho, queda muy poca. Animales famélicos, tierras secas, ríos sin agua. Y un puñado de hombres afectados por un extraño mal de la sangre que sentenció a los pocos supervivientes de una gran gripe que devastó la especie. Hombres que, como en La carretera, buscan su propia supervivencia y te apuñalan por detrás antes de que te hayas dado cuenta de que están ahí.

“Le levanté la cabeza de la almohada con cuidado y la volví a dejar sobre las sábanas sucias y cogí la almohada y te dije te quiero. Más que a nada en todo el universo. Y me sostuvo la mirada y no dijo ni una palabra y yo le cubrí la cara con la almohada y la apreté. Asfixié a mi propia mujer”

Y así pasan los días Hig y Bangley, quizá los últimos de la tierra, pocas razones quedan para sobrevivir. Se esconden de los pocos seres vivos que pululan por ahí mientras huyen de los recuerdos de una vida que ya no volverá, de una mujer (Melissa) que sigue tan presente, de un perro que da calor. A Hig sólo le queda un hilo de esperanza. Suficiente para aferrarse cuando nada queda: un día, en uno de sus vuelos, escuchó en una radio un mensaje. Una voz normal que decía que allí estaban bien, que fueran. La primera voz normal en años. El primer mensaje en radio desde que comenzó la gripe. Pero aquella ciudad a la que debe ir está demasiado lejos de su perímetro. Si va, no tendrá gasolina para volver. Aunque, lo que pasa cuando se decide es lo mejor del libro, sin duda. 

Y es que la primera parte, en la que te presenta a los personajes, la vida agotada, huidiza de Hig y Bangley se hace larguísima, pesadísima, interminable. Creo que Peter Heller podía haber usado un tercio de páginas para contar lo mismo. Da una y otra vez vueltas sobre lo mismo y, a mí, la verdad, se me atragantó. Y eso que le coges cariño a Hig, que es un personaje que despierta ternura, y que hay un momento en el que no pude contener las lágrimas, pero la lectura se hace muy pesada. Que nadie espere encontrarse con un libro como La carretera o Intemperie porque no. La constelación del perro, aún tratando de lo mismo, es más ligero, como si autor, poniendo un símil musical, lo hubiera escrito escuchando Friday I’m Love y no Apart. Sí, las dos son de The Cure, pero tan diferentes, en fondo y forma, que no lo parecen. 

“(A veces) Quiero ser dos personas al mismo tiempo. Para que una pueda escapar corriendo”

Y La constelación del perro tiene frases, escenas, geniales, que te llegan, que merecen la pena, pero lees y tienes la sensación, al menos yo, de estar leyendo en chicle. Y te cuesta avanzar, mover los brazos, te cuesta, simplemente eso. Otro lunar sería que nunca llegas a entender claramente qué pasó exactamente. Qué provocó la gripe. Qué es el mal de la sangre (sí, lo explica, al final, pero no entiendes). Cuánto tardó en morir la población. ¿Fue como en la película de El incidente? ¿O como en el libro de Stephen King Apocalipsis?

No sé. Al final lo que pasa es que me sobran muchas páginas pero me falta lo esencial. Es eso. Que está bien, pero no llena.

         

Te gustará: Su personaje principal, Hig, es maravilloso. Le coges cariño. De la mitad al final mejora. Ahí la historia engancha.

No te gustará: A mí se me hizo largo, pesado y deslavazado. Me ha costado mucho. Y mira que va de un tema, el fin de la especie humana y los últimos supervivientes, que me apasiona. Pero no. En este caso no ha sido así.

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8 Comments

  1. Pingback:La constelación del perro en lakriticona.com | la Kriticona

  2. “A mí se me hizo largo, pesado y –deslabazado–”.

    “deslavazado” va con “v”.

    Un saludo.

  3. Pingback:Vanessa Smith

  4. Totalmente de acuerdo con tu critica,lo has clavado.

  5. Pingback:Recomendaciones verano 2015: La constelación del perro | Club de Lectura

  6. Creo que el libro está escrito así a propósito. La prosa de la primera parte es lenta y deslavazada, te va soltando retazos de la historia y los sentimientos de Hig poco a poco, como píldoras, para que te sienta como él: perdido y con el cerebro medio frito. Luego el tono y la forma de la historia se van elevando y haciendo más lúcidos, como el alma de Hig. Heller incrementa el ritmo y te devuelve las ganas de seguir adelante con la historia, igual que Hig vuelve a querer seguir con la suya.

    • Estoy de acuerdo. Una buena descripción. Crece bastante el libro en la segunda parte, pero es que la primera a mí personalmente me resultó bastante lenta, que casi estuve a punto de abandonar :(

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