La fragilidad de la porcelana

La fragilidad de la porcelana lakriticona blog

“Todos dicen que Manolo se volvió loco por una mujer. Han pasado ya treinta años desde eso. La suya es una bella historia. Por lo menos, tiene una maldita razón para explicar lo que le sucede. Los demás, a veces, no tenemos nada que decir, excepto que un buen día nos despertamos y estábamos locos”

   

La fragilidad de la porcelana es un libro lleno de cuchillas. Una lectura que a mí, personalmente, me ha impactado. La porcelana como metáfora de la fragilidad de la mente humana. Tan delicada que cualquier golpe puede romperla, o mellarla. Enrique Mochales, su autor, escribe sobre la locura desde la esquizofrenia, desde su esquizofrenia, en un intento de normalizar esta enfermedad. Eso provoca que tu implicación con el relato y el protagonista sea instantánea. Lo recomiendo muy, muy, mucho. Es un libro cortito, que se lee rápido, pero no deja de sacarte sonrisas tristes todo el tiempo.

Lees y te preguntas: ¿Es locura esa lucidez pasmosa que te golpea desde sus páginas? No puede ser, te dices. Y, sin embargo, es. Por eso el libro de Enrique Mochales te llega más profundamente. Porque su lucidez es como una canción triste que suena en la radio y te recuerda un momento que ya no podrás recuperar. Es un libro muy lúcido, pero también muy triste. Es tremendo ver cómo es la vida de un esquizofrénico, abotargado por los ingresos psiquiátricos y por esas pastillas que fulminan la líbido. 

El tono es tragicómico. Los capítulos cortos. Retazos de aquí y allá, como pequeñas historias dentro de una misma historia que recuerda a José Saramago en La Caverna (y esa frase “el barro se raja, se cuartea, se parte al menor golpe, mientras que el plástico resiste a todo y no se queja, La diferencia está en que el barro es como las personas, necesita que lo traten bien”) o al Paul Auster de la Trilogía de Nueva York. Hay una parte que en La fragilidad de la porcelana me llegó especialmente: un día el protagonista decide escribir a un periódico para pedirle a personas solitarias que le cuenten su historia. El resultado es tierno y triste. Y te deja una pregunta en el aire: ¿Será real eso que cuentan esas personas?  

“No hay pastillas para el desamor”

Otra cosa que me encanta es ese párrafo con el que inicio esto que escribo. Una de esas pequeñas historias hiladas dentro de la historia. Ahora que se llevan tanto los microrrelatos, creo que éste sería siempre mi relato ganador. Cuando lo leí se me anudó el corazón. Y aún no se me ha desatado. Creo que esa será una las historias que llevaré siempre dentro de mi. Qué pasará por nuestra cabeza para que un día, de repente, nos levantemos de la cama y ya no seamos los mismos, todo ha cambiado y, de repente, damos miedo, a nosotros mismos los primeros, a los demás, por siempre jamás. Lo nuestro se puede llevar, pero lo otro, demasiados demonios, miedos. Buf. Es tremendo.

La lectura mezcla un discurso pegadizo y sensato con episodios psicóticos brutales. Ves perfectamente cómo las alucinaciones se embarullan en su cabeza. Las diferencias entre el discurso reposado cuando está sereno y las zigzageantes idas y venidas de la locura. Las voces que hablan. La huida hacia delante y ningún lugar. La repetición de esa palabra, esquizofrenia, que de tanto imprimirla en los periódicos con letras grandes para describir cualquier cosa que se va de las manos suena a peste, por eso son tan importantes novelas como ésta que ha escrito Mochales, porque te la cuenta desde las tripas, como si tú la estuvieras viviendo, con una ludicez que te abofetea y te hace preguntarte: ¿Cómo alguien que escribe con esa sensatez puede ser llamado loco?

 

Te gustará: Es un libro muy recomendable para conocer por dentro esta enfermedad y aprender a quitarle los demonios. Es tierno, bonito, clarividente, revelador. Un gran libro, sí señor. Y se lee en nada, además. Si pinchas aquí, puedes comprártelo.

No te gustará: Creo que es un libro que se ha de leer cuando se está estable, tranquilo, porque si estás atravesando una mala temporada, remueve muchísimo, demasiado.

Añadir a favoritos el permalink.

2 Comments

  1. Pingback:La fragilidad de la porcelana en lakriticona.com | la Kriticona

  2. Pingback:Vanessa Smith

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>