La quinta esquina

La quinta esquina by lakriticona

   

“Tú sencillamente existías, y eso me basta para todo lo que me resta de vida”

  

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La quinta esquina es un libro soberbio. Hacía muchos años que una lectura no me dejaba una sensación así. Lo leía y no podía pensar en otra cosa que no fuera Milán Kundera y en aquello que sentí mientras leía La insoportable levedad del ser. Ese quemazón por dentro. Su poso. Quince años después de leerlo no soy capaz de recordar muy bien su trama o sus personajes. Pero tengo nítidos en mi cabeza a una mujer desnuda y un sombrero. Y con eso me basta. Porque los libros podemos llamarlos inolvidables, regulares o interesantes, pero al final lo que terminan siendo son o buenos o malos. Como en los cromos. Sipi. Nope. Me gusta o no. Yo, ahora, gracias a este blog puedo recordar los márgenes de aquello que leo. Pero tampoco me haría falta para clasificar La quinta esquina. Estaría siempre, como La insoportable levedad del ser, en el montón de los libros buenos. 

El protagonista de esta historia se llama Boria, un hombre mayor que, de pronto, un día, comienza a recibir cartas de la viuda de uno de sus amigos de la infancia. Eso abre la puerta de sus recuerdos. Y lo difícil que le resultó siempre todo. No pudo acceder a la Universidad por ser judío y sus padres no tener una buena posición. Pero para compensar daba clases particulares. Se dedicó a aquello que le gustaba como a escondidas (y al final le pasó factura). Y Katia. Sobre todo ella. Qué amor. Qué tragedia. Buf. Voluble, caprichosa, única. 

“Quizá es bueno que no haya conservado ninguna foto de Katia. Sin su fotografía me es más sencillo imaginarme joven: los dos existimos sólo en mi recuerdo. No tengo que hacer ningún esfuerzo para verla hermosa. El tiempo no la ha destruido”

Pero lo mejor del libro es cómo escribe Izrail Métter. Su prosa poética. Esa lluvia sucia y triste que todo lo llena. La niebla gris que envuelve a una vida ya vivida, donde nada se puede hacer para cambiarla, salvo recordar. El libro es de una belleza incalculable. Como una obra de arte construida solo en tonos grises. Cada palabra, cada frase, su hondura. Le comparan con Tolstoi. Casualidades, antes de leer La quinta esquina, terminé Ana Karenina y sí, hay similitudes en esa facilidad para construir ventanas en la cabeza de los protagonistas que te permiten poder otear dentro. Y hasta meter los pies. O mas: enfundarte en sus cuerpos.

Leo asombrada. Leo disfrutando de cada frase. Leo con ganas de llorar, con las lagrimas a punto de explotar en los ojos (buf, buf, buf) por esa honda tristeza que me transmiten sus páginas y que, pienso, sería como bailar bajo la lluvia girando lentamente sobre uno mismo, mientras se llora. Y no es un libro que cuente cosas tristes. Es triste por el terrible poso que esas cosas que cuenta te dejan. Por ejemplo, su título, La quinta esquina, un método de tortura de la KGB: encerraban a sus víctimas en una habitación y les torturaban y golpeaban hasta la muerte, pidiéndole que les dijeran dónde estaba la quinta esquina de esa habitación vacía. Una quinta esquina que no existe. Las habitaciones sólo tienen cuatro. Tremendo.

“Los hechos que no están coloreados por las emociones, no nos dejan huellas precisas en el recuerdo. La memoria del sentimiento es más fuerte que la memoria de la lógica”

Eso sí, es una novela para lectores avezados. A uno de bestseller podría resultarle aburrido. Es mas de personajes que de acciones. Una crítica feroz al totalitarismo y la Rusia sovietica y la aniquilación del individuo, aletargado por una sociedad que se parece a la de Orwell y 1984, pero en este caso es real, y por eso duele tanto. Métter escondió este libro, de hecho, en los cajones de los muebles de su cocina porque era un libro prohibido, demasiado real, y sólo pudo publicarlo cuando cayó el Muro de Berlín y era libre para hacerlo. 

Sipi, sipi, sipi.

  

Te gustará: Mucho. Es una obra maestra.

No te gustará: Es un libro de personajes, no de acción. Puede no gustarle a los lectores de best-sellers. Ah. Y tirón de orejas a la editorial, Los libros del Asteroide, me gusta mucho lo que publican, pero sus libros al menor rasguño envejecen. Son bonitos pero en seguida sus hojas de doblan, sus tapas se arrugan. Y eso no mola.

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9 Comments

  1. Uf, sólo por esa primera cita ya el libro me tiene ganada. Y para encima mencionas nada menos que “La insoportable levedad del ser”… doblemente ganada entonces.

    No soy de bestseller precisamente, aunque no sé si me diría avezada, pero sé lo que busco en las lecturas y este libro me está llamando a gritos. Gracias.

    Un abrazo

    • Ana, estoy segura de que va a encantarte. Tiene una hondura brutal. No puedes dejar de leer, aunque lo que te cuente sólo sea eso, la vida desde la orilla del tiempo que ya no se puede cambiar. Brutal. Y si te gusta La insoportable levedad del ser no tengo duda, eres lectora avezada. Un abrazo fuerte y gracias por estar ahí :)

  2. ¡Hola!
    Lo tengo apuntado en la wishlist y ahora lo he subido varios puestos. Que buena pinta tiene, como la mayoría de la editorial. Esperaré a que lo tengan en la biblioteca y a ver que tal.
    Me ha resultado muy curioso de donde viene el título. La verdad que me parece que me va a gustar esta lectura.
    Un beso

    • Isa, ya verás como te gusta. Lo del título resume toda la esencia del libro. Es como si todo el tiempo estuviéramos, los protagonistas y los lectores, metidos en esa habitación. En cuanto lo leas, por fa, dime si etuvo a la altura! Un beso fuerte

  3. Pingback:Alguien, de Alice McDermott | La Kriticona

  4. Acabo de terminar su lectura, y es un libro fascinante, ya que en realidad es un viaje por el terror estalinista. La brutalidad, la represión, los delatores, las desapariciones, y la muerte lenta de la sociedad que la sufre. Y todo ellos a través de personajes inolvidables, sencillos, gente corriente que sufre y padece con estoica resignación.

    No os perdáis este libro. Deja poso y del bueno.

    Coincido con la autora de este blog, sobre lo delicados que son los ejemplares de “Libros del Asteroide”. Se dañan con el uso cotidiano de transportarlos en el bus o metro, y debo forrarlos con papel de periódico para evitar males mayores. Dicho queda.

    Saludos

    • Es genial. A mí me dejó turbada. Uno de los libros más maravillosos que he leído en mucho tiempo. Qué bien que te haya gustado! Y que coincidas conmigo en lo de la edición. Estéticamente son muy bonitos, pero de calidad… No sé, creo que con que costaran 12 euros bastaría… Un besote

  5. Hola, acabo de saber de tí, gracias a mi sobrina, que te utiliza para ver tus comentarios y libros favoritos y poder aconsejar a los lectores de una pequeña biblioteca rural en Pontevedra, donde trabaja, y como no, me lo comenta y me enseña los libros que comentas, ya que varios de ellos, los leí y entonces sé que puede gustarme los otros que recomiendas.
    Muchísimas gracias. bikos

    • Hola Luisa, qué regalo más bonito acabas de hacerme. Quizá una biblioteca es mi lugar favorito sobre la tierra y saber que en una, tu sobrina, me lee para hablar de qué leer me llena de orgullo, me pone la piel de gallina, me llega al alma. Gracias. Muchísimas, a ti. Espero seguir acertando en las recomendaciones. Siempre es un placer encontrar un alma gemela lectora. Un abrazo enorme desde Madrid!

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