La verdad sobre el caso Harry Quebert

La verdad sobre el caso Harry Quebert lakriticona

   “Nadie sabe que es escritor. Son los demás los que se lo dicen”

   

Son las 03:23 de la madrugada. Hace veinte minutos que terminé el libro, apagué la luz y lo dejé sobre la mesilla. Escribí un tweet sobre los libros que da pena terminar y guardar en tu biblioteca, como si con ellos también guardaras una parte de ti. Algo que se ha quedado entre sus páginas, como los marcapáginas perdidos que piensas que ya no recuperarás, que olvidas hasta que una día los ves caer ante tus pies, deslizándose al suelo desde el papel amarillento de un libro viejo. Pensaba en todo esto con la luz apagada. Dando vueltas en la cama. En mi propio epílogo de esta adicción llamada La verdad sobre el caso Harry Quebert.

Lo dice la última frase del epílogo del libro: “Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar”. Y este que yo acabo de cerrar es uno de esos. Por eso estoy aquí ante la pantalla. Las teclas del ordenador resuenan como bombazos en el pequeño patio de luces de mi edificio. Me da igual. Es mi propio tic-tac. Necesito escribir mis sensaciones. Volcarlas. Vomitarlas. Hacerlo ya. Antes de que las horas y los días las deformen. Antes de que se diluyan. Antes de que se esfumen como esa parte de mí que quedará encerrada para siempre entre sus páginas.

La luz blanquecina del flexo me molesta en los ojos. Demasiado potente, pero es como si sólo bajo ella pudiera analizar la verdad desnuda de este libro que, no tengo duda, se convertirá en un fenómeno literario como hace unos años fue La sombra del viento o, más tarde, Los hombres que no amaban a las mujeres. Fenómenos que no ha acallado el tiempo, ni la calma, ni la revisión pausada tras la fiebre. La sombra del viento siempre será ese libro increíble que recomendaras a alguien que haya tenido la fortuna de no habérselo leído aún. Y creo que La verdad sobre el caso Harry Quebert se va a convertir en algo similar.

Una de esas novelas de las que todo el mundo habla, regala y recomienda.

Pero también un libro escrito con el alma y desde la víscera, no uno de esos productos prefabricados donde el truco es dejar lo mejor de un capítulo para el siguiente y así hasta el final (muchos de ellos pierden el lustre enseguida, en cuanto pasa el tiempo y los focos se dirigen a otro lugar).

He leído críticas muy duras contra él. Y es cierto que la gran obra maestra de Harry Quebert puede resultar hasta cursi, que la relación de amor entre el profesor de treinta y cuatro años y la niña de quince no se sostiene, que la trama llega un momento que se retuerce demasiado, pero oye, esto de leer consiste en eso, leer, y este es un libro maravilloso que te atrapa y no se suelta hasta que lo has terminado. A veces se trata de eso. Beberte un libro. Leer y leer. Por eso, si regalas La verdad sobre el caso Harry Quebert acertarás un ochenta por ciento de las veces. Fijo.

El otro día leí en El Cultural de El Mundo que La verdad sobre el caso Harry Quebert ya es el segundo libro más vendido de ficción en España. Ya es un bestseller. Pero a mí, personalmente, me ha parecido más que un best-sellerGusta porque llega. No sólo es su parte policíaca (que atrapa). Ni tampoco lo que tiene de metaliteratura, con los consejos con los que Harry Quebert, el gran escritor, guía al joven aprendiz (quizá como mi sueño es, precisamente, ese, escribir una novela que sólo sea ficción, no lo que he hecho hasta ahora, sus consejos me han llegado especialmente). La verdad sobre el caso Harry Quebert es un libro que amarán quienes leen, pero también quienes escriben. Para mí ha supuesto una lección de escritura. Y un triple salto mortal literario. Mi mente en constante lucha con el autor, tratando de descubrir sus pistas falsas e imposturas para saber quién mató a Nola Kellergan en 1975 (ya lo dije antes, soy adicta a los thriller, la novela negra y policiaca).

Unas sensaciones que no quiero que ahoguen ni el sueño ni el libro que comience mañana por la mañana. Porque ahora mismo la sensación de haber dejado en mi mesilla una novela maravillosa, que me ha atrapado, es tan fuerte que necesito sacármela de encima para poder dormir.

Por primera vez en muchos años leo un libro sin saber cuántas páginas tiene. Sólo leo y leo. Embebida en su trama. Leo y leo. Y resumo la novela en días, no en páginas. Ésta son tres. Tres días en los que sólo he pensado en Harry, Marcus y Nola, maldiciendo todo aquello, cualquier asunto, que me alejara lo más mínimo de mi libro, con ansia, con necesidad de no tener que madrugar para poder acabarlo. De hecho, La verdad sobre el caso Harry Quebert tiene 663. No lo había mirado hasta ahora. 

Iba con el libro por la calle y, de pronto, alguien lo señalaba y me decía: “Ese libro es muy bueno”. O un “¿Te lo estás leyendo? A mí me encantó”. O el típico: “Gran libro”. A mí me llegó gracias a Carmen. Un día en el periódico me preguntó: “¿No has leído el libro de Harry Quebert?”. “Harry, ¿qué?”, contesté. Al día siguiente me esperaba en mi mesa envuelto en papel satinado rojo y una preciosa dedicatoria en sus páginas: “Me lo he pasado tan bien leyendo página a página…”. Y es así. Literal. Te atrapa desde la primera página. Y ya no te suelta. En tensión todo el tiempo mientras ante tus ojos se desenredan dos historias: a un lado, el asesinato de Nola Kellergan, cuyo cuerpo aparece treinta años después. Al otro, Marcus El Formidable luchará por convertirse en una persona adulta, a la sombra de su mentor, amigo y maestro, el gran escritor Harry Quebert, el autor de la gran obra de mediados del siglo XX, Los orígenes del mal, mientras escribe la novela de su vida y descubre que, a menudo, crecer es aprender a perder.

Ni quiero ni voy a contar nada más de la trama aquí. Basta mi reguero de sensaciones. Mi voz que se suma a ese: “¡No has leído a Harry Quebert?” que oiréis a menudo. Un libro que os hará caminar con un pie en 1975 y 2009 y tiene mucho de remordimientos. Porque en Aurora ese pequeño pueblo de New Hampshire tiene mucho que ver con el Twin Peaks de David Lynch y el Seattle de The Killing. Todo el mundo esconde mucho más de lo que muestra y calla más que dice. Quizá veas a esa joven de quince años como una especie de Laura Palmer moderna. Lo que es seguro es que contendrás el aliento y, si los libros pudieran comerse, de La verdad sobre el caso Harry Quebert no quedarían ni las tapas.

Son las 04:08. Ya está. Ya lo he soltado. No sé si debería corregirlo mañana o darle a publicar directamente. Sin revisar ni releer, como esos pensamientos que se nos cruzan potentes y reveladores cuando estamos en la cama, con un pie en el sueño y el otro en la cordura y que se esfuman, inasibles, como las estrellas fugaces en una noche de verano. 

Me voy a la cama con pena. Tiene razón Joël Dicker, el autor (un suizo nacido en, sentaos, ¡1985!), cuando cierras un libro así sólo sientes tristeza, te gustaría no haberlo leído aún para comenzar de nuevo, arrepentida de habérmelo leído, de haberlo terminado ya.

Son las 04:12.

Ya.

A dormir.

Pd.: ¿Y qué libro me leo yo ahora después de La verdad sobre el caso Harry Quebert? Además de triste, creo que tengo un problema…

Te gustará si: Buscas una novela que te atrape desde la primera hasta la última línea.

No te gustará si: Quizá la historia de amor entre Harry y Nora esté cogida con pinzas. Quizá la trama tenga algunos agujeros, pero es una lectura tan fascinante que, aún así, merece la pena.

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23 Comments

  1. Tendré que leerlo tras esta crítica tan intensa y agradecida. Mira, una más para la lista, que últimamente no sabía muy bien por donde seguir.

    Un abrazo, Patricia. Y a seguir leyendo y escribiendo, lo mismo que respirando y comiendo…

    • Amigo, sabes? Te adoro. Tu comentario me ha llegado al alma. Te debo Mail. Lo se. Mañana me siento y te escribo. Ojalá, Harry Quebert te guste e inspire tanto como a mi… Abrazo gigante y cariñoso!

  2. Gracias a ti he llegado a conocer al formidable Marcus Goldman, y te lo tengo que agradecer, lo acabo de terminar tras 3 días de leer mientras tomó el café, en la puerta del cole, aparcada en el coche, sin tele, casi abandonando a la familia¡ me lo he comido, bebido, soñado, y también me pregunto ¿y ahora qué? Hacia tiempo que no me quedaba ese regustillo agridulce de terminar un libro, maravilloso.
    También te tengo debo la re lectura de Nada, y los descubrimientos de Nada se opone a la noche y La ridícula idea de no volver a verte, te sigo de cerca, que lo sepas!!
    Saludos!!!

    • Ay, Rosa! No sabes cuanto te agradezco tu comentario. Me ha llegado al alma. De verdad. Gracias, gracias, gracias! Es que no sabes la ilusión q me ha hecho leerlo, q estés ahí al otro lado, q hayas descubierto Harry Quebert (yo pase la misma adicción, me molestaba todo lo q me alejara de Marcus y Aurora), q volvieras a encontrarte con Andrea y la Nada de Carmen Laforet, que Lucile también te hipnotizara y el dolor de Rosa Montero también se te agarrara al corazón. Ay, Rosa, mil gracias, por comentarios como el tuyo merece la pena tener un blog. Gracias, gracias!

      • Tu sigue ahí, me gusta tu criterio y como escribes, desbordas pasión por las letras y a mi me encanta que alguien me sugiera que leer y tu me convences bien.
        Ahora ando con Una palabra tuya, a la espera de tu próximo post.
        Saludos!!!

        • Jo, Rosa, mil gracias de nuevo por tu comentario. Me llena de ilusión y de ganas. Estoy terminando Moteros tranquilos, toros salvajes, un libro-ensayo de la generación que cambió Hollywood en los setenta. Voy un poco lenta y por eso no he escrito nada últimamente, pero ya lo estoy terminando… Es que después de Harry Quebert necesitaba leer algo completamente diferente y este libro, la verdad, ha sido un acierto, pero leo con el libro en una mano y el teléfono en la otra buscando en Google cada persona de la que habla. Es interesantísimo, pero también me ralentiza mucho! Un beso enorme y, de nuevo, gracias, gracias, gracias por tus palabras que me empujan a escribir y leer con más pasión aún (por cierto, qué tal está el libro Una palabra tuya? No lo conozco!). Otro beso gordo!

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  4. Este libro lo termine de leer hace una semana… Estupenda historia de misterio. Me engancho desde un principio, una novela adictiva con giros fantásticos… Libro recomendado.

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  6. Gracias por recomendarlo. Una obra maestra. Un hecho trágico pero simple y lineal… Pero de la mano de Dicker “ese hecho simple y lineal” se modifica según la perspectiva en que se lo mire y de los actores que participan, formando un intrincado y apasionante calidoscopio. Todas las perspectivas son razonables, pero la verdad solo una. Dificil no quedar conmovido además por la juventud del autor. Impresionante.

    • Me encanta eso que dices de la juventud del autor. Estoy de acuerdo. Si escribe algo así con 27 años, qué podrá escribir con 45? Impresionante. Y ahora? Qué libro has cogido tú? Difícil elección… Déjame que te recomiende otra joya tremenda: Stoner… En breve publicaré la crítica. He estado de vacaciones y no he actualizado el blog, pero tampoco he dejado de leer. Ahora me toca escribirlas :) Un besote

      • Dale, dale… espero con ansiedad y respeto tus análisis y críticas. Ya me considero el presidente del club de fans de lakriticona en Buenos Aires, Argentina, casi casi el fin del mundo.

      • Empecé “Stoner”. Por favor!!! Del capítulo primero (para muestra basta un botón) tomé esta breve descripción, creo que una obra maestra del relato en sí misma, corta, precisa como un bisturí, profunda… “No tenía amigos, y por primera vez en su vida era consciente de su soledad. A veces, en su ático, por las noches, levantaba la vista del libro que estuviera leyendo y miraba la oscuridad de las esquinas de su cuarto, donde la lámpara parpadeaba contra las sombras. Si observaba larga e intensamente la oscuridad se convertía en una luz que adquiría la forma insustancial de lo que había estado leyendo.”
        Impresionante, no? De nuevo (y van) gracias por tus memorables recomendaciones!!!

  7. Yo haría el siguiente comentario (sobre Stoner). Tremendo escritor John Williams, con un manejo de las palabras impresionante. Leer este libro es una experiencia que nadie debería perderse. Pero… la historia es terrible (no por su dimensión sino por su cotidianeidad), en definitiva la vida de Willy Stoner mismo que te provoca un sabor muy, pero muy amargo. Además el relato se desarrolla dentro de un clima entre metafísico y melancólico que no es posible evitar sentir tristeza y un cierto fatalismo. Pero aún así, no te lo pierdas. Es corto, algo más de 200 páginas. Vale la pena (nunca más acertada esta frase: vale “la pena” que da conocer la vida de Stoner, para poder maravillarse con la dimensión literaria de Williams).

    • Guau, lo has descrito tal cual. Exacto. Y que sepas que te citaré en la crítica que haga (y que aún no he tenido tiempo de escribir). Joder, gracias por resumirlo tan bien en tan pocas palabras. Es que es tan, tan bueno. Y es eso que dices. La tragedia de la cotidaneidad. Porque la vida de cada uno de nosotros, aunque no sea extraordinaria, está llena de pequeñas miserias que nos pesan tanto como las grandes. Gracias!

  8. Gracias a ti por la recomendación. Cariño grande… desde Buenos Aires, Argentina, casi casi el fin del mundo.

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