La vida elíptica

La vida elíptica Marian Izaguirre lakriticona   

“Así es la vida: una mezcla absurda de alegrías y tristezas que siempre nos pilla a contrapelo”

  

La vida elíptica. Por Dios. Qué libro tan horrible. De verdad, no me puedo creer que lo haya escrito la misma persona, Marian Izaguirre, que esa delicia llamada La vida cuando era nuestra. Me parece imposible. Llevo una semana leyendo sin saber qué leía exactamente. Una historia sin pies ni cabeza. Un relato farragoso y embarullado.  No miento, si digo que es, quizá, una de las peores novelas que he leído en la vida. No se entiende nada. Ni los personajes ni lo que cuenta. No entiendo cómo he sido capaz de terminarla. Y lo peor, de intentar leerla dos veces…

La vida elíptica cuenta la historia de Marta, una periodista que se obsesiona buscando quién es el autor de una novela que se convierte en un éxito brutal, El corredor lateral, y que como peculiaridad tiene que no se sabe quién la escribió. El misterioso autor ya avisa en sus páginas que es imposible encontrarla, que es como una sombra, que nunca nadie sabrá quién escribe eso que fue real. Hay una tercera historia: la de un decano de Universidad (Luis González Dalmau) que se suicida sin motivo aparente y que, casualidad, tenía esta novela encima del escritorio en el momento en que se pega un tiro en la sien.

Esas son sus tres tramas principales. Marta, el decano y el videcano de la facultad (Javier Azcárate) y el libro. Que al final terminan explicándose una a otras, pero de verdad, lees no sé muy bien por qué, porque el libro jamás te engancha, jamás llegas a entender por qué estás leyendo hasta el final. La vida elípitica es un libro para dejar a medias. En ningún momento llegas a empatizar con los personajes ni con la historia.

“El ser humano es un simple amasijo de carne, huesos y miedo. El miedo a la soledad suprema: a la muerte”

Yo lo intenté dos veces, qué tortura. La primera, me llamó la atención el título y la sinopsis, que tampoco tiene mucho que ver con lo que realmente cuenta el libro (dice que Marta investiga la muerte de Dalmau y su relación con el libro cuando la periodista en realidad sólo se obsesiona con El corredor lateral). Comencé a leer y cuando llegaba como cincuenta páginas (de 123 en eBook) me di cuenta que no sabía qué narices estaba leyendo. No entendía nada. Pero nada de nada. La escritura es densa y adornada. El relato avanzaba trompicones… La dejé. No de manera voluntaria. Pero la abandoné. No podía. Se me había atragantado.

Sin embargo, al poco, comencé a leer por casualidad otro libro de Marian Izaguirre, La vida cuando era nuestra, un libro maravilloso, que me emocionó, enganchó y encantó. Y, además, está muy bien escrito. Cuando lo acabé, pensé: “Tengo que leer La vida elíptica. Quizá es que no lo entendí bien. Quizá es que no le presté la atención que debía. Marian Izaguirre merece otra oportunidad”. Pues no. Lo acabé anoche más por cabezonería que por interés. Jamás te engancha, jamás entiendes, jamás te provoca ganas de leer.

Lo único bueno que podría destacar de esta novela es que fue la primera de autora y que, comparándola con la última, su estilo ha mejorado muchísimo con los años. Lo que no entiendo es cómo La vida elíptica ganó el Premio Sésamo en 1991. Ahora me parece una escritora fantástica. Ay, cómo me gustó El tiempo cuando era nuestro. Pero, de verdad, no parece que haya salido de la misma cabeza, de las mismas manos, que esta novela, francamente mala y aburrida.

 

Te gustará: Alguna frase suelta. Poco más. Si pinchas aquí, puedes comprarlo.

No te gustará: Casi nada o nada. Es un libro que no tiene mucho sentido. Y que jamás te engancha.

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