La vida era eso

La vida era eso Carmen Amoraga lakriticona

   

“El mundo siempre sigue girando, se marche quien se marche”

     

Qué ganas tenía de leer algo nuevo de Carmen Amoraga. Cómo me alegró que La vida era eso ganara el Premio Nadal 2014. Me gusta esta escritora. Su estilo de frases cortas y directas, sus personajes, que no me abandonan. Giuliana tardará en marcharse. Guiliana y su duelo. Ese pesar en el cielo de la boca. Ese quintal atado a los pies. El dolor y el miedo. La muerte, irreversible y definitiva. El mañana sin ancla. Uf. Una novela triste, más de trescientos sesenta y cinco días de ausencia que, sin embargo, se alzan como un canto a la vida, al encontrar razones para seguir adelante cuando hasta el alma pesa. Interesante. Si aún no has leído nada de Amoraga, puedes comenzar por aquí. Te gustará. Giuliana se meterá también en tu cabeza. Buscarás a esta escritora, su apellido, en los estantes de las librerías y bibliotecas, como me pasó a mí tras descubrirla en Algo tan parecido al amor hace siete años.

La vida era eso no es, para mí, sin embargo, la mejor novela de Carmen Amoraga. Pero toda ella está ahí. Porque ella cuenta como nadie la cotidaneidad, los embrollos del amor y las pérdidas. El duelo es el tema central. Porque este libro no es sólo un duelo. Son todos los duelos. Casi un largo monólogo en el que ensarta el dolor de una viuda y cómo lo supera. Giuliana y su lucha tras la muerte de William, su marido. Una batalla sostenida sobre dos hijas y un mundo virtual, lleno de caretas y falta de explicaciones (con apagar, basta) mientras se desenreda la madeja de un amor con claroscuros y lo difícil que resulta asumir la muerte. Adiós y ya. Se acabó. Nunca más. Las fotos amarillean. Los recuerdos se acumulan. Los rostros se desdibujan. El dolor insoportable. La revisión de todo. De lo que no dijimos y de lo que sí. La lista de las faltas y de los remordimientos. La cuenta de todos los abrazos que no dimos y de los te quiero que jamás dijimos, que nunca se escucharon.

Y, mientras, la vida sigue. Eso. La vida. Que pasa al otro lado de la ventana. Que aparece y se va, fugaz como un instante. Que está y ya no está, como esa lluvia que ahora mismo golpea mi cristal, como esa calle que tantos sueños ha albergado sobre un lecho de hojas muertas, escupitajos y colillas. La vida, eso que se nos va mientras perdemos el tiempo, mientras dormimos, mientras pensamos en decir lo que nunca decimos, mientras reímos, mientras la realidad nos sacude con mano dura y pequeñas victorias, mientras dejamos para mañana las cosas que parecen no importar demasiado y que, sin embargo, son el cable a tierra, mientras soñamos una vida mejor dejando pasar nuestra vida. Pues eso, vida, es lo que respira esa novela que habla de pérdidas. Asistimos al día a día de Guiliana después de William, a la negación, la ira, la depresión y el salir a flote. Lo he terminado hace unas horas, pero sé que no se me marchará del todo.

Y, sin embargo, insisto, esta no es para mí, ni mucho menos, la mejor novela de Amoraga. Me explico.

Carmen a mí me llegó un día por casualidad, desde un estante del VIPS, en el año 2007. Algo tan parecido al amor, leí en su portada. Y, más arriba, a la izquierda: Finalista Premio Nadal. Lo cogí sin pensarlo. Sin que el título me gustara demasiado. Algo tan parecido al amor. No me apetecían azúcar ni historias frívolas o banales. Y me sonaba a eso. No quería que me pasara como con aquel libro horroroso (y reciente) cuyo título no recuerdo pero que hablaba de cuatro amigos, un internado y un vuelo hacia la muerte en avioneta. Algo tan parecido al amor. La verdad, no sé por qué lo cogí, pero, ¿sabéis?, menos mal que lo hice.

Fue mi puerta de entrada al universo Carmen Amoraga. Ese mundo lleno de mujeres que amaron y perdieron, mujeres que quizá se equivocaron, pero siguen pisando fuerte en su ambición de cambiar el mundo (o al menos su mundo).

Recuerdo que comencé a leer aquella y mi boca, sola, alzó las comisuras de los labios, mi cabeza a moverse arriba-abajo, también sola. Cuando llevaba sesenta páginas de esta historia de tres amigas y tres amores le di la vuelta al libro y releí su contraportada, ahora bien. Carmen Amoraga. Valenciana, periodista, columnista. Nunca había oído hablar de ella. No la conocía. Pero después de ese libro la fiché. Porque Algo tan parecido al amor me gustó muchísimo. Me removió mucho. Nunca dejé de cabecear afirmativamente, nunca bajé las comisuras de mis labios. Es uno de esos libros que, de hecho, están ahí, en mi columna para releer.

Por eso cuando en 2010 vi que otra novela suya, El tiempo mientras tanto, era finalista del Premio Planeta, no dudé en comprármela. Esta vez no era ella quien me llamaba desde un estante del VIPS. Esta vez era yo. Que la buscaba. Cómo me gustó también ese libro. CÓMO. Recuerdo esa lectura como una de las más intensas de mi vida. Se quedó su estilo en el cerebro, sus personajes en la piel. Recuerdo la trama, hace cuatro años que la leí, pero aún la recuerdo.

Están en mi cabeza fijas las imágenes de ese cuarto de hospital, la chica en coma, la madre, ay, la madre, tremenda, aún me duele, el padre, la tristeza de esas vidas de mentira y ojalás derribados. Me encantó. Es uno de mis libros favoritos. Subió a Carmen Amoraga a ese altar donde sólo están Dulce Chacón, añorada Dulce, y Rosa Montero.

Por eso aún me sabe mal la decepción que me llevé en 2012 con El rayo dormido. Carmen Amoraga acababa de publicar una novela. Y esa novela tenía que ser mía. No recuerdo de qué iba, sólo sé que no reconocí a Amoraga entre sus páginas, la Amoraga que me deslumbró con Algo tan parecido al amor y que se hizo conmigo en El tiempo mientras tanto. Nada de eso estaba ahí. No la reconocí. No la encontré… Y eso que tenía ganas de Amoraga. Siempre tengo ganas de ella. Me inspira. Me llena la cabeza de frases cortas. Escribe como a mí me gusta leer. Como a mi me gustaría escribir. Como escribo cuando no pienso que escribo. Como estoy haciendo ahora, mientras pienso en que aún tengo más ganas de ella, mientras vuelvo a abrir Algo tan parecido al amor. Mientras leo: “Amelia Madrid siempre se había dedicado a su trabajo, desde que era una niña que soñaba con vestidos blancos para llevar al altar…“. Y las comisuras de mis labios vuelven a levantarse solas… Por eso esta novela La vida era eso no es para mí la mejor novela de Carmen Amoraga. Es intensa, demoledora, muy Amoraga, pero le falta ese no sé qué que convirtió a Algo tan parecido al amor y El tiempo mientras tanto en dos libros que me acompañarán toda la vida, que volveré a leer para sentir el peso que sólo una novela que, parece, ha sido escrita para ti deja entre tus dedos.

Te gustará si: Me gusta mucho el estilo de Amoraga, de frases cortas y afiladas. Se mete dentro de tu cabeza. Es inspiradora.

No te gustará si: No es la mejor novela de Amoraga. Le falta un noséqué que sí tenían Algo tan parecido al amor y El tiempo mientras tanto.

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12 Comments

  1. Gracias. Prometo leerlo.

    • Te gustará. Y luego sigue con El tiempo mientras tanto. A mí ese me impactó, hipnotizó e inspiró. Tremedo

      • Acá en Argentina es verano y estoy por tomarme un par de semanas de vacaciones, que habitualmente aprovecho para leer novelas más “livianas”, pasatistas. Tengo la impresión que estos libros de Amoraga me pueden resultar demasiado densos. Me aconsejarías dejarlos más adelante? Para leerlos en otoño al calor de la estufa junto a mi Bichón llamado “Chachito” haciéndome compañía? O me dirías, no pierdas el tiempo con novelitas tontas y arremete con Amelia que no te va a defraudar???

        • No. Sin duda. Carmen Amoraga es una autora que se lee en un suspiro. Que te atrapa como una tela de araña pegajosa entre sus páginas. Comenzarás y ya no podrás parar. Empieza con El tiempo mientras tanto, mi favorito, ya verás como cuando mires el reloj habrá pasado el tiempo sin que te hayas dado cuenta… Seguro :) Has leído, por cierto, La verdad sobre el caso Harry Quebert? Esa sí que es una novela para leer del tirón, sin darse cuenta, bajo el sol o a la vera de la estufa… ;) Besote

  2. Gracias!!! Eres una reina. El de Harry Quebert lo tengo pendiente, ya está en mi Kindle en área de preembarque. Pasa que durante el 2013 me emperré con “novela negra escandinava”. Me interesaba como sociólogo descubrir las razones del fenómeno. Esa mezcla entre crimen, suspense y situación social. Ver cómo y por qué varios autores suecos y noruegos tras la excusa de la novela policial (negra) cuestionaban ingeniosamente al estado de bienestar que impulsó la socialdemocracia en la región y denunciando especialmente los “collateral damages” del sistema. Aunque no fue toda lectura “negra” maticé con “de todo un poco”, pero en verdad tiendo a hacer seguidillas temáticas (aprox) casi sin darme cuenta. Por ejemplo: cuando leí El Enigma Spinoza (filósofo que admiro y espero reverenciarlo en julio próximo cuando viaje a Amsterdam) me sorprendió la historia de Alfred Rosemberg, el nazi que generó la idea de la “solución final” para la cuestión judía (como ellos la llamaban) y trascartón casi sin solución de continuidad leí En el Jardín de las Bestias (que cuenta las percepciones del nacimiento del horror, por parte del embajador norteamericano Dodd en Alemania entre 1930 y 1933 con residencia en Berlín) + El tren de la Ultima Noche + La cocinera de Himmler + La decisión de Sofía (relectura). Gracias de nuevo por tu buena onda y tus sabios consejos, muchos cariños desde Buenos Aires, Argentina, casi casi el fin del mundo.

  3. http://www.lanacion.com.ar/1663209-el-lado-oscuro-del-paraiso-escandinavo
    Mira qué casualidad!!! El prestigioso matutino LA NACION de Argentina, publicó justamente hoy este artículo titulado “El lado oscuro del paraíso escandinavo”.

  4. Pingback:Cuatro libros para leer en San Valentín | la Kriticona

  5. Me encanta como escribes! La autora me gusta por muchos de los motivos que expones, engancha. Y principalmente, el tema de las redes sociales y cómo las personas expresan sus sentimientos. Vi una entrevista en la que la autora habla de eso muy interesante, dejo el enlace http://olelibros.es/premio-nadal-2014-carmen-amoraga-escribo-una-y-otra-vez-la-novela-de-las-personas-corrientes-que-viven-hechos-extraordinarios-la-vida-era-eso/

  6. Pingback:Vanessa Smith

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