Las chicas de campo

Las chicas de campo lakriticona blog

“Después, cuando me besó, mi cuerpo se transformó en lluvia”

   

Las chicas de campo es un libro delicioso. Con el toque romántico de las novelas de Jane Austen y la crudeza que palpita en las páginas de una novela de Richad Yates (sobre todo entre las de Las hermanas Grimes). A ratos, la novela de Edna O’Brien también me ha recordado a Carver, capaz de crear tensiones sin que en realidad pase nada. Y es que lees y te parece que sobre la cabeza de Caithleen, su protagonista, se está formando un cielo cargado de nubes de negras a punto de estallar.

Escrito con sencillez y delicadeza, su único pero es que al final pierde algo de fuerza. A mí me ha dejado un poco fría. Terminó y pensé: “¿Ya?” o “¿Y qué ha pasado con Baba?”. Es como la última escena de la película de La vida de Adele, cuando ves a Adele caminando por la calle en su vida adulta, tan perdida, hacia un lado y otro de la acera, como dando tumbos. Pero eso en la película es bello, pero aquí suena raro, como si fuera una novela inacabada (buscando en Internet descubro que en realidad es la primera parte de una trilogía. No lo sabía. Ahora entiendo).

“Estaba subiendo la marea, y supe que borraría las huellas de las ruedas y que ya nunca más podría volver atrás para buscarlas”

Su publicación, en la Irlanda ultracatólica y religiosa de 1960, fue un escándalo. Porque Edna O’Brien habla del despertar sexual adolescente, aliñado por una relación entre un hombre mayor y una adolescente además, y eso en una zona rural de la Irlanda de entonces era algo muy parecido al pecado. De hecho, el párroco del pueblo compró varios ejemplares de la novela y los quemó en la plaza para demostrar su carácter impuro. Su acto provocó más bien lo contrario: convirtió a esa novela en un mito. 

Ahora no llama la atención lo que cuenta, ni cómo. No escandaliza. Ni siquiera ruboriza a un lector del siglo XXI. Lo que no ha cambiado son las sensaciones que provoca. Cómo te llega. Edna O’Brien escribe con una ternura que te roza el corazón. Tienes ganas de arropar a Caithleen. De acunarla. De ser el paraguas que la guarece de la lluvia. Ella es una niña dulce, ingenua y estudiosa, educada por una madre ejemplar, tallada en bambú, azotada por el miedo a la ira de un marido alcohólico, a la que adora. Una desgracia destruye la infancia de Caithleen. Así, de repente. Por la mañana era aún una niña. Por la noche, ya es mayor. Y tú lo vives, lo tocas en sus páginas. Te da una pena

Y es que, además, mientras Caithleen sólo despierta ternura su amiga del alma, Baba, te resulta directamente insoportable. Envidiosa, mala, maneja a su antojo a la pobre Caithleen que, además, por esa tragedia que marca el inicio de su adolescencia, debe irse a vivir a su casa, con su madre (una mujer cuya vida sólo gira en la búsqueda de ese halago que despertaba en los hombres cuando aún era joven), su padre (un buen hombre), el padre de Caithleen (que te despierta sentimientos encontrados, a un lado el miedo, al otro, la pena de esa distancia brutal que le separa de una hija), el Gentelman (ese hombre mayor cuya relación con Caithleen escandalizó a la época).

“Para que la vida fuese bella tan sólo había que conocer a las personas adecuadas”

El estilo de O’Brien es muy sencillo, como un susurro en la oreja. Rezuma verdad, melancolía y te lleva, te lleva solo. Te aprieta el corazón. Te anuda la garganta. Te apabulla. De nuevo tengo que dar las gracias a La Central de Callao por tener a los mejores libreros del mundo (Luis y el Librero de los Ojos Verdes que no lo son). Gracias a ellos este libro llegó a mi vida. Es una novela extraordinaria que debéis leer. Os gustará.

  

Te gustará:  Sin duda. Su estilo fresco, sencillo, pero a la vez tan hondo… Qué libro tan maravilloso. Si pinchas aquí, puedes comprártelo.

No te gustará: Es el primero de una trilogía. El final es un poco abrupto. No aclara. Yo no entendía cómo un libro tan bello podía tener ese final tan soso. Ahora lo sé. La vida de Caithleen continúa en las páginas de Girl with Green Eyes (primero publicado como The Lonely Girl) y Girls in Their Married Bliss.

 

Añadir a favoritos el permalink.

3 Comments

  1. Pingback:Cuarenta y cinco libros para regalar en Navidad y no equivocarte | La Kriticona

  2. Pingback:Vanessa Smith

  3. Pingback:Del color de la leche de Nell Leyshon | La Kriticona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>