Las deudas del cuerpo

Las deudas del cuerpo de Elena Ferrante by lakriticona

“Era él, después de tanto tiempo, y estaba allí”

    

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Cerré el libro llorando, cuarenta y ocho horas después de haber ido a La Central corriendo a comprarlo. Éste, Las deudas del cuerpo, el tercero de la saga Dos amigas de Elena Ferrante y, aun que es el único que tiene una parte, la del principio, que se me hizo un poco bola, sus últimas 60 páginas me pusieron un nudo en el corazón, y ya no pude dejar de llorar hasta terminarlo.

Las deudas del cuerpo es la primera edad adulta de Lenù y Lila. Ya no son las niñas que perdieron para siempre esas muñecas arrojándosela la una a la otra al sótano del temible señor Achille (empezó Lila, claro). Es curioso, una vez más, la sensación de realidad que uno siempre mientras lee. Nada se detiene, ningún personaje se queda en un momento, evoluciona, el que está arriba mañana estabá abajo, sin culpables, bastan tan solo dos decisiones equivocadas para torcer un camino. El ejemplo es Lila, en esa esa primera parte que se hace un tanto pesada en el relato. El problema, más allá de que el fervor comunista de Pasquale y compañía y los pensamientos que eso provoca en los personajes, es que por primera vez en la saga las historias de Lila y Lenú se separan.

“Está vacío’, dijo. ‘¿En qué sentido?’. ‘No son más que palabras”

Por primera vez, Lenù hace su propia vida mientras la de Lila está arrasada. La arrasó Nino y ese amor de verano en la playa de Ischia. Lenú se casa con Pietro, un profesor universitario con apellido ilustre y de familia ilustrado. No quiere quedarse embarazada pero se queda la primera vez. Lenù comienza a escribir. Lo hace en veinte días, vomita el texto, triunfa. La vez más independiente de Lila, por primera vez, trata de no ser como ella cree que su amiga sería. Su parte está bien, pero cuando se cuenta la historia de Lila y no lo hace ella, Lenù, se hace pesada, no sé, le faltaba algo, a mí hasta me aburrió.

Liman rencillas. Diluyen asperezas. Sus caminos vuelven a juntarse. El relato vuelve a tomar forma y aquí una cosa que pensaba mientras leía: de nuevo Lila vuelve a crecer alrededor de Enzo y los ordenadores, resurge, y cuando ella brilla, Lenù se apaga. Es curioso ese contraste entre las dos amigas, entre las dos protagonistas. No pueden refulgir a la vez. Quizá en la vida sea igual. Siempre que vemos triunfar nos alegramos pero siempre hay un toque de envidia porque el que triunfa es el otro y no yo (insana o sana, como quiera llamarse, si es que la envidia, como el colesterol puede ser sano). Ese es otro apunte más de realidad que la engrandece.

“Qué deleznable era el pasado, se desmoronada sin cesar”

Como el giro en su discurso. Ya no piensa como una cría o como una adolescente. ¿Cómo lo ha conseguido Elena Ferrante, lograr que sus personajes crezcan con esa naturalidad, como si fueran de piel y hueso y no una mera ficción de papel? Porque lo logra. Crear personas: Lila y Lenù lo son. Y de esas que te acompañarán toda la vida. Pero no sólo ellas. Esto ocurre con todos los personajes: has metido la cabeza en una pantalla real que te lleva a otra dimensión para que puedas ver la vida, y el tiempo, pasar, como cuando Matthew Mcconaughey lo hacía en la biblioteca de Interstellar.

No quiero contar mucho más. Lo mejor es que, como en aquellos libros de los adolescentes en los 90, cada uno viva su propia aventura. Pero hay algo que quiero, necesito contar, pero voy a hacerlo aquí, en este Spoiler, porque no quiero reventarle a nadie el libro. Fue uno de los momentos de la saga. O el momento, quizá. Y también la razón por la cual yo me pasé sus últimas 40 páginas sin poder parar de llorar.

  

Te gustará: Si has llegado hasta aquí, al tercero de la saga es porque te gusta la historia y Elena Ferrante y ya estás por completo entregada. Ese momento casi final del que acabo de hablar pero no puedo escribir porque es uno de los giros de la saga. Brutal.

No te gustará: La parte inicial, cuando se pierde en el argumentario político. A mí ni me va ni me viene. Cuando se cuenta sin Lenú la historia de Lila.

  

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SPOILER

El momento ha llegado. Ése, el de Lenù y Nino. Lo sabes en cuanto lees una frase, era tal día de tal mes no sé qué que termina con el “imposible olvidarlo” o algo así. Recurso literario similar al To be continued. Entiendes el título del libro. Sabes que ahí pasa algo. Debes continuar. Y esa frase. “Era él, después de tanto tiempo, y estaba allí”.Ay. ¿Cuántas veces quién no la ha sentido? A mí me hizo volar a la adolescencia. A ese momento de amor de verdad sufrido, de los que crees que capaces de matarte. Quizá la ausencia de Nino en la primera parte de este libro provocó que está se me hiciera bola. Pero en cuanto aparece y sabes que, al fin, va a pasar, que tiene que pasar, que van a encontrarse, lo vives como si fueras tú. Es tan real las emociones que Elena Ferrante es capaz de transmitirte que, después, lo pensé, sientes su pasión como la de Anna Karenina o Madame Bovary. Eso me provocó a mí. Por eso no pude parar de llorar. “Nos abrazamos con una furia para mí desconocida, como si los cuerpos chocaran entre sí con la intención de romperse”. Porque vivía con ella (o quizá, mis momentos así a través de ella), sabiendo, con todo lo leído hasta ahora, que ese momento duraría lo que fuera, pero que se terminaría y, quizá, dejaría a su paso una vida arrasada, como la de Lila. No hay duda. Corres a por el cuarto libro, ese que cierra la saga, y todos los círculos.

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5 Comments

  1. Hola Kriticona!Otro reseñón!Uno más! Aún estoy esperando que bajes un poco el nivel para kriticarte algo pero es que no hay manera ;) Bueno ya te dije que pondría a Elena Ferrante en mi lista de los 100 libros que tengo que leer, pfff no me queda ná, pero cuando llegue el día y llegue a esas paginas tan emotivas tendré unos kleenex a mano, más que nada porque soy alérgico y eso, que yo llorar nunca lloro eh?…bueno es mentira jejeje ;) Pero sólo lloro por dentro sin derramar ninguna lágrima…joder otra trola como una casa jejeje Pero no soy de lágrima fácil… eso sí es verdad. Lo que pasa es que lo cuentas tan bien que me pones los ojos vidriosos, ya te he dicho que tengo alergia verdad?;) Bueno ya que he entrado aquí a pesar de no haber leído nada de nada voy a intentar decir algo que tenga sentido. Verás…cuando dices ” ¿Cómo lo ha conseguido Elena Ferrante, lograr que sus personajes crezcan con esa naturalidad, como si fueran de piel y hueso y no una mera ficción de papel? Porque lo logra. Crear personas: Lila y Lenù lo son. Y de esas que te acompañarán toda la vida. Pero no sólo ellas. Esto ocurre con todos los personajes: has metido la cabeza en una pantalla real que te lleva a otra dimensión para que puedas ver la vida, y el tiempo, pasar,” No sé si lo haces para crear intriga o es que realmente aún no sabes cómo lo logra. Yo tengo una teoría, la misma Elena Ferrante dice rechazar todo aquello que no sea verdad, no escribe nada que no lo sea y si algo no lo es, o da la impresión de que no lo es, después de escribirlo lo desecha. Y eso le ha pasado varias veces. Por eso creo que la historia es real y los personajes también lo són. Evidentemente algunos lugares, nombres etc estarán sutilmente disfrazados. Pero creo que casi todo o incluso todo sucedió de verdad. Porque nada puede ser más verdad que algo que es real, no te parece? Un besote Kriticona!

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