Las hermanas Grimes

Las hermanas Grimes Richard Yates lakriticona

“Pero al entrar en el baño el espejo del botiquín le sorprendió con la misma imagen cruel de la vidriera a la luz del día: el rostro de una mujer de edad mediana, presa de una desesperante, terrible necesidad”

  

Las hermanas Grimes, qué libro tan triste. Desconocía por completo la existencia de Richard Yates, pero su lectura ha sido como ácido en mis entrañas. Me ha gustado mucho su forma de escribir, que va calando triste, como esa lluvia fina que cae pero no inunda y acaba por congelarte hasta el tuétano. Es un libro tremendamente real y eso lo convierte en una novela absolutamente genial. De esas que no olvidas. O al menos yo, que me gustan estas lecturas abrasivas y afiladas, no lo haré. Porque Las hermanas Grimes te cuenta la historia de Sarah y Emily desde la niñez, esa infancia en la que la vida se presenta un edificio enorme lleno de puertas y ventanas abiertas, hasta la desolación más absoluta de la madurez y el tiempo esfumado en un chasquido, pero en realidad lo que hace es enfrentarte con el espejo de tu propia vida. Tremendo.

A mí me ha encantado. Me ha desbastado. Me bebí el libro. Me lo leí en dos días, en horas (¡gracias, Álex, por tan inmensa recomendación!). Después leería Revolucionary Road, que dicen que es mejor, pero sinceramente yo me quedo con Las hermanas Grimes. De hecho, ahora, con el trasvase del blog y cada una de sus entradas, descubrí que ya me había apuntado esta lectura después de leer El amor de mi vida de Rosa Montero pero la olvidé. Richard Yates consiguió meter mi cabeza entre sus páginas, en sus palabras.

De la primera línea a la última. La historia de estas dos hermanas, Sarah y Emily, me pareció tan rotundamente triste, de una nostalgia que abrasa como el ácido sulfúrico sobre la piel.

Las dos hermanas y su madre, Pookie, extravagante, alcohólica y penosa, fuera de lugar, como esa mujer vestida de lentejuelas brillantes en un funeral. Las dos huyendo de ese referente para terminar por convertirse en algo parecido a esa madre en la que no quieren reflejarse. 

Las dos tan diferentes, las dos con el mismo destino escrito en la frente. Sarah, conservadora, ama de casa, piensa que el amor la rescatará, pronto se agarra a él para huir de casa, para montar su propio hogar. Es dulce, cariñosa, vive una vida de mentiras construida sobre el aire. Me gusta más el personaje de Emily, que busca en la libertad personal su destino. Huye de lo que será su hermana, de lo que es su madre, y se convierte en algo mucho más patético. Hay una escena, la de su pérdida de virginidad, que me pareció que marca lo que será el resto de su vida, un ser solitario que entretiene las soledades de los demás. Y así se le pasa la vida, el tiempo, hasta que llega un día que se mira en el espejo y enfrente sólo ve a una mujer madura marchita, sola y extravagante, como Pookie. Tremendo. Duele muchísimo, cada letra, cada escena, cada palabra.

Son marionetas. Da igual su sueño. Son Grimes y eso que odian terminará siendo su fin.

El mundo es de los jóvenes“. Eso es lo que pienso mientras leo a Yates. Eso, y que quizá mi momento ya pasó ante mis ojos, sin que yo me diera cuenta. Es terriblemente triste este escritor. De esas novelas que te fascinan página a página, de la primera a la última, una delicia, y que te dejan descorazonada, mientras ves pasar ante tus ojos vida tan cotidianas y llenas de miserias como las tuyas, desde ese momento en el que todo es posible hasta la soledad de un cuarto lleno de cervezas en el suelo y con el único ruido de una tele encendida. 

Ay, cómo me ha gustado este libro.  La manera en la que Yates retrata lo penoso que puede ser el tránsito de vivir. Ha sido una lectura devastadora, madura, conmocionante, que ha elevado a su autor, a los altares de mis referentes literarios. Un examen de lucidez brutal. Triste, como de luz sucia. 

Te gustará si: El retrato que hace de cómo se desmorona una vida es absolutamente desgarrador. 

No te gustará si: Ya lo dice Rosa Montero. No lo leas si estás triste. Dolerá aún más.

 

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6 Comments

  1. No sé que es mejor: si leer un libro que hayas recomendado y disfrutarlo o haberlo leído y disfrutar de tu análisis, crítica y comentarios. Qué genia! Como dices, a mi me produjo una enorme tristeza (la historia) pero qué manera de disfrutar la escritura de Yates. Similares sensaciones me produjo Stoner (tan triste historia, tan bellamente contada). Cariños, desde Buenos Aires, Argentina, casi, casi el fin del mundo.

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