Los vigilantes del faro

Los vigilantes del faro Camilla Lackberg lakriticona

  

“Hemos olvidado lo importante que es que nos toquen, pero lo necesitamos para sobrevivir”

  

A ver… Todos los veranos desde hace unos cuantos me gusta alternar en la playa con libros que no he sido capaz de leer (y sé que debo) con lecturas fáciles y entretenidas. Voy de uno a otro para oxigenarme. Voy de lo fácil a lo difícil y así logró leer casi un libro cada día. Los de Camilla Lackberg solían estar siempre en mi maleta estival. Los del principio, claro, porque después de este verano creo que voy a desterrar todos de mi librería y de mis lecturas. En 2014 he leído dos, Los vigilantes del faro y Crimen en directo, y la verdad se me han quitado las ganas de más. Una sensación me han dejado, los dos, que la Lackberg tiene cada vez más oficio y menos alma.

Cuando leí Las hijas del frío, el primero, me gustó más o menos. Potable. Entretenida, mucho, pero no sé, quizá me sonó hasta pueril comparada con otros autores de novela negra tipo Mankell o, incluso, Mary Higgins Clark, cuyas historias me bebía cuando era adolescente. La segunda novela de esta escritora nórdica, Los gritos del pasado, sin embargo, me gustó bastante. Eso me empujó a leerme las dos siguientes con interés. Pero volvió a pasarme lo que la primera vez, que me entretenía pero a la vez sus resoluciones me parecían hasta infantiles. Así que el verano pasado dejé a la Lackberg en barbecho. 

Ella siempre utiliza la misma fórmula. Le ha dado el éxito, vale, pero cansa que siempre, siempre, siempre, siempre, siempre sea lo mismo. Lackberg siempre mezcla una historia del pasado (escrita en cursiva) con una del presente en la que cose el devenir de sus personajes principales, la escritora Erika y su marido, el policía Patrick. Una y otra al final siempre confluyen, aunque al principio parezca que nada tienen que ver. Todo, además, siempre pasa en Fjällbacka, el pueblo de la infancia de la escritora y escenario perpetuo de todas sus historias. 

Hacía un par de veranos que no la leía y empecé por Los vigilantes del faro pensando que había leído la saga hasta ahí (es el séptimo libro). El último que había leído era Las huellas imborrables (quinto que leí tras saltarme Crimen en directo) y me encontré con un Patrick más viejo y sus historias personales por unos derroteros que no me sonaban de nada. Eso me chocó, pero Camilla repasa en cada novela todo lo que ha pasado en las anteriores así que fue fácil ponerme al día.

Lo que me costó más fue meterme en la historia.

En Los vigilantes del faro, Patrick se reincorpora al trabajo después de sufrir una angina de pecho (que supongo que pasaría en el libro anterior, La sombra de la sirena). Erika debe sobreponerse, a su vez, de un fatal accidente en el que casi muere ella y sus gemelos y en el que su hermana Anna perdió a su hijo, algo que vuelve a sumirla en una profunda depresión. Partiendo de la base de que todo lo de Anna me cansa y que Erika me cae mal, todas las páginas dedicadas a ellas me las saltaba directamente porque ni ayudan a que avance la acción del libro ni tampoco aportan demasiado a la historia general. Con leerte lo último basta. Camilla tiende a repetir una y otra vez las cosas.

El crimen del presente comienza bien: encuentran muerto a Matte, un chico del pueblo asesinado de un tiro en la cabeza en casa, sin testigos ni razones. Matte era reservado y querido, con unos padres sobreprotectores y amorosos y una antigua novia, Annie, como única relación de su vida. Annie que, por cierto, justo acaba de regresar a Fjällbacka en esos días y vive en una isla apartada, con faro, que perteneció a su familia y que se conoce como la Isla de los espíritus con leyendas sobre muertos. El crimen del pasado es lo peor de la novela. Al principio resulta interesante, pero su resolución te deja fría. Todo lo que propone se queda en nada (hay algo fundamental que, además, no explica: lo cuento en el spoiler), como si la Lackberg hubiera tenido prisa por acabar. Y, al final resulta, que toda la parte del pasado te la podías haber saltado también. No aporta. No importa. 

El libro en sí me resultó vacío y hueco. Me sonó a escribir por escribir, pero hacerlo sin alma, sólo de oficio. Ha perdido corazón, su estilo fresco. No sé, la Lackberg me gustaba porque me parecía que era de verdad, que escribía con el alma. Pero está claro, siete libros después, eso ya no está. Los vigilantes del faro es un título más, otro más para la saga, pero el peor de todos los que yo hasta ahora he leído. 

Lo mejor del libro es el asesino, también he de decirlo, que no esperaba para nada, pero poco más.

Camilla se ha acostumbrado a escribir tochos para enredar la historia y yo, sinceramente, pienso que le sobran muchas páginas a todo lo que escribe. Todo se precipita siempre al final. No se cuece lentamente con giros aquí y sorpresas allá. 

Ninguna de las dos historias de esta novela tiene la fuerza de otras como Las hijas del frío, o Los gritos del pasado, que te gustarán o no, pero al menos tienes la sensación de que le han salido de dentro, que están escritas con cariño, con dedicación. Aquí todo parece mecánico. Camilla ya escribe sobre un patrón establecido, el del éxito, sus novelas se van a vender sí o sí sólo porque llevan su apellido, pero sinceramente yo eché de menos su alma. No sé si seguiré leyéndola. Ni siquiera me parece ya entretenida. Mucho mejor verte un capítulo de Crímenes Imperfectos. Por lo menos no tienes la sensación de que te están tomando el pelo. 

   

Te gustará: Sorprende quién es el asesino. No te lo esperas. Si quieres comprártelo, puedes hacerlo pinchando aquí. O si lo prefieres en tapa blanda, aquí.

No te gustará: Es lo más potable de la novela. Lo demás, prescindible. 

  

  

  

Spoiler: O sea, se supone que la isla esa está llena de espíritus que ayudan a la pobre chica que acaba allí con los dos marineros esos (leí el libro hace tres semanas y, por suerte, he olvidado ya casi todos sus nombres) pero jamás explica quiénes son realmente esos espíritus, de donde salieron, si son reales o realmente almas errantes. Te pasas todo el libro pensando: ¿quiénes serán? No pierdas el tiempo: jamás lo explica. Y en una novela todo lo que está ha de estar por algo. Si no, sobra. Y, en este caso, sobra casi todo.

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3 Comments

  1. Qué raro. Ayer puse un comentario y hoy ya no está!

  2. Pingback:Crimen en directo, de Camilla Lackberg, por laKriticona | La Kriticona

  3. Pingback:Vanessa Smith

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