Mujeres que compran flores

Mujeres que compran flores by lakriticona

   

“Siempre me gustaron las personas con cicatrices”

   

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Mujeres que compran flores de Vanessa Montfort es, quizá, el libro del año, aunque se publicó el pasado. De mano en mano, de recomendación en recomendación, se ha ido haciendo gigante, como un susurro que cuando uno quiere darse cuenta ya es grito. Y todo lo llena. El otro día, en Vamos tarde de Europa FMdonde cada jueves hablo de libros, dijo una cosa Frank Blanco que me encantó: “Este libro es como las buenas obras de teatro, de va de boca en boca“. El tiempo entre costuras, quizá, ya tiene sucesor.

Mujeres que compran flores podría ser un Sexo en Nueva York pero en libro y el Barrio de Huertas. Cinco mujeres encerradas en diversas relaciones con algo en común: no llenan sino lastran. Un verano se encuentran en todas en un lugar especial: una floristería llamada El Jardín del Ángel que regenta una mujer única, Olivia, dedicada a arreglar con flores los problemas del alma. Está Casandra, la superwoman, la que no se baja de un tacón y que se envía flores a sí misma para que nadie descubra cuánto de sola se siente. Y también Gala, síndrome de Galatea. “Cree firmemente que la mujer tiene todos los derechos. Todos salvo el de envejecer. Una coquetería que no se marchita hasta morir”, así lo describe Montfort y nadie podría hacerlo mejor. Es la Samantha de la serie. Y también está Aurora, la bella durmiente, aquella que que confunde el amor con obsesión. Y Victoria, la omnipresente, la mejor madre, la mejor trabajadora, la mejor hija, la mejor en todo, aunque para ello deba renunciar a lo mejor: su propia vida. Y luego está Marina, la protagonista. Sufre el síndrome del copiloto, esa mujer que deja que le marquen el rumbo.

“Cuando algo te hiere, es el cerebro en realidad quien lo registra, quien se traumatiza, quien olvida o no. El corazón sólo sufre. No aprende”

Marina llegó al barrio perdida, sola, y su historia de superación es la historia de todas. Quizá pueda parecer cursi pero juro que esta novela sorprende por lo de verdad que es. Si te gusta Chuck Palahniuk o Charles Bukowski, obviamente, no te va a gustar, pero sí que va más allá de novelas que han sido best seller y que de verdad no eran tan de verdad (a los cocodrilos, ardillas y demás me refiero). Está muy bien escrita y tiene frases en las que te reconoces, que te cuentan. Es una novela vitalista, llena de energía, que te empuja a salir a la calle, respirarla, vivir, aunque a veces sea difícil. Está bien, entretiene. 

Yo no creo en los finales felices. Todos morimos y ese siempre es el peor final. Pero, mientras vivimos, vivamos, pero de verdad. Y este libro trata de eso. Mi calle favorita de Madrid es la calle del León y me encanta leerla como la escribe Vanessa, así la veo yo. Y lo que cuenta de Lope de Vega. Y de Cervantes (reconozco que fui a ver a su casa mientras lo leía). Y, aunque cortaría todo lo del Peter Pan (no entro en detalles porque no quiero destripar, pero me sobra, me lo saltaba, no creo en fantasmas que aparecen de verdad cuando leo realidad), ya me he metido el libro en mi maleta para regalárselo a mi hermana. Sé que a ella le gustará. Es un gran regalo para una mujer. No lo digo yo, lo dice el boca a boca, las siete ediciones que lleva ya. Y las que le quedan…

 

Te gustará: Su aire vitalista. Alguna de sus frases, pura poesía, para no olvidar.

No te gustará: Lo veo más para mujeres que para hombres. A mí particularmente no me gustó nada toda la parte del Peter Pan.

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