Nada se opone a la noche

Nada se opone a la noche Delphine de Vigan lakriticona
  “En el rostro de Manon vi lo que estábamos viviendo y que la muerte es irremediable”

 

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Durante días me detuve ante el escaparate de la librería al salir de yoga, al ir a pilates, al regresar del banco. El título de un libro, Nada se opone a la noche, y una foto, la de la mujer de su portada, me hipnotizaban, tiraban todos los días de mis pies y me detenían durante diez minutos ante la pequeña librería de paredes verdes y una estantería de novedades que oscilan entre Chejov, Murakami, Reverte y otros nombres de escritores que desconocía y por tanto me atraía (ni rastro de María Dueñas ni Julia Navarro, por cierto, con todos mis respetos).

Ella, la mujer de la portada, es una joven rubia, de rasgos finos y una mirada cargada de rímel. Sostiene un cigarrillo en la mano y mira de lado, con la boca entreabierta. No sonríe, es como si su atención estuviera en alguien al otro lado de la mesa, o en una pared, o en un plato, pero lo mira concentrada, en un silencio que traspasa el papel y el tiempo. La chica tiene el lustre de las antiguas actrices de Hollywood, y es que una vez la ves, ya no puedes dejar de mirarla. Atrae los ojos con la misma fuerza que los pies. La foto es en blanco y negro y ella no es modelo. Ella es Lucile. Lucile sin filtros. Lucile tal cual.

“Las épocas se resumen, en nuestra memoria, en los lugares que las contienen”

Todo el libro, Nada se opone a la noche, gira en torno a ella. A veces, me río amarga con sus ocurrencias locas y sus brotes psicóticos. Son terribles, pero su hija sabe contarlos. Sus letras te describen perfectamente como la locura teje su red en la cabeza de Lucile. Otras, lloro con la descomposición de esa familia de nueve hermanos. Y también anoto dos frases para siempre.

Y una lágrima me resbala por la cara al descubrir quién es la chica de la foto de la portada y que siempre fue así, lejana, inalcanzable, Lucile. Cierro este libro y solo puedo decir que jamás lo olvidare. Es perturbador y bello. Hipnotiza y desgarra. Nada se opone a la noche es uno de esos libros por los que merece la pena ser lectora. Delphine de Vigan, su autora, ya es mi escritora favorita.

  

Te gustará si: Te gustan los libros que muerden y calan. El personaje de Lucile tiene una fuerza que abruma. Merece la pena leerlo, aunque sólo sea para descubrir a Delphine de Vigan.  

No te gustará: A un compañero del periódico en el que trabajo no le gustó porque le pareció demasiado enrevesada la historia de la familia.

   

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25 Comments

  1. Suscribo palabra por palabra la fascinación y exasperación que me produjo conocer a esta mujer de la pluma de su hija. Una novela preciosa, desgarradora y muy, muy femenina.

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  8. Gracias por la recomendación. Muy bueno. Varias cosas me impresionaron. Pero destaco que dentro de una familia “tradicional” y socialmente respetada como los Poirier, con ese monstruo disfuncional de relaciones familiares perversas que generan con el tiempo tantas tragedias, sin embargo… como un corchito que se empecina por salir a la superficie, como la burbuja de los buceadores que sea cual fuere la profundidad del abismo, se lanza hacia la superficie, hacia la libertad, el amor y la ternura se las arreglan siempre para florecer, aún en medio de un jardín podrido. También me resultó desgarrador que Delphine mencionara un par de veces “a su madre” pero fundamentalmente se refiere a ella como Lucile, ciento de veces,… pero jamás, nunca en todo el libro, la llama “mamá”.
    Tengo otras cosas para decir, pero son muy personales, te las mando por correo privado.

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