Perdida

Perdida Gillian Flynn lakriticona blog

 

“Cuanto mayor la mentira, más fácil de creer”

      

La novela de Perdida me llegó antes que la película de David Fincher. Fue una tarde de verano, cuando mi querido compañero del periódico, Mario, me dijo: “He leído un libro que me ha enganchado tanto como La verdad sobre el caso Harry Quebert“. Y si Mario me lo dice, me fío. Compartimos gustos seriéfilos y literarios. Admiro su ingenio. Fue cuando escuché que David Fincher había hecho una adaptación de esa novela de Gillian Flynn cuando se la pedí prestada. Y, la verdad, está bien, es entretenida, pero no me ha maravillado. Sin más.

Perdida tiene una diferencia con Harry Quebert, aquel te engancha en la primera página, éste a partir de la 200, cuando comienza la segunda parte de la novela. La primera parte tiene el aire a esas películas que Antena 3 emite a mediodía los fines de semana. Pesada. Trabada. La novela narra la desaparición de Amy y los claroscuros de su matrimonio con Nick, y lo hace desde las dos orillas. O sea, que lees a Amy y lees a Nick, y así va desarrollándose la acción. No quiero contar tampoco demasiado porque es muy fácil spoilear sin ser consciente cuando hablas de un thriller. Pero vamos a ello.

Dividida en dos partes, la primera se hace larguísima (y muy pesada), mientras descubres que el matrimonio de Amy y Nick estaba lleno de lagunas. Una cosa es lo que ven los de fuera, otra lo que pasa cuando se cierran las puertas de su casa. Y es inevitable que le culpes a él. Amy te cae bien. Su parte está contada a modo de diario. Es chispeante, llena de vida, alegre, caprichosa, inocente. Un poco como La increíble Amy, esa serie de libros infantiles y juveniles (yo me la imagine un poco a lo Esther Lucas) con la que sus padres psicólogos se hicieron ricos allá por los 80 en la que, convirtiendo en personaje literario a su hija, escribían libros pedagógicos sobre cómo educar a un hijo. Un tema que tiene chicha después, en la segunda parte… 

“No éramos nosotros mismos cuando nos enamoramos,  y cuando pasamos a serlo… ¡Sorpresa! Fuimos veneno”

Mientras, en esa primera parte, Nick no te cae demasiado bien, en su relato las cosas no encajan. Y no es por lo que Amy dice. Es porque ves una disgregación entre lo que pasó y lo que él cuenta que pasó. Chirría. Aún así, no me atrapó para nada. Esa presentación de los personajes y de la acción se hace muy lenta, muy pesada. 

Yo seguí leyendo porque me lo había recomendado Mario, si no, lo reconozco, lo hubiera dejado. Me parecía tener entre las manos una novela romántica de Serie B no un libro adictivo que no puedes dejar de leer. A partir de la página 150 empiezan a desplegarse las sombras. En el relato y en tu cabeza.

En la 200 todo se da la vuelta. Comienza otra novela.

Y ahí sí que ya estás atrapado.

Yo me pasé cuatro paradas de metro. Leía mientras comía. Leí durante cuatro horas seguidas. Pero sólo leía por saber, por conocer qué demonios había pasado en realidad, no porque me hubiera dejado llevar por su calidad literaria (que para mí no la tiene). Y no quiero contaros más por si queréis leerla. Es mejor que no leáis nada. Ni de la película ni de la novela porque cualquier comentario os puede fastidiar la sorpresa, lo que pasa a partir de la página 200, y que es lo realmente interesante de este libro que, la verdad, a mí, ni fú ni fá

   

Te gustará: Es un libro entretenido que, en el momento en el que te engancha, no puedes dejar de leer. Si has visto la película (yo no) te ayudará a entender cosas por las que, según me han dicho, en la cinta de Fincher se pasan de puntillas o directamente no se pasan. Ayuda a entender, además, el final de la película. Si quieres comprártelo, no lo dudes, si pinchas aquí podrás hacerlo.

No te gustará: Es sólo entretenido. Nada más. Y cuesta llegar al momento en el que te engancha. Es decir, la página 200. 

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