Prohibido nacer

Prohibo nacer by lakriticona  

“Uno no es dueño que aquello que ama”

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Debo darte las gracias, Rafa Payá, por hacer llegar este libro a mi vida. Compañero de periódico, vino un día: “He leído un libro que quiero que te leas”, dijo y me posó en la mano Prohibido nacer. Tardé tiempo en meterme en él. Otras lecturas, el lío diario. Piqué un poco al principio pero luego se quedó en mi mesilla días, semanas, meses. Hasta que un día pensé: “Tengo que devolvérselo a Rafa, y tengo que hacerlo ya”. Volví a cogerlo, retomé donde estaba, página diez, aunque recordaba: lo terminé en dos días. Y con pena. Es de esos libros que no deberían acabarse nunca.

Hacía meses que un libro no me gustaba tanto, que no me enseñaba, instruía, emocionaba, hacía reír y llorar a la vez. Prohibido nacer es una pequeña obra maestra. O grande, muy grande. Es la historia de Trevor Noah, quien firma, un chaval que nació en el apartehid, nueve años antes de que Nelson Mandela lo derruyera, aunque en realidad la suya es la excusa: el libro es la historia de su madre, la verdadera heroína, protagonista, el personaje que enamora. Trevor es sólo una consecuencia más de una vida sin miedo aunque debería, ante ese apartheid implacable.

“No hay nada que arda como neumático: sus llamas tienen una furia que cuesta imaginar”

Es mestizo, mezcla del color y el blanco, algo entonces más que prohibido. Trevor es un niño que nunca debió nacer. Su madre, que lo sabía bien, a veces lo escondía, muchas: caminaba dos pasos por delante, o dos por detrás, y si lo paraban se desentendía. “¿Este niño? Este niño no es mío. Este niño a saber”. Seguramente irían camino a la iglesia, después de que el coche fallara, siempre lo hacía, a Trevor le tocaba empujar. Si en algo creía su madre era en Jesucristo. Siempre salvaba, aunque quizá ayudara su ingenio. Eran pobrísimos. Tanto que su comida, había días, eran los huesos que se daban a los perros (de ahí la foto y la anécdota del tuétano, de-las-que-des-ter-ni-llan). Sí. Eso eran. Pero daba igual.

Sus andanzas juntos son aventuras de vida que arrancan carcajadas y arrebujan el corazón. Lo que enseña este libro, qué fue el apartheid, jamás ningún otro me lo contó igual, tan claro y didáctico. “Una máquina de racismo perfecta”, escribe Trevor. Y lo tienes ante tus ojos: a todos los suyos los separaron por idiomas; tendrían el mismo color de piel pero hablaban distinto, lo eran, o eso creían. Impresionante, de verdad. Es una lectura impresionante. De las que nunca olvidas. Yo no dejo de recomendarla a todo el mundo. Por eso, porque aprendes, porque ríes, mucho, y también lloras, desde adentro. Se te agarra la emoción en el pecho y no la sueltas.  The New York Times eligió Prohibido Nacer como el mejor libro de 2017. A mí me llegó en 2018 pero no puedo estar más de acuerdo. Gracias Rafa por hacerme este regalo, esta lectura que me acompañará toda la vida.

  

No te gustará: Nada. Es imposible que algo no lo haga. 

Te gustará: Todo. Es imposible que todo no lo haga. Es un libro redondo.

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