Que me quieras

Que me quieras, by la kriticona    

“Me hacía una raya, daba una calada de la cachimba y me follaba a uno de los dos. Después ese volvía al salón a jugar (al Call of Duty), me metía otra raya y otra calada de la cachimba mientras esperaba al otro. No sé cuántas veces se repitió”

  

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El título es el resumen del libro, como un mal trailer de una película. Que me quieras de Merritt Tierce. Eso grita la protagonista en cada página. Que me quieras, joder, que me quieras. Nadie lo hace. Ahí está su fuerza. A mí me llamaron la atención las flores marchitas, las latas de cervezas vacías, aplastadas, de su portada. Pedían agua, lectura. Le di la vuelta. “Marie es una jovencísima madre sin custodia que sirve mesas en interminables turnos nocturnos. Después acude al sexo y a las drogas para lamerse las heridas. Cada vezque piensa en su hija, se odia. Cada que se odia, piensa en su hija“. Decía eso, brutal, y era de Blackie Books. A la bolsa.

Al principio me gustó mucho. Mucho, mucho, mucho. Es muy de verdad esta Marie, madre a los 16, que ha perdido la custodia de su hija y trabaja de camarera. Eso y cómo la escribe Merritt (diez años de su vida fue camarera, he leído que esta novela, primera, puede tener mucho de autobiográfica). Como si lo hiciera sobre la grasa que se queda en las planchas tras los bocadillos de bacon pero depositada en las personas. Grasa por todas partes. Grasa que no deja que te muevas, que te paraliza, grasa, grasa, bacon queso.

“Los conocí en el caterin que los cuatro acababan de fundar. Cornelius era el que me gustaba y el único al que no me tiré, aunque fue el único que me pidió una cita”

Huir para ella, Meri, la protagonista, es el sexo. Llena muchas páginas. Es terrible cómo se entrega. Tan fácil, tan sucio, tan natural. Quieres, quiero, qué más da. No hay emociones, ni tan siquiera besos, sólo esa necesidad de huir que lo llena todo, cada página. Eso que se supone que mola (follar, beber, fumar, drogarse) para Meri son grilletes. Entre más le dolía la vida, más follaba con desconocidos que le daban absolutamente igual y que sólo provocaban que el vacío en su pecho fuera más y más grande.

Lo malo es que el libro no pasa de ahí. Está bien escrito, muy bien diría, pero la historia de Marie siempre es la misma. Follar por sentirme llena, follar por sentirse, a secas. Después de su inicio, avanza y sientes que sigues leyendo lo mismo. Sexo triste. El sexo triste de una chica que no deja de hacerlo para sentirse completa. Ya te lo adelantó el título, como en los trailes fallidos de algunas películas, que te cuentan el final antes que el principio. Que me quieras. Pues eso.

 

Te gustará: El principio, puñetazo.

No te gustará: Que siempre estás leyendo lo mismo, ese principio. No hay historia, sólo historietas. Cuando terminas todo sigue igual. Flores muertas, latas de cerveza aplastadas.

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