Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York

Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York  

 “Norman era alguien a quien odiar y eso es mejor que nadie en absoluto”

  

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No sé yo muy bien qué me ocurre con Los libros del Asteroide que, salvo La quinta esquina, no logro pillarle el punto a ninguna de sus publicaciones. Todas parecen sí (se me vienen a la cabeza Canciones de amor a quemarropa o Alguien) pero al final siempre resultan que no. No termino de engancharme del todo a la historia. Siempre hay un gris, un pero. No me acaba de emocionar ni tampoco de convencer. Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York es otro caso de lo mismo.

Vi el libro y lo compré al instante. Me gustó el título. El rosa. El dibujo de portada. Le daba aire pop, fresco. Antes de abrirlo ya sabía que me iba a contar una historia muy Briget Jones o Sexo en Nueva York pero versión años 70 (cuando se escribió; me resultaba curioso. ¿Podría escribirse entonces Gail Parent una historia como la de Carrie and cia?). Y el libro comenzó bien. Realmente bien. De hecho, pensé: “Acabo de encontrar el libro que regalarle a mis amigas para el resto de mis días”. Era irónico, mordaz, divertido, crudo. Por supuesto muy Sexo en Nueva York, tremendamente El diario de Briget Jones. Un libro para mujeres, como las comedias románticas. Está lleno de cosas, de ridículos, que hemos hecho todas.

“De hecho me hice la virgen varias veces… Hasta que cumplí veinticuatro: a esa edad ser casta y pura da cosa”

Sheila es como Briget, una mujer que busca desesperadamente el amor. En la primera página se presenta. Lo busca y como lleva haciéndolo toda la vida sin encontrarlo va a suicidarse. Entonces va hacia atrás para contarte cómo su vida abocó en el desastre. Ella, que como buena judía sólo quería un buen novio con el que poder casarse. El problema del libro es que, una vez superado el impacto inicial, nada cambia. Es decir, Sheila está atrapada en eso y no saldrá de eso. Nada evolucionará. Y yo no sé si eso es bueno (porque en la vida muchas veces ocurre así: da igual que desees mucho algo o lo que hagas por alcanzarlo, si no es para ti, no es para ti) o malo (su vida es como esa foto: colillas por el suelo, envoltorio de barritas de chocolate que no puede dejar de comer, porque Sheila es fea y está gorda, la pizza que uno se come en la resaca, una foto que jamás se hará, la de su boda), lo que sí sé es que aburre un huevo. Eso convirtió la emoción inicial en hastío. Reconozco que las últimas páginas apenas fui capaz de leerlas, tan cansina me pareció Sheila y toda su historia en sí. Dejas de creértela. Al menos a mí fue lo que me pasó. Entretiene un rato y ya. Ah, y entiendes claro por qué nunca jamás logrará lo que desea, ese novio. Cansina.

 

Te gustará: El principio. Cuando Sheila habla de las diferencias entre HECHOS y REALIDADES. Tronchante.

No te gustará: Que en realidad no pasa nada salvo eso que te cuenta en la primera página, busca un novio y no lo encuentra. Aburre.

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6 Comments

  1. Ains… quemó el único cartucho que tenía en las primeras páginas… Menos mal que no empezaste a regalar el libro antes de seguir leyendo. Buscaré ese comienzo, lo leeré y volveré a dejarlo para luego comprarme otro :)

    Un abrazo

  2. Hola, te felicito por tu blog, me gustan mucho tus reseñas de libros, me han animado a darle atención a autores como Murakami, que no había leído antes de conocer el blog. Por lo mismo me animo a preguntarte si leíste “Nueve cuentos” de J. D. Salinger, pienso que podría interesarte. No es que crea que Murakami es muy similar en estilo a Salinger. Pero hay varias referencias a él en Tokyo Blues, sobre todo a la novela de Salinger “El guardián entre el centeno”. “Nueve Cuentos” me pareció un libro hermoso y perfecto, no le cambiaría nada. Cada cuento parece música que te llega a los más profundo sin ser decodificado por la mente, ese trabajo puede hacerlo uno luego de leerlo. Pero el efecto que producen tales cuentos es algo que pocas veces he vivido leyendo libros. Por lo tanto, me gustaría conocer tu opinión, si es posible, sobre ese libro.

    Saludos.

    • Hola Alex! No lo he leído! Me lo apunto. Leí en su día, pero demasiado tarde, creo, El guardián entre el centeno, y aunque me gustó, no entendí toda la mística que hay a su alrededor. Me pareció un buen libro, pero ya. Leeré Nueve cuentos, tu recomendación lo merece. Además, sólo porque Murakami lo cite tiene que merecer la pena. Gracias por el consejo… Y tus palabras. Un besote.

  3. ¡Hola!
    Me pasa lo mismo con los libros de Asteroide, no he leído muchos (Canciones de amor a quemarropa, Coral Glynn y La hierba amarga) pero no me terminan de convencer.
    Es una pena que empiece tan bien pero que no avance ni evolucione. Encima si se pone tan aburrido… Nada, lo dejo pasar.
    Un beso

    • ¿Sabes qué me pasa a mí? Que creo que no voy a volver a comprar ninguno de sus libros a no ser que alguien, de quien me fie mucho, me diga: “Este sí, éste merece la pena”. Siempre me siento engañada. Nada, éste no merece la pena, de veras! Un beso!

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