Stoner

Stoner John Williams lakriticona

 

“Se quitó la alianza que había llevado y la introdujo en una grieta entre la pared y la chimenea. Sonrió tímidamente. ‘Quería’, dijo, ‘dejar algo nuestro aquí, algo que sepa que permanecerá aquí siempre mientras este sitio exista”

 

Escribo la frase y se me llenan los ojos de lágrimas. Es tal la emoción que produce Stoner, el mejor libro que he leído en 2014 (en lo que llevamos de 2014) y quizá ya uno de los mejores de mi vida. He tardado varios días en poder escribir sobre él. Abrumada por todo lo que su lectura desató dentro de mí. Me lo habían recomendado desde varios lugares. Alicia, Nerea, Miguel Ángel, Carmen. Todos me decían. “Léelo, te gustará. Léelo, te abrumará“. Lo cogí con ganas. Aparqué al resto de lecturas. Pero quizá esperaba una primera frase como la de Cien años de soledadDe esas que te agarran de los huevos en la primera línea y ya no te sueltan hasta el final. Y no. Me sorprendió (y hasta decepcionó) lo común de su comienzo, la simpleza de su argumento: un profesor de universidad que muere sin homenajes ni gloria. Y ya. No había hielo. Ni una historia fantástica. Sólo eso, un profesor de universidad que muerte en el olvido. Leí dos páginas. “¿Y esto es el libro ese tan maravilloso que decían?“, pensé. Y lo aparqué. Esa misma tarde hablé con Alicia. “Pues he comenzado Stoner y no sé, no me dice nada“. “Sigue y verás”, insistió. Lo retomé con más curiosidad que ganas. Y menos mal. Porque esta historia cotidiana y triste crece a cada página que pasas y cuando cierras el libro sólo tienes una sensación, la de haber leído una de las novelas más increíbles de tu vida, de la historia.

Stoner es un libro de 1965 escrito por John Wiliams que, entonces, pasó inadvertido. Sin pena ni gloria. Se editó y se olvidó. Lo cuenta Vilas-Matas en un artículo de El País (éste). Y lo llama obra maestra ignorada. Y yo creo que no hay definición más exacta que esa, la de obra maestra, para definirla. Stoner es la historia de William Stoner, hijo único de unos campesinos de Misuri que accede a estudiar en Ciencias de la Agricultura en la Universidad antes de la I Guerra Mundial.

Rudo, paciente y trabajador, Stoner afronta la vida como le viene. Pero, de pronto, un día, tiene una revelación en clase de Literatura y toda su vida cambia. Deja a un lado la granja y la agricultura para convertirse en profesor de literatura en esa misma Universidad. Sus días, sus rutinas, es lo que cuenta Stoner. “Una vida condensada en una novela extraordinaria”, resume Vilas-Mata. Y asiento.

Porque Stoner no tiene una historia fantástica, de grandes hechos y aventuras detrás. No. Stoner es un profesor de universidad que afronta los palos de la vida como la tierra los designios de la naturaleza estación tras estación. Pero es tan, tan hondo. Llega tanto que no deja indiferente a ningún lector.

En ese relato de una vida, el joven Stoner se enamora de una mujer que no le quiere. O que suponemos que no le quiere porque le hace infeliz el resto de su vida. Pero de aquellas no existía el divorcio ni la marcha atrás. Apechugabas con lo que te venía. Y tú lees esa relación marchita antes de nacer y la pena se instala en tu alma. Quizá el único lunar del libro sea ese, que nunca llegas a saber porqué ella se casó con él si no le quería. Lees la relación de Stoner con sus padres. Llena de silencios y torpeza, de distancia, y te entran ganas de llorar. Y pasas páginas y páginas y ese profesor de Universidad tímido y estoico te cala, te llega a lo más hondo. Te implicas tanto con él… Con las pequeñas injusticias que van curvando su espalda, llenando de canas su pelo. Las pequeñas emociones que agitan su vida, su dedicación más absoluta hacia la literatura en un personaje que retrata el código de esa época, el periodo de entre guerras, la gran crisis del 29.

Me gusta, además, cómo escribe John Williams. No juzga. Sólo cuenta, relata con distancia, hasta con desapego. Aquí quien juzgas eres tú.

Y, sin embargo, no es un relato frío. Stoner está escrito con pálpito de Clásico, en efecto. Correcto, exacto y desapegado, sí, como si el narrador sólo se limitara a contar lo que ve ante él, como en una pantalla. Los miedos, las esperanzas, los sueños que nos mueven a todos están ahí, laten debajo de cada escena, en cada letras. Y ves a Stoner, que se deja llevar por el tiempo, como si nada importara demasiado (tremenda la escena en la que acude al funeral de su padre y le despide mientras deshace un trozo de esa tierra que durante décadas cultivaron sus padres sin preguntas). Y es que a Stoner le cuesta expresarse. Y es que nunca la timidez estuvo tan bien retratada en una novela.

Es tal el torrente de emociones que despierta esta lectura dentro de ti que me da rabia no poder cautivarlas y expresarlas aquí. Siempre me quedaré demasiado corta. No existen las palabras que puedan definir esta lectura. Es como definir qué se siente cuando te besan. Te lo pueden contar, Julio Cortazar lo hizo casi perfecto en Rayuela, pero da igual, hasta que no te besan de verdad no sabes lo que es. Pues este libro es lo mismo. No podré contarte qué supone leerlo hasta que lo leas. Porque aunque esta novela sólo te cuente una historia cotidiana, llena de pequeñas miserias y ambiciones, como esas que lees cada día en los ojos de la gente que te cruzas por la calle, su poso es tremendo, porque Stoner te enseña algo que a menudo se nos olvida, que la huella que dejamos es muy pequeña y que, da igual lo que hagamos, que nos taparán otras historias, otras rutinas, otras noticias y que en unos años, lo que soñamos, deseamos o hicimos dará igual, porque será como si jamás hubiéramos pasado por aquí, no dejaremos una muesca en la vida, como no la dejó ese profesor que murió en el olvido, en una Universidad de Misuri, sin homenajes ni epitafios, a pesar de dejar detrás una vida tan sencilla como extraordinaria.

Gracias Alicia, gracias Nerea, gracias Carmen, gracias Miguel Ángel por descubrirme a Stoner. No sabéis lo agradecida que os estoy.

Te gustará si: Es inevitable que no lo haga. Aunque sea un poco, te morderá el alma.

No te gustará si: Al principio te puede resultar aburrida. Dale una oportunidad. Su único lunar es que te quedas con ganas de saber por qué ella se comporta así con él. Pero es lo único. Lo demás, redondo.

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17 Comments

  1. He leido vuestro post con mucha atecion y me ha parecido practico ademas de facil de leer. No dejeis de cuidar esta web es buena.
    Saludos

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  2. Hola kriticona.Me pasé por la feria del libro el sábado pasado con la idea de traerme algún libro de esos que no suelo comprar,quería un descubrimiento,algo que no sea el típico best sellers que suelo pillar,y después de mas de dos horas visitando casetas,ojeando libros, alagando autores que firmaban ese día y peleandome a empujones con media Madrid,me acordé de la magnifica reseña que lei en tu blog de este libro, y no lo dude ni un momento más. Todavía no lo he empezado,porque también pille otro” el brujo” de John Folwes,con el que empecé y del que después de 100 páginas apunta maneras…. En fin, que gracias por tu trabajo con las reseñas,ya te comentare cuando la acabe,si me gusto tanto como a ti.un abrazo

    • No he leído ese libro! En cuanto lo termines, cuéntame y si merece la pena me lo leo! Ay, ojalá te guste Stoner. Yo quiero comprármelo en papel. Es un libro que quiero conservar en mi librería. A mí me pareció una verdadera obra de arte. Yo en la Feria del Libro me compré el de Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End. Es un libro con ilustraciones de Paula Bonnet que me habían recomendado y aunque sólo lo he ojeado me parece maravilloso! Un besote enorme y háblame cuando acabes el libro que te estás leyendo y Stoner, a ver qué te parecen!

  3. He leido STONER y también BUTCHER´CROSSING y he llegado a la conclusión que John Williams no escribe, filma. Comparto contigo que Stoner es el mejor libro que he leído en muchísimo tiempo.

  4. Patri!!! Lo he leído, pero en inglés, por lo que estoy segura de que me he perdido muchísimas cosas!!!! Quizás tenga que leerlo en castellano para asegurarme de que no me pierdo ningún detalle!!!

    Besos!!!

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  6. Señorita, por segunda vez tomo una obra recomendada por usted y nuevamente me ha dejado satisfecho. Creo de igual manera que la historia nos llega sobre todo por mundana. El protagonista es un heroe anónimo y es imposible no encariñarse con la sencillez y buena fe en sus sentimientos y su obrar. Respecto a su caotica relación matrimonial y al odio silencioso que constantemente le profesa su mujer, entendí que ella (al igual que su hija años despues) deja las decisiones de su vida en manos de su familia (costumbres de epoca, o el resultado de una crianza severa y asfixiante, que ella habrá de repetir en el futuro) y culpa a Stoner por frustrar con su afecto su oportunidad de escapar de su familia y su vida de estandares.

    • Oh! Me encanta lo que acabas de decir sobre la relación entre Stoner y su mujer. Claro. Es eso! Oh! Muchísimas gracias! Y una pregunta: cuál fue el otro libro que te gustó. Un gusto coincidir. Un abrazo!

      • La otra obra fue “Nada se opone a la noche” de la autora De Vigan, creo que olvide comentarla en su momento. Quizás también podría atribuirle el recordarme una vieja deuda personal que tenía con el señor Orwell: su “1984″ (otra obra maestra, si se me permite opinar) en la que termine cayendo por buscar referencias en su entrada sobre “Rebelión en la granja” (pendiente aún). Estoy atento también a sus reseñas del señor Murakami, de quien ya me considero un gran fanático. Quizás hemos coincidido en mas de una historia, después de todo. Un abrazo!

        • Oh, 1984, una de las novelas de mi vida. Y Nada se opone a la noche, otra. El problema con Murakami es que ya me lo he leído todo sobre él y voy de novedad en novedad :) Lee Lolito, te gustará, seguro. Un abrazo enorme y mil graciasssss!

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