Temblor

 Temblor Rosa Montero lakriticona

  

“Cuando una muere, siempre se pierde algo”

 

Acudí a Rosa Montero como a los brazos de un viejo amante. Con la necesidad de moverme en unos márgenes que conozco, que me gustan, después de tener que practicar la lectura vertical para poder terminar la novela de Khaled Hosseini Y las montañas hablaron. Temblor. Quizá el título me sonaba, pero no demasiado. Lo busqué en mi librería y no lo encontré. Tengo todo lo que ha publicado Rosa Montero, así que me dije: “Vaya, otro de sus libros que no he leído“. Y claro ni me lo pensé. Necesitaba leer y disfrutar. Leer sin lectura vertical. Sin sentir la honda hiel del desencanto que te produce una novela cuando te aburre y se hace insoportable. Y, en ese sentido, Rosa Montero es de mis fijos, de esas que nunca me fallan. Entre más la leo, más me gusta. Comencé Temblor y en mi cabeza se levantó una trampilla atorada por el polvo. La puerta a una habitación donde guardaba el recuerdo de Agua Fría y los pasillos oscuros del Talapot, Torbellino y la pólvora, la niebla densa del olvido. En cuando llevaba tres páginas supe que aquel libro ya me lo había leído, aunque faltara de mi librería (¿a quién demonios se lo presté?) y que había sido uno de los que más me había gustado cuando me leí toda la obra de Rosa Montero del tirón. Una relectura después no tengo duda, Temblor es un libro maravilloso, de esos que remueven, aunque te dejen triste. Más…