Temblor

 Temblor Rosa Montero lakriticona

  

“Cuando una muere, siempre se pierde algo”

 

Acudí a Rosa Montero como a los brazos de un viejo amante. Con la necesidad de moverme en unos márgenes que conozco, que me gustan, después de tener que practicar la lectura vertical para poder terminar la novela de Khaled Hosseini Y las montañas hablaron. Temblor. Quizá el título me sonaba, pero no demasiado. Lo busqué en mi librería y no lo encontré. Tengo todo lo que ha publicado Rosa Montero, así que me dije: “Vaya, otro de sus libros que no he leído“. Y claro ni me lo pensé. Necesitaba leer y disfrutar. Leer sin lectura vertical. Sin sentir la honda hiel del desencanto que te produce una novela cuando te aburre y se hace insoportable. Y, en ese sentido, Rosa Montero es de mis fijos, de esas que nunca me fallan. Entre más la leo, más me gusta. Comencé Temblor y en mi cabeza se levantó una trampilla atorada por el polvo. La puerta a una habitación donde guardaba el recuerdo de Agua Fría y los pasillos oscuros del Talapot, Torbellino y la pólvora, la niebla densa del olvido. En cuando llevaba tres páginas supe que aquel libro ya me lo había leído, aunque faltara de mi librería (¿a quién demonios se lo presté?) y que había sido uno de los que más me había gustado cuando me leí toda la obra de Rosa Montero del tirón. Una relectura después no tengo duda, Temblor es un libro maravilloso, de esos que remueven, aunque te dejen triste. Más…

La maravillosa vida breve de Óscar Wao

La maravillosa vida breve de Óscar Wao lakriticona   

“Lo siento, dices, en voz demasiado alta. Lo siento. Y ahí mismo, todo cambia”

 

Qué fokin, Junot Díaz. Uno de mis descubrimientos literarios de 2013. Lo siento por el taco. Pero es así. No encuentro mejor manera de decirlo en tan pocas palabras. Jodidamente bueno. Fokin, fokin. Los tacos están, de hecho, en todas sus páginas, tejidos en su estilo callejero, deslenguado y fulminante. Junot es un escritor visceral, que te arrastra en su relato, que escribe sobre deseo y sexo (no explícito, pero está ahí siempre, en el aire, en cada página), sobre la calle, sin eufemismos, adornos o postureos, con un estilo directo y afilado. Porque todas sus novelas van sobre perdedores, sobre hispanos, sobre gente que huyó de la República Dominicana buscando un futuro mejor, o un futuro a secas, y se estampó contra el asfalto de Nueva Jersey. Es por eso que sus historias te dejan siempre una sensación como pegajosa, amarga y melancólica, porque Junot Díaz cuando escribe pega con la mano abiertaLa maravillosa vida breve de Óscar WaoPremio Pulitzer en 2008, es otro ejemplo más de esto. Más…