Los cuatro palos del tiempo

Los cuatro palos del tiempo by lakriticona  

“Los cuatro de siempre, que siempre juegan a lo mismo, en la misma mesa y, a menudo, haciendo los mismos comentarios. A veces pienso que ya deben de haber agotado todas las posibles combinaciones de las cartas”

  

Lo primero, perdonad el silencio de esta semana. He estado de vacaciones en León, sin photoshop, y me resulta imposible actualizar desde allí. También, desde hace un mes y medio ha cambiado mi trabajo, tengo menos tiempo y, aunque sigo leyendo al mismo ritmo, me es casi imposible escribir dos veces a la semana, así que por eso, desde hace semanas sólo actualizo un día, los lunes. Esta semana, mi lunes será mañana, jueves, pero quiero compensar mi silencio con un libro especial, éste, Los cuatro palos del tiempo, una novela que he visto crecer desde que era una idea, una simple idea, hasta que se ha convertido en libro de coleccionista. Os cuento su historia. Estoy segura de que os gustará tanto como lo que cuentan sus páginas. Más…

Llámame por tu nombre

Llámame por tu nombre lakriticona

“Consigues que me guste quién soy y en lo que me convierto cuando estás conmigo”

  

Ay, pienso mientras cierro Llámame por tu nombre de André Aciman. Ay. Y dos goterones caen por mis mejillas. Y el estómago se me anuda. Ay. Qué libro tan hondo, intenso y bello. Ay. Qué amor tan de verdad, de esos que te mueven todas las estanterías (como diría mi amiga Blanca Benavent), que te cruza, que te parte, como una línea meridiana. Ay. Ese amor prohibido por la edad (un chico de 15 años, un joven de 22) y las convenciones sociales (dos hombres, no hombre y mujer). Un libro lleno de una ternura infinita que te va empapando el alma como lluvia fina de una tarde gris de octubre.  Más…

Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End

Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End 

“Aquella casa ya no existe. Ni aquel altillo (…) Tampoco la puerta del baño, ni las frases de aquella novela escritas con acrílico en la pared del comedor. Y tú ya no volverás a coger trenes per venire da me”

  

Si te quieres leer ‘The End’ puedes comprarlo en este enlace a La casa del libro

Y, de repente, aparece una novela que parece escrita sólo para ti. Cada frase, cada letra. Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End, de Paula Bonet. Oh. No encuentro aún las palabras que puedan describir este libro. No, libro no. Esa palabra se le queda chica. Esto es algo más. Es arte. O magia. Es su papel satinado. O, quizá, las bellas, bellísimas ilustraciones con las que Paula Bonet completa los relatos. O la prosa poética con la que narra todo eso que escinde en dos la palabra nosotros, que vuelve a dejarla en dos piezas que ya no encajan: tú y yo., que te alejas. O yo, que me voy. Más…

Las hermanas Grimes

Las hermanas Grimes Richard Yates lakriticona

“Pero al entrar en el baño el espejo del botiquín le sorprendió con la misma imagen cruel de la vidriera a la luz del día: el rostro de una mujer de edad mediana, presa de una desesperante, terrible necesidad”

  

Las hermanas Grimes, qué libro tan triste. Desconocía por completo la existencia de Richard Yates, pero su lectura ha sido como ácido en mis entrañas. Me ha gustado mucho su forma de escribir, que va calando triste, como esa lluvia fina que cae pero no inunda y acaba por congelarte hasta el tuétano. Es un libro tremendamente real y eso lo convierte en una novela absolutamente genial. De esas que no olvidas. O al menos yo, que me gustan estas lecturas abrasivas y afiladas, no lo haré. Porque Las hermanas Grimes te cuenta la historia de Sarah y Emily desde la niñez, esa infancia en la que la vida se presenta un edificio enorme lleno de puertas y ventanas abiertas, hasta la desolación más absoluta de la madurez y el tiempo esfumado en un chasquido, pero en realidad lo que hace es enfrentarte con el espejo de tu propia vida. Tremendo. Más…

Temblor

 Temblor Rosa Montero lakriticona

  

“Cuando una muere, siempre se pierde algo”

 

Acudí a Rosa Montero como a los brazos de un viejo amante. Con la necesidad de moverme en unos márgenes que conozco, que me gustan, después de tener que practicar la lectura vertical para poder terminar la novela de Khaled Hosseini Y las montañas hablaron. Temblor. Quizá el título me sonaba, pero no demasiado. Lo busqué en mi librería y no lo encontré. Tengo todo lo que ha publicado Rosa Montero, así que me dije: “Vaya, otro de sus libros que no he leído“. Y claro ni me lo pensé. Necesitaba leer y disfrutar. Leer sin lectura vertical. Sin sentir la honda hiel del desencanto que te produce una novela cuando te aburre y se hace insoportable. Y, en ese sentido, Rosa Montero es de mis fijos, de esas que nunca me fallan. Entre más la leo, más me gusta. Comencé Temblor y en mi cabeza se levantó una trampilla atorada por el polvo. La puerta a una habitación donde guardaba el recuerdo de Agua Fría y los pasillos oscuros del Talapot, Torbellino y la pólvora, la niebla densa del olvido. En cuando llevaba tres páginas supe que aquel libro ya me lo había leído, aunque faltara de mi librería (¿a quién demonios se lo presté?) y que había sido uno de los que más me había gustado cuando me leí toda la obra de Rosa Montero del tirón. Una relectura después no tengo duda, Temblor es un libro maravilloso, de esos que remueven, aunque te dejen triste. Más…

Últimas tardes con Teresa

Últimas tardes con Teresa lakriticona blog Juan Marse  
“Manolo la vio acercarse a él como si realmente fuese a su encuentro, buscándole sin conocerle, escribiendo su nombre a cada paso…”

   

Caminan lentamente sobre un lecho de confeti serpentinas (…), última noche de Fiesta Mayor (el confeti del adiós, el vals de las velas)…“, así comienza Últimas tardes con Teresa. Leí esa frase y supe que esta novela me gustaría. Ya lo sabía antes de abrirla, de sentir el peso de sus páginas en mi manos. Era la última recomendación del librero de los Ojos Verdes. De hecho, acudí a su consulta aún aquejada de la gastroenteritis que me provocó Cuando las palomas cayeron del cielo, pidiendo cura, remedio, y me señaló sin duda esta novela de Juan Marsé. Una palabra, pijoaparte, fue su abracadabra: se esfumó la indigestión, volvieron las ganas. Su receta, una vez más, fue efectiva. La cura, perfecta. Más…

Los años de peregrinación del chico sin color

Los años de peregrinación del chico sin color lakriticona Murakami

   

“En aquella época creíamos ciegamente en algo, éramos capaces de creer ciegamente en algo. Esa emoción no puede haberse desvanecido del todo”

  

Los años de peregrinación del chico sin color no es la mejor novela de Haruki Murakami pero está bien. Alejada del surrealismo que salpica cada página de 1Q84, por ejemplo, esta es una obra dulce, se lee bien, rápido, y a mí me ha gustado, pero no deja de parecerme una historieta al lado de la profunda obra del japonés. No tiene demasiados nudos ni subtramas. No hay pozos secos. Ni gatos. Ni apenas jazz. Pero está bien para catar, para posar el primer pie en el mundo pop del japonés. Porque eso está ahí. Como un latido, en cada una de sus páginas. Los años de peregrinación, entonces, es una novela adecuada (corta, con una historia sencilla, pero contada por Murakami, es decir, un sota-caballo-rey al estilo culto-pop) para regalársela a alguien que no conozca su universo y quiera hacerlo, para introducirlo sin que alucine y se atragante, sin que huya de los pozos secos, los gatos sueltos y esas páginas que destilan jazz. Más…