Perdida

Perdida Gillian Flynn lakriticona blog

 

“Cuanto mayor la mentira, más fácil de creer”

      

La novela de Perdida me llegó antes que la película de David Fincher. Fue una tarde de verano, cuando mi querido compañero del periódico, Mario, me dijo: “He leído un libro que me ha enganchado tanto como La verdad sobre el caso Harry Quebert“. Y si Mario me lo dice, me fío. Compartimos gustos seriéfilos y literarios. Admiro su ingenio. Fue cuando escuché que David Fincher había hecho una adaptación de esa novela de Gillian Flynn cuando se la pedí prestada. Y, la verdad, está bien, es entretenida, pero no me ha maravillado. Sin más.

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La vida era eso

La vida era eso Carmen Amoraga lakriticona

   

“El mundo siempre sigue girando, se marche quien se marche”

     

Qué ganas tenía de leer algo nuevo de Carmen Amoraga. Cómo me alegró que La vida era eso ganara el Premio Nadal 2014. Me gusta esta escritora. Su estilo de frases cortas y directas, sus personajes, que no me abandonan. Giuliana tardará en marcharse. Guiliana y su duelo. Ese pesar en el cielo de la boca. Ese quintal atado a los pies. El dolor y el miedo. La muerte, irreversible y definitiva. El mañana sin ancla. Uf. Una novela triste, más de trescientos sesenta y cinco días de ausencia que, sin embargo, se alzan como un canto a la vida, al encontrar razones para seguir adelante cuando hasta el alma pesa. Interesante. Si aún no has leído nada de Amoraga, puedes comenzar por aquí. Te gustará. Giuliana se meterá también en tu cabeza. Buscarás a esta escritora, su apellido, en los estantes de las librerías y bibliotecas, como me pasó a mí tras descubrirla en Algo tan parecido al amor hace siete años. Más…

La ridícula idea de no volver a verte

La ridícula idea de no volver a verte Rosa Montero lakriticona

“Pablo, qué pena que olvidé que podías morirte, que podía perderte”

 
La ridícula idea de no volver a verte. Cuánto dolor en ocho letras, en un contraste. Esa ridícula idea. Esa puta realidad… Dulce Chacón y Rosa Montero son mis dos escritoras españolas favoritas (Carmen Amoraga es la tercera). Por desgracia, un cáncer apagó la voz de Dulce hace una década. Ya nunca podré leer nada nuevo que hayan tejido sus manos. De Rosa Montero, sin embargo, sí. Cada tres años, cada vez que publica una nueva novela, me abalanzo sobre ella como si no hubiera mañana. Me como sus letras. Cómo me gusta cómo escribe. Se mete en mi cabeza. Tropiezo en el Metro, me doy contra las farolas, me resbalo. Cuando llevo un libro suyo entre las manos, el tiempo se detiene y sólo me mueve el tictac de papel de sus personajes. Cuando llevo un libro de Rosa Montero en las manos sólo existimos ese libro y yo. Más…