It (Eso)

It by lakriticona     

“¿No quieres un globo, Gorgie? Flotan. Todos flotan. Y tú también flotarás”

 

Si te quieres leer ‘It’ puedes comprarlo en este enlace a La Casa del Libro

It, de Stephen King. Si hay un libro que marcó mi adolescencia fue ese. It (Eso). Es curioso: llegué a él esperando Twin Peaks, en aquellos años noventa que Telecinco la emitía los viernes, cada vez más tarde, a menudo de madrugada. Yo era un cría, pero esperaba. Me tumbaba en el sofá de la casa del pueblo ante la tele. No sabía la hora a la que la pondrían, así que veía todo lo que ponían antes. Una vez fue It, la serie de televisión. Para Elisa, el protagonista tartamudo, interpretado por aquel chaval, Jonathan Brandis, que en 2003 se suicidó pero que, entonces, por las mañanas era el chico guapo de Seaquest, el niño de La historia interminable. Me hipnotizó. No sé si fueron cuatro horas de película, su atmósfera, pero me las vi completas. Cuando terminó comenzó Twin Peaks. Me costó dejar de pensar en Derry, en el Payaso Pennywise, en ese barquito de papel. Cuando escribo esto (a ver donde encuentro un sitio que me llenen un globo de helio, cuánto tiempo tardo en hacer la foto), el viernes estrenarán su película y este domingo acaba Twin Peaks 2017, tercera temporada. Yo tengo 37 años. Ambas cosas, juntas, me hacen sentir que son 15. Más…

Nepenthe

 Nepenthe Nieves Mories lakriticona

 

“Para los habitantes de las ciudades no hay nada más terrible que el silencio y la soledad”

  

Si yo conociera a la autora de Nepenthe lo primero que haría sería felicitarla. Por su prosa exquisita, por su relato hipnótico, apocalíptico y asfixiante. Porque Nieves Mories es una escritora debutante con una voz muy particular, que parece cargada de cosas por venir, como el cielo del fin del mundo en esa película Take Shelter; como El incidente de M. Night Shyamalan; con una prosa cuidada y efectiva que tiene una virtud: muerde y duele. Nepenthe es un gran debut que te hace pensar en el Stephen King de Apocalipsis, en el Fin de David Monteagudo, que te recuerda a Rec. Y, en parte, sabéis, tiene tanta fuerza que te da pena que a Nieves Mories, de momento, sólo puedas leerla en ebook (Literanda Narrativa), en esas letras digitales que no están en ningún lugar y que merecerían tener peso de papel e imprenta, tapas duras, un sitio entre la Mi y la Mu.  Más…

La Torre Oscura II La llegada de los tres

La torre oscura II lakriticona

  

“Sabía, por haber estado en la mente de Eddie, que los lenguajes de los dos mundos eran similares. Similares, pero no iguales. Aquí un sandwich era un pop-kin. Allí rescatar era encontrar algo de comer. Entonces… ¿no sería posible que la droga que Eddie llamaba cocaína en el mundo del pistolero se llamara azúcar?”

   

Lo cogí con ganas y lo solté con desidia. Solamente pasó un minuto entre el final de La Torre Oscura I y la II, pero mi sensación al cerrar uno y otro es como comparar la temperatura del Ártico y Ecuador. Incomparable. La verdad, la segunda novela de la saga no me ha gustado demasiado. Entretiene, sí, pero no se te agarra, no resulta inolvidable como la primera. De hecho, porque pertenece a una saga extensísima, si no, yo creo que La Torre Oscura II La Llegada de los tres no sería más que una novela más de Stephen King, una más, sin trascendencia ni poso, como ItMiseryEl Resplandor y La Torre Oscura I. Más…

La Torre Oscura I La hierba del diablo

 La torre oscura I lakriticona

  

“El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él”

    

Una frase, diecisiete palabras y uno de los mejores inicios de la literatura mundial. Stephen King planta al lector en la acción de inmediato. ¿Por qué huye El hombre de negro? ¿Por qué le persigue El pistolero? Y en cuanto un libro siembra la urgencia de saber por qué ya no puedes parar. La hierba del diablo es el inicio de la obra salomónica, del gran proyecto de Stephen King. Y no podía empezar de mejor manera. Más…

Los diecinueve mejores libros que he leído… (hasta el momento) y III

Los diecinueve mejores libros de mi vida III lakriticona

13. La tía Julia y el escribidor

Cuando viajo, me gusta eso de comprarme un libro en el punto de partida para que sus letras me adormezcan, o estremezcan, o despierten. Así, cada uno de mis viajes tiene nombre de novela. Uno a León hace dos años se llama Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa acababa de ganar el Premio Nobel. Me alegré. Nunca había leído nada suyo, pero siempre estaba ahí, entre mis deberes para mañana. Al día siguiente de que le dieran el Nobel me compré La Fiesta del Chivo. Si otro año más no le habían dado el premio a Milán Kundera, al menos se lo habían dado a alguien que conozco y me apetecía descubrir. La Fiesta del Chivo al principio me costó, pero según fui pasando páginas, me atrapó de tal manera que se convirtió en uno de los mejores libros que me leí aquel año. Vargas Llosa es un maestro a la hora de cerrar las historias. Qué bueno. Un genio. Travesuras de la niña mala fue el segundo libro suyo que me leí… E hizo de aquel viaje en autobús a León el mejor de mi vida. De hecho, si aquí pongo el libro de La tía Julia y el escribidor es porque éste se lo dejé a alguien y no lo encontré para poder hacer la foto (otro libro obra-de-arte, divertido, emocionante, precioso), pero la niña mala es de quien, en realidad, os quiero hablar. Recuerdo que leí tres cuartas partes de aquella historia muy lejos de aquel asiento incómodo. De Chile a París. De Londres a Madrid pasando por Japón. Me enamoré y desenamoré tantas veces como el protagonista de esa Chilenita malvada, que iba y venía. A veces quería gritarle: “Aléjate de ella. ¿No es que es una egoísta? ¿No ves que no te quiere?”. Otras, me enternecían sus pequeños gestos de cariño. Reí y lloré. Sonreí y me enfadé mientras Castilla corría de sur a norte al otro lado de la ventana. Desde el principio a la última página, Travesuras de la niña mala fue una aventura fascinante. Y, el final de la novela, una vez más, redondo. Cuando lo cerré, me agarró la nostalgia. Creo que hasta yo me había enamorado un poquito de aquella Chilenita traviesa y mala. Más…