Las chicas de campo

Las chicas de campo lakriticona blog

“Después, cuando me besó, mi cuerpo se transformó en lluvia”

   

Las chicas de campo es un libro delicioso. Con el toque romántico de las novelas de Jane Austen y la crudeza que palpita en las páginas de una novela de Richad Yates (sobre todo entre las de Las hermanas Grimes). A ratos, la novela de Edna O’Brien también me ha recordado a Carver, capaz de crear tensiones sin que en realidad pase nada. Y es que lees y te parece que sobre la cabeza de Caithleen, su protagonista, se está formando un cielo cargado de nubes de negras a punto de estallar. Más…

Memento Mori

  Memento Mori lakriticona blog

  

“El sentimiento de culpabilidad es inherente al pasado, no es más que una reacción defensiva de nuestro subconsciente para evitar afrontar el presente

  

Si César Pérez se apellidara Pereski, su libro, Memento Mori, se vendería a puñados. Esa es la primera sensación que me deja cuando lo cierro. Que el autor no tiene un apellido sueco o exótico, que por eso su libro (el primero de una trilogía policíaca) no llena escaparates como lo hace Camilla Lackberg. La segunda sensación es que me ha gustado, bastante, pero no me ha terminado de llenar. Me parece uno de los mejores libros policíacos escritos en España últimamente, es fantástico, pero siento que le falta algo, no sé muy bien qué, para llegar a ser uno de esos libros que no se despegarán jamás de mi cabeza. Más…

Las ardillas de Central Park están tristes los lunes

Las ardillas de Central Park están tristes los lunes lakriticona Katherine Pancol

 
“Antes de conocerte creía que había amado, pero sólo me había enamorado. No puedes decidir dejar de amar. Amas durante el resto de tu vida… Y ésa es la única diferencia”

 
Hoy me siento un poco Boyero. Me explico. Jamás olvidaré aquella crítica que hizo sobre La piel que habito de Almodovar (la podéis leer aquí). Aquella frase lapidaria: “No he tenido oportunidad de revisar esta película desde que la padecí hace varios meses en la última edición de Cannes. Recurro por ello a la hastiada memoria”. ¿Imagináis por dónde van los tiros, no? No puedo con Katherine Pancol. De verdad, no puedo. Aún recuerdo cómo me gustó Los ojos amarillos de los cocodrilos. Veía ese libro en el Metro y me intrigada. Leía la sinopsis de su contraportada y crecía el misterio. Lo compré y fue el mejor libro de aquel verano… Lo leí del tirón en la playa. En un día. Mi cuerpo estaba ahí, bajo el sol, pero mi cabeza no. No, no. Mi mente volaba a París, se metía en la piel de Josephine, se enamoraba con ella, se irritaba con Iris, tenía ganas de pegarle un tortazo a Hortense. Sólo la parte de Marcel Gorzs se me hacía un poco pesada. Pero poco. El libro me gustó. Lo recomendé. Lo regalé. Lo alabé. Y me compré impaciente El vals lento de las tortugas. No, qué digo lo compré. No me lo compré… ¡Pagué 22 euros por ese libro! Es decir, tiré 22 euros a la basura. ¿Y ahora con Las ardillas de Central Park? Pues ahora también. Más…